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«Las mascotas acabarán siendo ciudadanos»: el Café Filosófico debate los límites de la ética animal


Img «Las mascotas acabarán siendo ciudadanos»: el Café Filosófico debate los límites de la ética animal
Jaume Grau Massalleras
27 Octubre 2026
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Hemos celebrado el 99.º Café Filosófico, llevando a debate un tema muy cercano y cotidiano, familiar, sobre todo en la gran cantidad de hogares que, hoy en día, disfrutan de la compañía de una o varias mascotas. Más que nunca, hemos hecho filosofía de proximidad, lejos de las metafísicas y del sexo de los ángeles. En la fotografía de Jordi Muñoz que encabeza esta crónica aparecen, de izquierda a derecha, su autor, Jaume Grau, el filósofo Ramon Alcoberro y la autora del libro, Marta Vericat, en el Ateneu Santfeliuenc el pasado miércoles.

Marta Vericat es doctora en Ciencias Humanas por la Universitat de Girona y graduada en Filosofía por la UNED. En mayo de 2019, también en el Ateneu Santfeliuenc, presentamos su libro Filosofía y toros. Un debate ético, Edicions UAB, 2018. Ahora nos ha inspirado con Mascotisme. Un problema d’ètica animal, Edicions Enoanda, 2025.

En diálogo con el profesor Ramon Alcoberro, doctor en Filosofía y diplomado en Teología, y con un público entusiasta y participativo, hemos polemizado sobre nuestros familiares no humanos. Como ha dicho Alcoberro: «La ética animal, la ética del agua y la ética de la tecnología son las nuevas fronteras de la filosofía moral y hay que estar al día». Debemos ampliar nuestra mirada ética, más allá de una interpretación antropocéntrica, hasta contemplar todas las especies que comparten la Tierra con nosotros, todos los seres vivos.
Portada del libro de Marta Vericat Mascotisme. Un problema d’ètica animal (Edicions Anoanda).
Portada del libro de Marta Vericat Mascotisme. Un problema d’ètica animal (Edicions Anoanda).

¿Mascotas para llenar un vacío en nuestras vidas?

Debemos agradecer a Marta Vericat que nos hable de cosas que podemos debatir en una mesa de café, en una comida familiar discutiendo con los cuñados o hablando con niños, que saben mucho de hacer preguntas. Sin embargo, eso no significa que hablar de las mascotas sea una frivolidad, un tema superficial. A medida que avanzamos en la conversación, encontramos aspectos de nuestra relación con los animales que afectan de una manera muy significativa a la propia condición humana y nos adentramos en las profundidades más íntimas de nuestra psicología. Hasta el punto de interrogarnos sobre la dependencia mutua entre humanos y mascotas; por qué necesitamos a los animales: ¿buscamos una utilidad, aunque sea la de llenar un vacío en nuestras vidas? ¿Está moralmente justificado alienar al animal de sí mismo y hacerle perder su relación primaria con la naturaleza?

Ya debatimos hace unos meses, con Sobre la naturaleza, de Stuart Mill, los prejuicios sobre la naturaleza y su supuesta bondad, pero ¿hasta qué punto debemos convertir a los animales en mansos y «pacifistas» cuando en la naturaleza la violencia es inevitable? Si queremos equipararlos a nosotros en el trato, es una clara contradicción reclamar la autonomía para el ser humano y negar al animal su capacidad de desarrollar un proyecto de vida, por no hablar de nuestro poder sobre la vida y la muerte de las mascotas. Negarles la actividad sexual o crear razas monstruosas que no pueden reproducirse por sí mismas acaba por construir un vínculo de amor y dolor del que solo salen beneficiadas nuestra comodidad y autosatisfacción.
 Muchos restaurantes también ofrecen comida para las mascotas. Existen, además, guarderías para perros, sesiones de spa, fiestas de cumpleaños, paseos en cochecitos como si fueran bebés y un largo etcétera.
Muchos restaurantes también ofrecen comida para las mascotas. Existen, además, guarderías para perros, sesiones de spa, fiestas de cumpleaños, paseos en cochecitos como si fueran bebés y un largo etcétera.

Una pujante y próspera economía de las mascotas

No podemos olvidar la existencia de una pujante y próspera economía alrededor de las mascotas. Dice Vericat: «Existen guarderías para perros, aplicaciones de citas, taxis especiales para perros, sesiones de spa, fiestas de cumpleaños como las típicamente humanas, paseos en cochecitos como si fueran bebés o los disfraces, entre otras acciones esperpénticas. Que no falte la trivialidad». Es discutible que esta antropomorfización de los animales sea justificable éticamente y no un pretexto para alimentar una industria tan monstruosa como los objetos que crea.

Nunca podremos eludir el peso de la historia: desde el Neolítico compartimos nuestra vida cotidiana con los animales y las plantas, y resulta imposible una solución drástica, como proponen algunos radicales. La cuestión de la mejor convivencia con las mascotas sigue abierta, y tampoco nosotros hemos podido (ni lo hemos pretendido) ofrecer soluciones válidas y definitivas. Dice Alcoberro: las mascotas acabarán siendo ciudadanos. Pues bienvenidos a la polis.

Vídeo en el canal de YouTube del Ateneu Santfeliuenc:

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