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Un San Valentín particular, una rúa de Carnaval destacable y el Año Nuevo chino; un fin de semana con muchas sorpresas en el Baix Llobregat
Jordi Vizuete Valls
14 Febrero 2026
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Hay fechas que se celebran con flores, otras con disfraces y algunas con fuegos artificiales. Pero hay días que merecen celebrarse con convicción. Este fin de semana, el Baix Llobregat volverá a latir al ritmo de sus fiestas: el rojo apasionado de San Valentín, la explosión de color del Carnaval y la energía simbólica del Año Nuevo chino. Tres celebraciones diferentes, tres formas de entender la alegría colectiva, tres formas de reconocernos en comunidad.
Y, sin embargo, este año hemos querido empezar por el principio: por el amor. Nuestro amor —el de nextllobregat.cat— no se mide en bombones ni en ramos de rosas. Se mide en horas de redacción, en conversaciones pausadas, en llamadas de última hora, en historias que merecen ser contadas y en el profundo respeto por el territorio que habitamos. Nuestro amor es el periodismo. Es la vocación. Es la profesionalidad. Es la voluntad de explicar el Baix Llobregat y L'Hospitalet con rigor, mirada constructiva y compromiso humano.
Por eso, para celebrar San Valentín, no hemos querido hacer "la típica publicación" que se espera de un medio de comunicación. Hemos preferido declarar nuestro amor a lo que nos hace ser quienes somos: en la palabra contrastada, en la imagen que interpela, en el dato verificado, en la historia que conecta generaciones. A nuestros lectores y lectoras. En nuestros altavoces. A todos aquellos que creen que el periodismo local no es pequeño sino imprescindible.
Y lo hemos hecho recuperando una forma de expresión profundamente arraigada en la tradición catalana: el AUCA.
Una auca como declaración de amor
El auca, una narrativa gráfica compuesta por viñetas numeradas y versos rimados, ha sido durante siglos una forma popular de contar historias, valores y episodios colectivos. Es memoria dibujada. Es pedagogía visual. Es cultura compartida. Y hoy se convierte en metáfora de nuestra trayectoria. En cada viñeta late una idea: el amor por el periodismo constructivo; el respeto por la intergeneracionalidad profesional; la defensa del territorio; el agradecimiento a quien nos lee y sostiene.
Detrás de los trazos está la mirada y la experiencia de Miguel Porres, dibujante, ilustrador gráfico y viñetista con más de medio siglo de trayectoria. Un profesional que ha vivido la evolución del periodismo desde las redacciones con máquinas de escribir hasta la era digital. Un testimonio privilegiado de cómo cambian las herramientas, pero no la esencia del oficio.
Porres entiende el dibujo como forma de compromiso. Nacido en Tortosa en 1951, explica que sigue activo con casi 75 años porque “el talante vital influye mucho: afortunadamente sigo aquí y sigo dibujando”. Actualmente residente en Las Rozas, no pierde su vínculo con Cataluña ni con el Baix Llobregat, territorio que marcó sus inicios profesionales.
Recuerda que llegó a L'Hospitalet en 1971 con la intención de estudiar Bellas Artes, pero que las pocas plazas de la Escola de Sant Jordi le obligaron a buscar otros caminos. "Recorrí todas las redacciones de la época: La Vanguardia, Diario de Barcelona, Noticiero Universal… pero era muy difícil abrirse camino como dibujante", rememora. Mientras, sobrevivía como podía: vendiendo libros, repartiendo propaganda o incluso pintando cristales de bares a cambio de comida. "Es una carrera de fondo; cuando uno tiene claro a qué quiere dedicarse, no puede detenerse", asegura Miguel Porres.
Su primera publicación regular llegó en los años setenta a La Voz del Llobregat. Décadas más tarde, alguien le contó que sus dibujos estaban guardados en el archivo municupal de Hospitalet."No es que uno sea famoso, pero hace ilusión saber que tu trabajo perdura", confiesa.
La conversación con él fluye entre anécdotas y reflexiones profundas sobre el oficio. Recuerda su etapa en el Grupo Z, su paso por Interviú y la proximidad a los inicios de El Jueves. "A lo largo de la vida no siempre se hace de protagonista; a veces se está figurando. Pero todo es importante si te ayuda a vivir de lo que haces", reflexiona.
Sobre el proyecto de nextllobregat.cat, no duda en destacar su valor en el contexto actual: "Hoy cualquiera puede subir una información o una opinión y mucha gente se la cree sin verificarla. Esto duele. Por eso considero fundamental el trabajo de quien quiere comunicar con rigor". Y añade, con convicción, que el territorio perdura más allá de las personas: "Nosotros marcharemos, pero el Baix Llobregat continuará aquí. Lo esencial es comunicar, crear comarca no sólo en el sentido geográfico, sino también en el humano".
La intergeneracionalidad es, para él, una pieza clave. "Las personas pasan, pero los proyectos y el territorio permanecen. Vosotros sois quien tiene que tomar el relevo", afirma. Y cuando se le pregunta si el amor por el oficio sigue siendo fundamental, responde sin dudar: "Totalmente. El dibujante y el periodista trabajan por vocación. No es suficiente con tener talento; hay que insistir, adaptarse y buscar oportunidades".
