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Generación | Senior

Tomàs Montserrat, empresario del ocio nocturno, de Collbató: "La edad es un número que no debe encasillar si una persona se siente útil"


Img Tomàs Montserrat, empresario del ocio nocturno, de Collbató:
Patricia Elias
18 Enero 2026
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Tomàs Montserrat (1959, Sabadell) se inclina por disfrutar del presente antes que pensar en el futuro. Para él, aunque reconoce la subjetividad de su respuesta, la edad "sólo es una cifra", y, en su caso, también una ventaja: "Al contrario, la edad me ha hecho más centrado", señala. De hecho, le gustaría llegar a la inmortalidad siempre y cuando la vida no se convirtiera en un tedio, aunque sabe que su carácter inquieto siempre le conduce a encontrar algún aliciente. "Tenía que jubilarme, y en vez de eso, me he comprado un bar musical en Sabadell. Cuanto más digo "no te enredes", más me enredo", explica entre risas.

En la actualidad, Montserrat reside en Collbató y es copropietario del bar musical Indi d'Esparreguera desde 2004. Simultáneamente, y desde el año 2023, gestiona el pionero pub de estilo inglés Griffin Sabadell en Ca n'Oriac, su barrio natal. Su historial emprendedor en el sector del ocio nocturno es dilatado y en apariencia vertiginoso, pero todo esto le ha llevado a lo que él considera el éxito de su vida: “Sea como fuere, el éxito es que he podido trabajar de lo que yo quería”. Y quienes le conocen personalmente habrán escuchado en numerosas ocasiones la famosa frase de Confucio, «elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida», mantra que lleva “grabado a fuego” después de cinco décadas de gerencia y servicio tras la barra.

1.957 La edad es sólo una cifra

Montserrat pertenece a la generación de los Boomers, aunque no se siente identificado con el perfil general de la franja de población. "Hay compañeros de mi edad que los veo como gente muy mayor", explica. "No están cansados ​​de vivir, pero han aceptado mejor que yo la edad. Quizá sea una lucha que tengo contra mí mismo". De hecho, se define a sí mismo como "un soñador", condición que no quiere perder nunca, y confiesa que la demencia, más que el deterioro físico, es lo que le preocupa de envejecer: "Yo hago mucho deporte, pero tengo claro que la vida me va a ganar. Como dice aquella frase, "la muerte está tan segura de su victoria que nos da toda".

Actualmente, Montserrat compatibiliza la dirección de ambos establecimientos nocturnos con la práctica de bicicleta y la conducción de un programa musical en Radio Star Terrassa. A corto plazo no contempla la jubilación, y su mirada en prospectiva es optimista: "El futuro lo tengo encima. Tengo claro que si ya tengo 66 años, en plena forma podré aguantar otros 10 o 15 años", indica. "Hay gente que parece tener prisa por acabar, pero yo no. Mientras me encuentre medianamente bien, quiero continuar todo el tiempo que me dejen, incluso el descuento y la prórroga", matiza.

Precisamente por eso considera que jubilarse "debe estar, en primer lugar, en la voluntad de cada persona", y defiende que no cree que el sector senior tenga la obligación de retirarse para dejar paso a los jóvenes: "Una persona que se siente activa y tiene ganas de hacer cosas no debe retirarse si no quiere". Y remarca: "La edad es un número que no debe encasillarte. Si una persona se siente útil, es importante tenerla en valor". En este sentido, explica que su mayor apoyo es él mismo, pero siempre le acompaña el recuerdo de quienes se fueron hace años. Y aunque no tiene prisa, el legado que aspira a dejar es parecido: "El legado más memorable es que cuando te recuerden lo hagan con un buen pensamiento", recalca.
Tomàs Montserrat a la edad de 30 años en el Mediterráneo Sabadell, uno de los bares musicales que ha regentado

Un río permutante

El empresario de Collbató forma parte de esa franja de la población que creció bajo la sombra de la dictadura, que vivió la posterior transición y ha sobrevivido a las crisis de país con el paso de los años. Ahora, con retrospectiva, asevera que no conserva ninguna nostalgia de los tiempos pretéritos, porque "el pasado nunca es mejor". Montserrat mira adelante y hace su camino, señalando que "uno puede intentar no perder sus raíces, pero la vida es un río, y el agua que ves pasar nunca será la misma". Señala que "los tiempos de crisis son cíclicos", pero la mejor lección es que "con trabajo, dedicación e inventiva el golpe se puede hacer más suave".

