Opinión
Pensamiento y gastronomía: El convite de la convivialidad, con Turró y Brillat-Savarin
Jaume Grau Massalleras
30 Marzo 2026
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Mejor nos iría en esta sociedad nuestra, movida por el individualismo y el culto al espectáculo, y carente de comunicación, si aprendiéramos a cultivar las virtudes del agradecimiento y del reconocimiento. (Encabeza este artículo el cartel del último Café Filosófico de Esplugues, con Platón, el filósofo que creó el banquete más famoso de la historia, flanqueado por los dos sabios que cumplen años este año: Ramon Turró y Jean Anthelme Brillat-Savarin).
El motivo que nos reunía este viernes no era otro que homenajear a nuestras amigas del Cau de les Arts de Esplugues, Tere y Eugènia, que ya hace cerca de once años que nos acogen en nuestras charlas filosóficas y gastronómicas. Qué mejor excusa para hacerlo que aprovechar el primer centenario de Ramon Turró (1854-1926) y el segundo de Jean Anthelme Brillat-Savarin (1755-1826).
Después del debate, los tertulianos han degustado el menú habitual del Cau de les Arts, con la presentación de un plato creado para la ocasión por Joana Rodríguez
Aunque no era nuestro propósito hacer una disertación erudita y científica sobre la relación entre el pensamiento y la gastronomía, sino ejercer la amistosa práctica de la convivialidad, el profesor Ramon Alcoberro nos hizo una magnífica exposición enlazando el Banquete (o Convit) de Platón, Brillat-Savarin y el Dr. Turró.
Nos acercó la figura casi desconocida del insigne Ramon Turró, inscrita dentro de la tradición, muy catalana, de los médicos-filósofos, que tanto ha aportado al pensamiento en nuestra tierra, en ausencia de una estructura académica consolidada. No en vano, Turró (veterinario titulado, compañero de estudios de Ramón y Cajal y colaborador de Jaume Pi i Sunyer), además de fundador de la Sociedad de Biología de Barcelona, fue cofundador de la Sociedad Catalana de Filosofía, dentro del Institut d’Estudis Catalans, junto con otros sabios de aquellos momentos.
Turró desarrolló la teoría del conocimiento trófico, a través de su libro Los orígenes del conocimiento: el hambre (1912), que preconiza el papel de nuestro cerebro, no como una tabula rasa, mero receptáculo pasivo de los estímulos externos, sino como elemento activo en la búsqueda de ese conocimiento.
El Cau de les Arts de Esplugues es la sede del Café Filosófico desde hace once años
Brillat-Savarin, magistrado y gastrónomo francés, que asistió al auge de los restaurantes, frecuentados por la triunfante burguesía después de la Revolución Francesa, nos dejó un libro: Physiologie du Goût (1825), con toda una serie de frases que constituyen normas para la correcta elaboración de las viandas, el satisfactorio placer de la mesa y de conducta para un buen disfrute de la convivialidad, concepto (el de vivir el consumo de alimentos como una gozosa práctica de la amistad alrededor de una mesa) que acuñó este autor, y que después desarrolló Ivan Illich (1926 -¡100 años!-2002) como alternativa ante el auge del dominio de la herramienta y la máquina en nuestra civilización. Solo citaremos una, la más conocida: “dime qué comes y te diré quién eres”. Roland Barthes dijo: “El libro de Brillat-Savarin es el libro de lo propiamente humano”.
El plato de Joana Rodríguez, autora también de las fotos, a partir de ingredientes simbólicamente escogidos para la ocasión
El brillat-savarin es un queso de pasta blanda con corteza florida francés elaborado con leche de vaca. Fue creado, desde 1890, por la familia Dubuc, cerca de Forges-les-Eaux (Sena Marítimo), bajo el nombre de «excelsior» o «delicia de los gourmets» y renombrado, en los años 1930, por Henri Androuët en honor del magistrado y célebre gastrónomo Jean Anthelme Brillat-Savarin. Se produce en las regiones de Normandía y Borgoña.
Este queso ha servido de base a Joana Rodríguez, en simbiótico equipo con Eugènia y Tere, para crear un plato repleto de sabrosos ingredientes y de simbología, el Turro-Savarin, y para iniciar el festín de la amistad y del conocimiento.
Una buena cantidad de lecciones podríamos aprender de estos dos personajes, no las hemos agotado, pero sí hemos vuelto a disfrutar del acompañamiento de amigos, nuevos y de siempre, que es una de las mejores formas de la sabiduría.
Cartel de Karem-Àlex sobre el Café Filosófico de Esplugues

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