La dictadura en el Baix Llobregat
Echando un vistazo el pasado, Ricard París explica que Sants, donde él vivía de pequeño, era un barrio en el que constantemente había reivindicaciones obreras de todo tipo y donde tuvo que trabajar desde los 16 años para llevar dinero a casa. "Mis abuelos tuvieron que realquilar el piso. No tenían jubilación" subraya. "Fue la presión de la calle la que obligó al régimen a cambiar".
Recalca la situación en la que se encontraban las mujeres durante la dictadura, sin derechos, y afirma que no tenían ni derecho a sus hijos, pues eran del marido. También explica que las mujeres no podían sacarse el carnet de identidad sin el permiso de su marido, y que si una mujer engañaba a su marido, iba a prisión y, paradójicamente, a la inversa, no ocurría lo mismo.
Volviendo a la actualidad, Peris señala que la vivienda y el aumento de infraestructuras es uno de los problemas centrales aquí, en Cataluña, pero recalca que antes era mucho peor. "Ahora hay una capa de protección social que antes no existía", recuerda. Y añade que el mundo hoy en día está globalizado, por lo que los principios de Franco serían inaplicables a nuestra sociedad. Hace referencia a la religión: "Franco era un nacional católico y, por tanto, se apoyaba básicamente en la Iglesia católica. Hoy en día -continúa- esto no sería aplicable, ya que el 52% de la población en Cataluña se declara no creyente" aclara.