Un progreso que necesita cuidado
Aunque fue de los primeros de su entorno en utilizar ordenador, reconoce que la velocidad tecnológica actual complica la adaptación. No por falta de capacidad, sino por el ritmo con el que cambian aplicaciones, trámites y plataformas. Considera que la digitalización ha facilitado muchos procesos, pero también ha dejado atrás a aquellos que no pueden seguirla.
Sobre la inteligencia artificial, admite sentir interés y preocupación por partes iguales. Advierte de los riesgos de manipulación de imágenes o difusión de información falsa. "La tecnología puede ser útil o peligrosa según quien la utilice y para qué", afirma. Cree en el progreso, pero insiste en que debe ir acompañado de ética y regulación para no generar desigualdad.
También reflexiona sobre el papel del periodismo y su impacto en las nuevas generaciones, sobre todo a la hora de formar criterios. Reclama más rigor, más contraste y más responsabilidad en la forma de informar. Le inquieta la velocidad con la que circulan los contenidos manipulados y el efecto que pueden tener en la opinión pública. Considera que un periodista puede opinar, pero debe hacerlo siempre desde la honestidad, la prudencia y el respeto.