Quizás nació en un tiempo que no le tocaba, reflexiona, porque se identifica con el progresismo y está convencido de que la humanidad tiende a la mejora. De hecho, afirma que políticamente no retrocedería en ningún momento del pasado: "Yo no añoro nada de este pasado. Es imposible. Y lo he vivido, porque el dictador Francisco Franco murió cuando yo tenía 16 años", pero argumenta que la polarización ideológica y el auge de la extrema derecha nos ha conducido a una etapa de recesión. "Estamos en una recesión porque la derecha ha logrado lobotomizar la juventud a través de los medios de comunicación", manifiesta. Sin embargo, no teme el ascenso de los extremismos, porque "los extremismos están siempre. Sólo se esconden cuando dejan de estar de moda".
Tomàs Montserrat con sus hijos, Lluís a la izquierda y Tomàs a la derecha, en el pub Indi Esparreguera
Tomàs Montserrat con sus hijos, Lluís a la izquierda y Tomàs a la derecha, en el pub Indi Esparreguera

Reflexiones generacionales

Haciendo referencia a las nuevas generaciones, Montserrat opina que "muchos jóvenes, a pesar de su edad, todavía están mentalmente en la pubertad". Y lamenta que "la culpa es nuestra, porque les hemos sobreprotegido demasiado. Una persona que no se enfrenta a un dilema oa una dificultad gorda de vida no aprende a superarse".

El empresario comparte con los jóvenes aspectos como la afición por las redes sociales, que utiliza para promocionar los eventos de sus locales y evaluar la competencia, por lo que advierte que “parte de la lobotomización política de los jóvenes viene de las redes sociales”. "Si partimos de la premisa de que al ponerte un filtro para verte mejor de lo que eres ya estás engañando, te das cuenta de toda la mentira que hay en las redes", añade.

Sin embargo, pone en valor la potencialidad del talento joven, que a veces se ve subestimado por los más veteranos. "Pensamos que lo sabemos todo, y hay gente joven que te puede pasar la mano por la cara en muchas cosas", manifiesta. De hecho, defiende que "a los jóvenes se les debe dar la oportunidad de desarrollarse y que se equivoquen. Yo también he tenido errores".

Y es que cuando Montserrat mira hacia el pasado, destaca dificultades de juventud como el estruendo económico de una discoteca del Bages que le llevó a la pérdida de todos sus bienes inmuebles. Sin embargo, asegura que no borraría nada de aquellos tiempos, porque las grandes experiencias son las que te aportan mayores lecciones: "Va muy bien, de vez en cuando, recibir una sacudida para resituarte. Y lo que piensas que es un terrible castigo, cuando lo miras con perspectiva, dices: "quizás te fue bien.
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Revoluciones nacidas de la música

Tomàs Montserrat es el tercero de cinco hermanos y padre de dos hijos, Tomàs y Lluís. Con catorce años empezó a trabajar en la empresa familiar, dedicada a los materiales de construcción, y tal y como explica con cariño, "debía ser el heredero de lo que era la fábrica de mi padre, pero me entró el veneno de los bares musicales". "Recuerdo una conversación con mi padre en la que yo le decía: "Tenemos que coger la tienda de baldosas de abajo y tenemos que hacer un bar musical, que es algo muy chula". Mi padre me miró, como diciendo: "este chico no sabe lo que se dice". Y menos mal que no sabía lo que se llamaba", ríe.

Así, con sólo veinte años, en 1980 abrió su primer local musical, L'Espatec de Ca n'Oriac. Por esta sucesión pasaría el bar musical Mediterráneo – al que más tarde volvería, adquiriendo la denominación Beme-V Disco – y la discoteca Barro, ambas en Sabadell; así como otros dos establecimientos en Gelida y Sant Fruitós de Bages. Sin embargo, la llave de vuelta que le puso un pie en el Baix Llobregat fue la gerencia y después copropiedad de la discoteca Mackintosh Esparreguera a mediados de los 90, seguida del pub Indi Esparreguera en el 2004.

Después de casi medio siglo en activo, Montserrat destaca que en su sector "el reto principal a veces es sólo sobrevivir". En sus locales trata de poner en valor el talento de artistas de la zona, defendiendo que "la música en vivo es un elemento cultural". Y es que tal y como explica, "grandes revoluciones de este mundo han nacido de la música".
Tomàs Montserrat con el grupo musical Soul Garden en el escenario del Índice Esparreguera. Fuente: F. Pelai
Tomàs Montserrat con el grupo musical Soul Garden en el escenario del Índice Esparreguera. Fuente: F. Pelai

Pasiones eternas

"Hay días en los que pienso que tengo 15 años, y días en los que me doy cuenta de la edad que tengo", reflexiona Montserrat. Su edad interior está en consonancia con el ímpetu que le caracteriza, rompiendo tópicos a su paso. De hecho, nunca se ha visto discriminado por su edad y se siente cómodo en ambientes sociales donde se potencia la diversidad de todo tipo, y reconoce que "sólo me molesta un poco cuando me dicen de usted".

De la misma manera, Montserrat decide romper una lanza a favor de desestigmatizar las relaciones sentimentales en edades más avanzadas: "La gente joven piensa que no tenemos pasiones, que no tenemos deseos, pero hay hombres y mujeres que a pesar de llegar a esa edad tienen la sexualidad entera". Añade que "yo puedo sufrir tanto por amor como una persona de veinte años. El amor es la fuerza que mueve los hilos del universo. Si no tienes amor para sentir o vivir, ya podemos plegar".
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