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Tecla Sala y Àngela Roca, las mujeres coraje que transformaron la industria y dejan huella en la metrópoli


Img Tecla Sala y Àngela Roca, las mujeres coraje que transformaron la industria y dejan huella en la metrópoli
Joan Carles Valero
16 Agosto 2026
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La antigua fábrica hospitalense Tecla Sala se ha convertido en un polo cultural, mientras los terrenos de Roca alumbran un nuevo distrito entre Gavà y Viladecans. Hubo un tiempo en que levantar una fábrica era casi siempre una historia escrita en masculino. Los empresarios daban nombre a las compañías, ocupaban los despachos y aparecían en las fotografías oficiales. Sin embargo, detrás de dos de las grandes industrias que cambiaron el territorio Llobregat emergieron Tecla Sala Miralpeix y Àngela Roca Soler, dos mujeres con capacidad para dirigir, organizar y sostener proyectos empresariales en una época que apenas les reservaba espacio público. En la imagen que encabeza este texto, las dos mujeres coraje de la industria del pasado siglo, Àngela Roca Soler, a la izquierda, y Tecla Sala Miralpeix.

Sus trayectorias presentan diferencias y requieren una precisión histórica. Tecla Sala sí tomó plenamente las riendas de su empresa después de enviudar. Àngela Roca, en cambio, no fue la viuda del fundador de Roca Radiadores, sino hermana de Matías, Martín y Josep Roca, cofundadora y responsable fundamental de la administración del negocio familiar. Las dos representan, no obstante, un mismo modelo de mujer coraje: empresarias capaces de convertir talleres y fábricas en auténticos motores económicos y sociales.

Más de un siglo después, sus nombres continúan vinculados a dos grandes transformaciones metropolitanas. La fábrica de Tecla Sala se ha convertido en un centro de arte contemporáneo y en la biblioteca central de L’Hospitalet. Los terrenos donde creció Roca Radiadores afrontan ahora una profunda regeneración urbanística que conectará Gavà y Viladecans mediante viviendas, actividad económica, equipamientos y zonas verdes.
La antigua fábrica Tecla Sala es un flamante centro cultural metropolitano situado en l’Hospitalet y que mantiene el nombre de la empresaria
La antigua fábrica Tecla Sala es un flamante centro cultural metropolitano situado en l’Hospitalet y que mantiene el nombre de la empresaria

La industrial que gobernó su fábrica

Tecla Sala nació en Roda de Ter en 1886 y quedó huérfana siendo todavía una niña. Heredó la tradición industrial de su familia y, con apenas 22 años, ya participaba en la gestión de sus negocios. Casada con el industrial Joan Riera, adquirió en 1913 unos edificios fabriles en L’Hospitalet, junto al Canal de la Infanta, para instalar una gran hilatura de algodón.

La muerte de su marido, en 1926, no provocó la retirada de Tecla Sala, sino su consolidación al frente de la empresa. En un contexto en el que las mujeres tenían enormes dificultades para ejercer autoridad económica, ella acudía a la fábrica, supervisaba la actividad y tomaba las principales decisiones. En 1930, el complejo empleaba a alrededor de 1.200 personas y se había convertido en una de las grandes concentraciones obreras de L’Hospitalet. 

Su figura combinó el rigor empresarial con un paternalismo social característico de determinados industriales de la época. Se preocupó por las condiciones de sus trabajadores, impulsó servicios asistenciales y mantuvo una estrecha relación con la plantilla. Aquella fábrica no solo proporcionaba empleo. Articulaba la vida de centenares de familias y contribuía a convertir L’Hospitalet en una de las principales ciudades industriales de Cataluña.

La paradoja del tiempo ha querido que las mismas naves donde funcionaban telares y máquinas de hilar produzcan hoy cultura y conocimiento. El complejo fabril, recuperado por el Ayuntamiento, alberga el Centre d’Art Tecla Sala, la Biblioteca Central y otros espacios culturales. El centro de arte se ha consolidado como uno de los referentes metropolitanos de la creación contemporánea, con exposiciones, programas educativos y actividades que conectan la memoria industrial con las nuevas prácticas artísticas. 

