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Pedro Tomás Fernández, sindicalista UGT-UJP y vecino de Sant Boi: "Hay personas que su vida era el trabajo y cuando se jubilan no saben qué hacer"


Img Pedro Tomás Fernández, sindicalista UGT-UJP y vecino de Sant Boi:
Jordi Vizuete Valls
17 Enero 2026
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Pedro Tomás Fernández Buendía tiene 67 años y nació en Torre Pacheco, un pequeño pueblo murciano, pero desde los tres meses de vida ha vivido en el Baix Llobregat, entre Cornellà, Esplugues y Sant Boi. Es en estos territorios donde ha trabajado, se ha implicado sindicalmente y ahora disfruta de una jubilación activa. "Empecé a trabajar muy jovencito, con 14 años, porque mi generación era de trabajar. Había quien estudiaba, pero la mayoría empezábamos a trabajar enseguida", explica.

Tras pasar por varias fábricas, entró en Braun España, una empresa muy arraigada en Esplugues hasta que vivió el cierre de la planta, durante esa época ejerció de delegado sindical de UGT. Aquel episodio, que supuso la pérdida de muchos puestos de trabajo, le marcó y le llevó a implicarse más profundamente en el movimiento sindical, hasta llegar a ser secretario comarcal de la Unión de Jubilados y Pensionistas (UJP) de UGT en el Baix Llobregat.
Con compañeros en la década de los 70
Con compañeros en la década de los 70

Una vida entre el trabajo y la familia

Su vida personal ha seguido un ritmo paralelo al compromiso laboral. "Llevo felizmente casado 46 años. Tengo tres hijos, todos independizados y trabajando. En esto estoy muy contento", dice con orgullo. Su infancia, en el corazón de Cornellà, fue "una época en la que vivíamos en la calle, jugando con los amigos. No fue una infancia difícil: mi padre trabajaba en Siemens y mi madre se dedicaba a los hijos, como era habitual entonces".

Después de la niñez como etapa no laboral también habla de la jubilación. "Cuando trabajas tienes el día ocupado, todo es muy pautado. Y de repente llega el lunes y piensas: "Ostras, hoy no tengo que ir a trabajar. ¿Qué hago?" Explica que es un momento de delicado transición, a menudo más psicológico que material. "Tienes que prepararte para la jubilación. Hay gente que entra en depresión porque su vida era el trabajo, y cuando esto acaba, no saben qué hacer".

En su caso, el cambio fue más suave gracias al compromiso sindical. "Simplemente cambié el rol: antes trabajaba ocho horas y después iba al sindicato; ahora dedico más tiempo y también a la familia". Para él, el éxito no debe medirse en dinero ni en cargos, sino en coherencia. "He tenido éxito porque he trabajado, he tenido responsabilidades, he formado una familia y estoy en paz conmigo mismo".
El compromiso sindical de Pedro Tomás se materializó de joven, cuando trabajaba en Braun
El compromiso sindical de Pedro Tomás se materializó de joven, cuando trabajaba en Braun

Edatismo y estereotipos

Cuando habla de edadismo, lo hace con la misma contundencia con la que defiende los derechos laborales. "La palabra 'edadismo' se ha empezado a sentir hace poco, pero ya en los años cincuenta un americano hablaba de ello. Es la discriminación por edad, y sí, existe", sentencia. Para Pedro Tomás, el problema no es sólo el prejuicio, sino la cultura de la rapidez. Y explica: “Vivimos en una sociedad muy capacitista.

Se valora la rapidez y la inmediatez. Una persona de 60 años no hace las cosas igual de rápido que una de 20, pero puede hacerlas igual o mejor, porque tiene experiencia”.
Denuncia también los tópicos con los que se trata a las personas mayores. "Nos infantilizan, nos tratan como si no pudiéramos hacer nada, y no es verdad. Somos personas como las demás: hacemos ejercicio, viajamos, participamos. Yo no haré un maratón, pero salgo a andar todos los días".
Una de sus reflexiones sobre las nuevas generaciones es que, "los jóvenes deben defender lo que ya tienen. Si no lo luchan, lo perderán. Las cosas cuestan mucho de conseguir, pero una vez las tienes, hay que mantenerlas". Esta idea, que parece una máxima vida, se extiende también a su diagnóstico sobre el presente. "Ahora la sociedad es más compleja, pero la lucha sigue siendo necesaria".

