Vivienda, del debate a la acción en el territorio Llobregat
El área metropolitana ha pasado de la diagnosis del problema de la vivienda a la acción, con planes desarrollados a contrarreloj en diversas localidades como Viladecans, Esplugues o Gavà. Este año será en Gavà el inicio de uno de los desarrollos urbanísticos más importantes de su historia reciente: la construcción de 2.760 viviendas del Pla de Ponent, un proyecto largamente esperado no exento de polémica.
El paso que da Gavà en 2026 supone la activación real del plan, después de casi dos décadas de planificación, y afectará especialmente a los sectores de Ca n’Horta y Canyars Sud, dos nuevos barrios que se levantarán al sur de la ciudad y que el vecino municipio de Castelldefels critica. Junto a la promoción de viviendas en Montesa de Esplugues y del barrio de Levante de Viladecans, que están más avanzados, el Plan de Poniente de Gavà no estará listo en unos años, pero es uno de los proyectos urbanísticos más importantes en número de viviendas y también más avanzados del área metropolitana.
El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) quiere incorporar cerca de 6.000 viviendas asequibles en el parque de vivienda pública hasta 2030 a través de los diferentes mecanismos de que dispone. Para conseguir esta meta, el AMB cuenta con tres herramientas: el Instituto Metropolitano de Suelo y Gestión Patrimonial (IMPSOL), que ofrece vivienda protegida en régimen de compraventa y alquiler; el operador público-privado Vivienda Metrópolis Barcelona (HMB), que genera vivienda protegida de alquiler, y las concesiones de derechos de superficie para que empresas privadas construyan viviendas, que a los 75 años serían de propiedad pública.
"Hay un tema fundamental, que es disponer del suelo y éste no es inmediato", advierte el gerente del AMB, Ramon Torra, por lo que el AMB "está trabajando en las políticas de suelo para facilitar la disposición" de zonas edificables. Por otra parte, ha apostado por viviendas de protección oficial que combinen el alquiler con la venta -sin perder la calificación protegida-, para conseguir "mixtura social" en los barrios más vulnerables y mejorar las condiciones de vida.
En el ámbito de la rehabilitación, Torra cifra en 450.000 las viviendas construidas antes de la década de 1980 que necesitan ser adecuadas para dar respuesta a las necesidades residenciales actuales. El gerente detalla que la adecuación de estas viviendas a las necesidades actuales de la ciudadanía ya los criterios ecológicos es "un reto importante" para el AMB y ha subrayado la necesidad de "dar continuidad" a las políticas impulsadas en este ámbito con los 98,89 millones de euros de los fondos Next Generation que recibió el Consorcio Metropolitano.