El transporte de datos y la contaminación
La inmediatez y simplicidad para acceder a vídeos a través de plataformas como Netflix y YouTube han llevado al consumo masivo. Ver 4 horas de vídeo en alta calidad a través de Internet, por ejemplo, emite 12,8 kg de CO2, que equivale a realizar un viaje de 50,4 kilómetros en coche.
Este consumo tiene un coste energético triple: se crean enormes centros de almacenamiento que consumen grandes cantidades de energía, especialmente para refrigeración; se requiere energía eléctrica para que funcione; y se utilizan distintos dispositivos que contribuyen al consumo de energía para captar y reproducir datos”, alerta Botella.
En última instancia, tomar conciencia de que el transporte de datos tiene un impacto significativo en la generación de impronta de carbono es el primer paso para abordar la contaminación silenciosa de Internet y contribuir a revertir la emergencia climática. "No es necesario cruzar océanos en barcos de vela; pequeñas acciones cotidianas también pueden marcar la diferencia", añade Botella.
"Borrar correos electrónicos es un primer gesto, y aunque parezca simple, evitará generar 10 gramos de CO2 anuales. Otro pequeño gesto es alargar la vida de los teléfonos móviles y los dispositivos electrónicos, ya que, si los reciclamos y reparamos, evitaremos generar un residuo y el coste energético de producir uno nuevo (unos 23)".