Incluso frente al avance de la inteligencia artificial mantiene una mirada crítica pero serena. Reconoce que la IA es "un salto gigantesco y muy difícil de controlar", pero reivindica la esencia humana. Recuerda que, ante la propuesta de generar un auca con inteligencia artificial, prefirió no verla. Luego supo que, pese a ser impactante, "le faltaba algo". Ese "algo", explica, era la comprensión real, la mirada humana. "Quizá la tecnología avance muchísimo, pero la sensibilidad y la presencia física siguen siendo necesarias". Ésta es precisamente la esencia de nuestra auca: un gesto humano en tiempos acelerados. Un símbolo de amor al periodismo y al que le hace posible.
Sorpresa sobre ruedas
El amor no sólo se declara; también se demuestra. Por eso, para consolidar nuestra presencia como diario digital de referencia en el Baix Llobregat y L'Hospitalet, hemos decidido dar un paso más… y poner nuestras palabras sobre ruedas.
Desde esta semana, nextllobregat.cat circula por el territorio en un autobús interurbano de Soler y Sauret, recorriendo diferentes líneas que conectan el Baix Llobregat centro y norte con el norte de Barcelona. No tiene una línea fija: puede verse en trayectos como la L50, la L62 o la L64, alternando turnos de mañana y tarde según la planificación semanal.
En un momento en que el transporte público vive un auge evidente —también condicionado por las dificultades que experimentan otras infraestructuras ferroviarias del territorio—, hemos querido estar presentes donde está la ciudadanía: en movimiento, en tránsito, en su día a día. El autobús rotulado con la cabecera de nuestro medio no es sólo un soporte publicitario. Es una declaración de proximidad. Es la voluntad de recordar que el periodismo local acompaña, conecta y circula con la gente. Que forma parte del paisaje cotidiano. Que está en la calle.
Carnaval: la alegría compartida que recorre la comarca y la rúa más grande es la de Viladecans
Prácticamente todos los municipios del Baix Llobregat celebran este fin de semana el Carnaval, una de las fiestas más participativas del calendario. Son días para divertirse, para compartir en familia, para que los más pequeños —y también los jóvenes— hagan caso al Rey Carnaval y se dejen llevar por la imaginación, la sátira y el espíritu lúdico.
Entre todas las rúas destaca especialmente
la de Viladecans, una de las más multitudinarias de la comarca. Este año reunirá a cerca de 2.000 participantes distribuidos en 28 grupos, llenando las calles de color, música y fantasía, con miles de espectadores siguiendo el recorrido. La celebración empezará con actividades escolares y la llegada del Esparriot, emisario del Rey Carnestoltes, y culminará con la tradicional Rua el sábado 14 de febrero a las 18 horas, con salida desde el Atrium Viladecans y un recorrido que atravesará algunas de las principales calles de la ciudad hasta el parque del Torrent Ballester. Allí se entregarán los premios a comparsas y carrozas, seguidos de una sesión musical nocturna.
Imagen Carnaval Viladecans
Club Vilaritmica disfrazados
Uno de los elementos más singulares es la Tornaboda, baile tradicional autóctono compartido con Gavà y documentado ya en el siglo XVIII. Esta danza simboliza la fraternidad entre ambos municipios y constituye un caso prácticamente único en las celebraciones carnavalescas catalanas. Tras el baile, el público puede sumarse al popular Patatuf, reforzando el carácter participativo de la fiesta.
El Carnaval concluirá con el Miércoles de Ceniza, el espectáculo itinerante de fuego y la sardinada popular que despedirá al Rey Carnaval, cerrando así una semana donde la sátira y la convivencia vuelven a tomar el espacio público.
Año Nuevo chino: el espíritu del Caballo Dragón en el Baix Llobregat
El Año Nuevo chino también encuentra eco en nuestra comarca, donde, según datos del Idescat a partir del Censo anual de población del INE 2024,
residen 5.815 personas de la comunidad china en el Baix Llobregat. Esta cifra representa el 0,69% de la población total de la comarca y el 5,52% de la población extranjera.
Este año, la simbología nos remite al Caballo, una figura profundamente arraigada a la tradición cultural china. En la mitología, cualquier referencia al caballo nos lleva al Caballo Dragón (龙马, long mǎ), criatura con cabeza y garras de dragón y cuerpo cubierto de escamas, símbolo auspicioso vinculado al espíritu del río Amarillo. Representa vigor, energía y el ethos del pueblo chino.
Caballo Dragón, UPF
Las referencias al Año del Caballo se remontan a la dinastía Zhou (1046-256 a. C.), con menciones en textos clásicos como el Libro de las Canciones. Durante la dinastía Han Oriental, el erudito Wang Chong confirmó su integración en el sistema Gan-Zhi, el ciclo sexagesimal chino, y excavaciones en Hubei han demostrado su presencia en el zodiaco ya en el período de Primaveras y Otoños.
La relación entre caballo y dragón es recurrente en la simbología tradicional, especialmente en el ámbito militar, donde los caballos de gran altura eran denominados “dragón”. Esta dualidad habla de fuerza, transformación y continuidad cultural.
En el Baix Llobregat, la celebración del Año Nuevo chino es también una muestra de diversidad y convivencia. Una oportunidad para reconocer la pluralidad que enriquece nuestro territorio y para entender que las tradiciones, cuando se comparten, fortalecen la identidad colectiva.

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