Y si existe un ámbito donde esta lucha es urgente, es la vivienda. "Es imposible que un joven se independice. Hay que buscar fórmulas, presionar al gobierno, hacer asambleas, como hacíamos nosotros", dice. Defiende la colaboración entre generaciones como una posible solución. "Los pisos con servicios podrían servir para gente mayor y para jóvenes. Si los mayores se van a estas viviendas, sus pisos pueden pasar a ser vivienda social para jóvenes. Esto crearía convivencia y apoyo mutuo".
Empezó a trabajar muy jovencito, con 14 años, porque su generación era trabajar

Ciudades para convivir, no para sobrevivir

Cuando habla de su municipio, Sant Boi, su mirada se torna crítica pero constructiva. "Los pueblos antes se hacían pensando en los coches, no en las personas. Falta accesibilidad, ascensores, bancos... Una persona mayor sin ascensor no sale de casa".

Sin embargo, reconoce que se han dado pasos adelante. "Tenemos la zona del río, un área verde para pasear, pero todavía hay barrios que necesitan una mano como Casablanca o Cinco Roses. Cambiarlo será difícil, pero hay que repensarlo todo, porque dentro de unos años las personas mayores seremos el 30% de la población". Y menciona que en su municipio hay mucha reivindicación para eliminar una central de alta tensión y un antiguo cuartel militar.
El compromiso sindical de Pedro Tomás se materializó de joven, cuando trabajaba en Braun
El compromiso sindical de Pedro Tomás se materializó de joven, cuando trabajaba en Braun

Memoria, valores y cambios

Cuando recuerda los años de la dictadura y la transición, lo hace con un claro sentido histórico. "Al final de la dictadura la gente estaba cohibida, pero ya empezaba a protestar. Con la democracia, la gente se desinhibió. Los años ochenta fueron de esplendor, de salir a la calle y expresarse".
En cambio, hoy ve a una sociedad más cerrada. "Antes las familias estaban más unidas. Los abuelos eran el centro. Ahora cuesta reunir a todo el mundo, y esto ha cambiado. La sociedad se ha vuelto más egoísta, quizá por las nuevas tecnologías o la aceleración social".

A Pedro Tomás no le gusta que le etiqueten como “abuelo”, aunque lo es. Prefiere pensar que es una persona activa. "Tengo mi edad, pero me considero una persona activa. Hago ejercicio, colaboro en UGT, hago muchas cosas. La edad sólo es un número".
Y si no supiera cuántos años tiene, asegura que "me pondría 40 o 50. Hago lo mismo que una persona de esa edad. La vejez no la define la fecha de nacimiento, sino cómo vives". Cuando le pedimos qué consejo se daría a su yo de veinte años, no duda: "Vivir la vida y defendió lo justo".
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La UGT al Baix Llobregat

El sindicato UGT arraigó con fuerza en el Baix Llobregat durante la segunda mitad del siglo XX, en una comarca eminentemente industrial en la que el movimiento obrero tuvo un papel fundamental en la lucha por los derechos laborales y las libertades sociales. En aquellos años, las fábricas de Esplugues, Cornellà o Sant Boi fueron foco de reivindicación y solidaridad.

Pedro Tomás Fernández entró de lleno cuando trabajaba en Braun Española, y más tarde fue uno de los referentes de la Unión de Jubilados y Pensionistas (UJP) en la comarca. Su trayectoria sintetiza el paso de una generación de trabajadores que, después de décadas de trabajo, no han querido desvincularse de su compromiso social.
Hoy, la UJP-UGT del Baix Llobregat sigue defendiendo la participación activa de las personas mayores en la vida pública y política, impulsando proyectos contra el edadismo, por la igualdad y la dignidad de las pensiones. "Queremos estar presentes en la sociedad. Somos personas, no sólo pensionistas", resume Pedro Tomás.

Pensiones y discursos

Pedro Tomás está claro cuando habla del discurso sobre las pensiones. "Lo que sale en la prensa es sectario. Han cogido sólo una parte de las jubilaciones, la de los nuevos jubilados del 'baby boom' que cotizaron alto. Pero el 60% de los jubilados cobra menos de 1.100 euros, y un 34% menos de 700". Según explica, el relato mediático y político tiende a enfrentar a generaciones: "Quieren enfrentamiento entre jóvenes y mayores. Pero no debe haber, todo lo contrario". Detrás de ese discurso, añade, a menudo hay intereses económicos. "Los que lo promueven son bancos y aseguradoras, que quieren que los jóvenes se hagan planes de pensiones privados".
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