La ciudad estrena este martes su Capitalidad Mundial de las Políticas del Tiempo 2026 con un foro dedicado al papel de los municipios medianos en la conciliación, los cuidados, los servicios públicos y la ciudad de proximidad. En la imagen, la alcaldesa de le Sant Boi y presidenta de la Diputación de Barcelona, Lluïsa Moret, en un acto en el Consell Comarcal del Baix Llobregat, junto a su presidenta, Eva Martínez, que también es alcaldesa de Vallirana.
Sant Boi de Llobregat abre este martes, 9 de junio, su Capitalidad Mundial de las Políticas del Tiempo 2026 con la celebración del Fòrum de Municipis Mitjans pel Dret al Temps, una cita internacional que situará a la ciudad en el centro del debate sobre cómo deben organizarse los horarios, los servicios y la vida cotidiana desde la escala local. El encuentro se celebrará de 9.30 a 17.30 horas en la plaza de Teresa Valls i Diví, delante del edificio L’Olivera.
La convocatoria reunirá a representantes del Ayuntamiento de Sant Boi, la Diputació de Barcelona, el Àrea Metropolitana de Barcelona y la Generalitat, junto a voces de organismos internacionales como el Banco Mundial, ONU Mujeres, CIDEU, Gobiernos Locales Unidos y la Xarxa Local i Regional per les Polítiques del Temps. También participarán, de forma presencial o telemática, municipios y territorios como Bogotá —anterior capital mundial—, Ciudad de México, Rennes, Bizkaia o Getafe.
Ya no es un debate académico
La capitalidad de Sant Boi llega en un momento en que las llamadas políticas del tiempo han dejado de ser un debate académico para entrar en la agenda municipal. Bajo este concepto se agrupan actuaciones públicas orientadas a mejorar la conciliación, reducir la desigualdad en los cuidados, adaptar los horarios de los servicios, favorecer la salud y promover ciudades más próximas, donde la vida cotidiana no dependa siempre de largos desplazamientos. La Time Use Initiative define esta agenda local y regional como una guía para instituciones que quieren utilizar el tiempo como herramienta de transformación social, con el objetivo de hacerlo más saludable, igualitario, eficiente y sostenible.
Sant Boi quiere aportar a este debate la mirada específica de las ciudades medianas. No se trata solo de copiar modelos de grandes capitales, sino de adaptar las políticas del tiempo a municipios con una relación más directa entre administración, barrios, equipamientos, comercios, escuelas, empresas y entidades sociales. La convocatoria subraya que el foro se centrará en cinco grandes ejes: conciliación, cuidados a lo largo del ciclo vital, organización de los servicios públicos, bienestar ciudadano y el modelo urbano de la “ciudad de los 15 minutos”.
No condicionar la vida cotidiana
El debate conecta de lleno con la realidad del Baix Llobregat y del área metropolitana. La movilidad diaria, los horarios laborales, el cuidado de niños y personas mayores, el acceso a los equipamientos, el comercio de proximidad o la coordinación entre transporte público y servicios municipales son cuestiones que condicionan directamente la calidad de vida. En el ámbito metropolitano, el Pacte Metropolità pel Dret al Temps, aprobado en 2023, ha permitido estructurar esta agenda compartida: según el balance difundido recientemente, 29 de los 36 municipios metropolitanos han impulsado políticas del tiempo y 17 municipios adheridos al pacto representan ya el 82% de la población metropolitana, más de 2,7 millones de personas.
La elección de Sant Boi como Capital Mundial de las Políticas del Tiempo 2026 refuerza esa dimensión municipal. La Red Local y Regional por el Tiempo, que agrupa ciudades y gobiernos territoriales comprometidos con el derecho al tiempo, otorgó a la ciudad este reconocimiento como ejemplo de innovación en la implementación de estas políticas. La capitalidad ha pasado antes por Barcelona, Bolzano, Estrasburgo y Bogotá, y ahora incorpora la perspectiva de una ciudad metropolitana mediana.
El reto de adoptar medidas concretas
El foro de este martes será el acto principal de arranque de una capitalidad que aspira a ir más allá de la reflexión institucional. El reto de fondo es cómo traducir el derecho al tiempo en medidas concretas: horarios más racionales, servicios públicos más accesibles, barrios mejor conectados, corresponsabilidad en los cuidados, planificación urbana de proximidad y una organización social menos dependiente de la prisa y de los desplazamientos obligados.
En Sant Boi, el debate será también una oportunidad para proyectar al exterior una agenda que afecta a la vida diaria de la ciudadanía. Porque hablar de políticas del tiempo es hablar de salud, igualdad, trabajo, movilidad, comercio, cuidados y barrio. Y, especialmente en municipios medianos del entorno metropolitano, es hablar de cómo la administración local puede ayudar a que vivir, trabajar, cuidar y participar en la comunidad sea más fácil.