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ODS 7: Energía limpia y asequible - Next LLobregat
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ODS 7: Energía limpia y asequible


Img ODS 7: Energía limpia y asequible
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26 Enero 2026
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EL GRAN CAMBIO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉRTICA NO SE PODRÁ LLEVAR A CABO SIN LA COMPLICIDAD DE LA POBLACIÓN

Para analizar el grado de desempeño que tiene la comarca del Baix Llobregat y L'Hospitalet de Llobregat respecto al Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 7 sobre Energía limpia y asequible, destacando aquellas actuaciones en las que se ha trabajado más y aquellos sobre las que todavía falta trabajar, hemos pedido al doctor ingeniero industrial que nos obliga a la emergencia climática. Doctor ingeniero industrial nacido en Palma de Mallorca en 1947, Carles Riba i Romeva ha sido profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) desde 1971 hasta 2017, y actualmente es profesor emérito. De 1979 a 1983 fue alcalde de Sant Joan Despí y vicepresidente de la Corporación Metropolitana de Barcelona. Entre 1995 y 2013 fue presidente del Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat (CECBLL), y de 2006 a 2019, vicepresidente de la Coordinadora de Centros de Estudios de Parla Catalana y miembro del Patronato del Institut Ramon Muntaner (IRMU). Desde 2012 es presidente del Colectivo para un Nuevo Modelo Energético y Social Sostenible (CMES). Es autor de 14 libros de texto en el terreno de la ingeniería mecánica y de 3 libros en el área de energía.

Antes de entrar a analizar qué proyectos ya se han realizado en la comarca en el sentido que se propone el ODS 7 sobre Energía limpia y asequible y de que ponga ejemplos de municipios avanzados, además de señalar qué proyectos están en marcha actualmente en el ámbito comarcal y municipal, y qué ideas de proyectos futuros están en camino, Carles energéticas. A finales del siglo XVIII se inició la Revolución Industrial con el uso masivo de los combustibles fósiles que representaron un salto de escalera en los usos de la energía. Desde entonces, la población mundial se ha multiplicado por 10 y los usos energéticos por 50.
El doctor ingeniero Carles Riba analiza los retos y el grado de cumplimiento de este ODS y concluye que “la falta de implicación del conjunto de la sociedad es la gran carencia de las políticas de transición energética”

Tiempo de crisis

Hoy en día, unos 250 años más tarde, la humanidad está inmersa en una gran crisis climática (debido a las emisiones generadas por la quema de los combustibles fósiles) y energética (debido a que tan sólo existen reservas de combustibles fósiles por unas pocas décadas más) y se encuentra ante el gran reto de basada en transitar. Tenemos demasiados fósiles en el subsuelo para evitar un cambio climático más allá de 1,5 oC, para lo que habría que dejar bajo tierra la mitad o más de las reservas de fósiles conocidas; pero, al mismo tiempo, existen pocos fósiles en el subsuelo para mantener la civilización actual más allá de dos o tres décadas.

Cambio de paradigma energético

Riba sigue explicando que la diferente naturaleza entre la energía fósil y las energías renovables hace que esta transición vaya mucho más allá de una simple sustitución de unas fuentes energéticas por otras, y se transforme en un verdadero cambio de civilización que todavía está por construir y donde todavía hay muchos aspectos a experimentar ya determinar.

Entre los cambios en la matriz energética, el experto señala que cabe destacar que pasamos: a) De la energía del fuego a la electricidad; b) De la extracción de recursos concentrada en ciertas localizaciones (minas, pozos, refinerías, centrales) al despliegue de extensísimas instalaciones de captación de energía en superficies y territorios; c) De disponer de una energía de gran intensidad (los fósiles) a potencias mucho más moderadas de las energías renovable; o d) De un sistema energético basado en stocks (los fósiles) que facilita la gestión de la oferta a otro sistema basado en flujos (radiación solar, vientos) donde deberá ponerse el foco en la gestión de la demanda y el almacenamiento de electricidad.