En La Torrassa, uno de los barrios de mayor densidad urbana de Europa, el antiguo recinto fabril actúa ahora como un pulmón cultural. Donde antes se transformaba algodón, se ordenan archivos, se leen libros y se exponen fotografías, pinturas e instalaciones. La fábrica continúa produciendo, aunque su materia prima sea otra.
 Los hermanos Roca se instalaron en Gavà para fabricar radiadores
Los hermanos Roca se instalaron en Gavà para fabricar radiadores

La contable que hizo posible Roca

Àngela Roca Soler nació en Manlleu en 1880. Era la hija mayor de una familia propietaria de un pequeño taller dedicado a reparar maquinaria textil. Tras la muerte de su padre, asumió la contabilidad del negocio y, desde 1910, controló prácticamente en solitario sus números. Sus hermanos se ocupaban de la vertiente técnica y comercial, pero ella garantizaba el orden administrativo que permitía crecer a la empresa.

En 1917, los hermanos Roca se instalaron en Gavà para fabricar radiadores de hierro fundido destinados a la calefacción doméstica e industrial. Àngela participó en la fundación de la compañía y asumió las cuentas en los años decisivos de su puesta en marcha. Sin su trabajo, discreto pero esencial, difícilmente puede explicarse la conversión del taller familiar en una industria con capacidad para transformar el mercado español. 

Su intervención tampoco terminó en los libros contables. Àngela Roca desarrolló una intensa labor asistencial y educativa entre las familias de los trabajadores. Dio clases a las hijas de los empleados y promovió iniciativas culturales, sanitarias y benéficas en Gavà, Viladecans, Manlleu y Barcelona. También participó en la adecuación de Can Sellarès como espacio social para la plantilla y apoyó la creación de escuelas, centros culturales y hospitales.

Su obra explica que Gavà le dedicara un monumento en la plaza de la Iglesia y que su nombre figure todavía en calles, equipamientos y espacios públicos. El reconocimiento no procedía únicamente de su pertenencia a una familia industrial, sino de una labor social que desbordó ampliamente los límites de la fábrica.
Imagen del ecobarrio que se construirá en las antiguas instalaciones
Imagen del ecobarrio que se construirá en las antiguas instalaciones

Del recinto fabril al nuevo ecobarrio

El legado de Àngela Roca adquiere ahora otra dimensión. Los terrenos industriales situados entre Gavà y Viladecans serán objeto de una de las mayores operaciones urbanísticas previstas en el área metropolitana. El proyecto, inicialmente conocido como Espai Roca y presentado posteriormente como Roca City, abarca 32 hectáreas: seis en Gavà y 26 en Viladecans.

El planeamiento aprobado provisionalmente por el Área Metropolitana de Barcelona prevé combinar la continuidad de la actividad económica de Roca con equipamientos, zonas verdes y 2.730 viviendas. De ellas, 1.260 tendrán protección oficial y, como mínimo, la mitad de estas últimas se destinarán al alquiler. 

Roca mantendrá en el ámbito instalaciones vinculadas a su sede mundial, la innovación, la investigación y la difusión de su patrimonio industrial. El objetivo es transformar un espacio fabril cerrado en un nuevo distrito urbano, conectado con los dos municipios y capaz de alojar población y nuevas actividades económicas. La operación se plantea como una inversión aproximada de 250 millones de euros, con el inicio de las obras condicionado a la aprobación definitiva del planeamiento. 

El proyecto no significa borrar el pasado industrial, sino utilizarlo como punto de partida. Roca nació allí hace más de un siglo y se convirtió desde Gavà y Viladecans en una compañía global vinculada al espacio de baño, con presencia comercial en más de 170 países. La transformación pretende conservar esa raíz y adaptarla a una metrópoli que necesita vivienda, espacios públicos y actividad económica innovadora. 

Tecla Sala y Àngela Roca no pudieron imaginar el destino de los recintos que ayudaron a levantar. Una convirtió la viudedad en liderazgo empresarial; la otra aportó la organización y las cuentas que permitieron convertir un pequeño taller familiar en una multinacional. Ambas entendieron que una empresa no era únicamente maquinaria, producción y beneficios, sino también una comunidad humana.

Hoy, sus legados vuelven a transformar el territorio. En L’Hospitalet, la industria se ha convertido en arte, lectura y memoria. Entre Gavà y Viladecans, el antiguo recinto de Roca se prepara para convertirse en ciudad. Dos mujeres que trabajaron casi siempre a la sombra continúan, más de un siglo después, dando forma a la metrópoli.
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