El Prat no dejó de creer hasta el final
La segunda mitad arrancó con el mismo ambiente festivo en las gradas. Los jugadores de Cristian Gómez sabían que tenían ante sí una oportunidad única y la afición continuó empujando, consciente de que la eliminatoria era también una celebración para el club y su gente.
Nico Serrano dispuso de la primera ocasión del Athletic, aunque su disparo se marchó fuera. Poco después, Maroan desaprovechó una oportunidad muy clara de cabeza, prácticamente solo ante la portería.
El Prat también quiso dejar su huella. Alex Plaza, incansable durante toda la noche, armó un potente disparo desde fuera del área que Alex Padilla tuvo que desviar con la punta de los dedos. Fue una nueva muestra de que el conjunto local no había renunciado a buscar otro gol.
Con el paso de los minutos, el Athletic fue imponiendo su ritmo y administrando la ventaja con tranquilidad. El encuentro perdió parte del frenesí de la primera mitad, aunque Pablo Romero todavía tuvo tiempo de lucirse con otra intervención ante un remate de Vizcay desde dentro del área.
En el tramo final, el conjunto bilbaíno volvió a acelerar. A cinco minutos del final, un balón servido desde la banda derecha encontró a Vizcay en el segundo palo, que amplió la diferencia. El Athletic no se conformó y siguió buscando la portería rival hasta alcanzar la manita, con un tanto de Imga.
Ya en los últimos instantes, un error defensivo del Prat permitió a Selton hacerse con el balón y definir junto al palo para establecer el definitivo 1-6.
El colegiado añadió dos minutos antes de señalar el final de una aventura copera que el Prat difícilmente olvidará. El marcador reflejó la diferencia entre ambos equipos, pero no consiguió apagar la ilusión de una afición que animó desde antes del inicio hasta el último minuto.
Porque la Copa del Rey también va de esto: de estadios llenos de esperanza, de jugadores que compiten contra rivales de otra categoría y de goles que se celebran como si fueran una final. El Prat se despide de la competición, pero se queda con una noche histórica en L’Hospitalet y con el recuerdo de haber hecho soñar a los suyos.