“Mi feria: la de Viladecans”, lema de orgullo local
En la Fajina, el nuevo espacio recién inaugurado en la planta baja del edificio anexo al Ayuntamiento de Viladecans, donde antaño se elaboraban aguardientes con el vino local, una accidentada alcaldesa Olga Morales con la mano en cabestrillo porque este fin de semana sufrió un traspiés y se rompió un dedo de la mano derecha, ha firmado este lunes como buenamente pudo (es diestra) el convenio de colaboración municipal con el presidente de la Cooperativa Agrícola local, Carles Faura. Ante representantes de entidades del municipio que protagonizarán una de las partes importantes de la 55 edición de la Fira de Sant Isidre, la alcaldesa subrayó que la mujer agricultora será homenajeada en esta ocasión con una exposición de fotografías del Archivo Municipal en las que se resalta el papel femenino en los trabajos agrícolas.
Otra exposición de herramientas del campo usadas entre 1850 y 1950 y la muestra de paneras constituirá el apartado eminentemente agrícola, junto al mercado de pagés, de una feria que se prolongará prácticamente “non stop” durante el fin de semana, ya que los horarios de la música se alargarán el sábado hasta la 1 de la madrugada y la zona gastronómica, con la participación de 11 restaurante, estará operativa hasta las 23,30 horas y el domingo hasta las 21 horas. El precio de la oferta de tres tapas con productos de proximidad y una bebida en la feria costará 15 euros.
La alcaldesa anunció que las grandes paneras de productos agrícolas que se expondrán se donarán al Cotolengo, mientras que las que se sorteen entre los visitantes tendrán unas dimensiones más familiares para facilitar su transporte. El apartado de la feria comercial contará con 60 empresas y comercios, el 95 por ciento de Viladecans y se da la circunstancia de que, por primera vez, existe una lista de espera para participar.