La siguiente tabla pone de manifiesto estas diferencias:
Este cambio afecta a todas las actividades humanas y las bases de subsistencia: la alimentación, la vivienda, la movilidad y el transporte, las comunicaciones, la agricultura, la industria, el comercio, los servicios, el ocio, el deporte, o las vacaciones. Riba asegura que con el nuevo sistema energético renovable podemos mantener la calidad de vida (y tal vez mejorarla en algunos aspectos) pero el experto afirma que “seguro que tendremos que renunciar a algunas comodidades y eliminar muchas de las actividades y comportamientos actuales que son ineficientes y dilapidadores de recursos. la cooperación (guiada por la justicia social y la sostenibilidad de mañana). ¿Por qué nos han hecho creer que la cooperación no estimula la mejora?” se pregunta Riba.
Carles Riba
Carles Riba
Para el especialista, los gobiernos locales, nacionales y las instancias internacionales tienen un papel esencial en la transición energética actual, pero este gran cambio no podrá llevarse a cabo sin el convencimiento y la complicidad de la población. Por tanto, un componente esencial de la transición energética (y del cambio de civilización asociado) debe ser un gran programa de información, de debate y de experimentación social en el conjunto de la ciudadanía.

Pero dado que en el mundo existen sociedades con intereses muy diferentes, algunos de ellos con políticas negacionistas del cambio climático, Carles Riba piensa que a corto plazo es difícil avanzar en este camino a escala global. Pero antes de dar respuesta a qué hacer desde nuestro país y de nuestros municipios, considera importante detenerse a analizar el papel de los ODS.
Haciendo unos ahorros energéticos del 21% respecto a los usos actuales, se necesitarían unas superficies de captación (en equivalente fotovoltaico) de 15.080 ha (el 30,9% de la superficie comarcal), de las que estima que tan sólo unas 3.400 ha podrían ser instaladas en la propia Baix Llobregat

Los ODS, la guía más importante a escala internacional

Los ODS señalan objetivos y compromisos entre gobiernos, países y entidades supranacionales en el marco de Naciones Unidas. Plantean una extensa y ambiciosa agenda que integra tres dimensiones fundamentales del desarrollo sostenible: económica, social y ambiental; por tanto, es la guía más importante de la que disponemos a escala internacional para avanzar hacia un mundo más justo y sostenible aunque muchos países (entre ellos algunos de los más determinantes) las incumplen sistemáticamente.

Pero a juicio de Riba, los ODS también contienen carencias que reducen en gran medida su capacidad transformadora, como la realidad pone de manifiesto. En este sentido, resalta las siguientes: 1. En colisión con las capacidades de una Tierra finita, sigue previendo el crecimiento económico (también en los países desarrollados) sin poner límites ni al sector privado ni al libre comercio; 2. No hacen ninguna referencia a la finalización de la fabricación y el comercio internacional de armas, una de las actividades más destructivas de la civilización actual; 3. Los ODS suelen establecer determinaciones genéricas sobre las metas a conseguir sin entrar en el análisis de las tecnologías, inversiones y cambios estructurales necesarios para hacerlas efectivas; y 4. Los ODS relegan a los ciudadanos a un segundo plano pasivo (despreciando su capacidad transformadora), y sólo hacen recomendaciones sobre su comportamiento como usuarios o consumidores.
Electrolinera Sant Boi
Electrolinera Sant Boi

Carles Riba añade comentarios sobre estos cuatro aspectos:

El crecimiento. Varios índices ponen de manifiesto que hoy en día la humanidad está consumiendo por encima de las capacidades regenerativas de la Tierra; por tanto, un crecimiento global conduce al colapso. Las energías renovables (mayoritariamente eléctricas) son más eficientes que las energías fósiles (térmicas) y aquí existe un cierto margen para disminuir los usos energéticos sin renunciar al consumo. Pero precisamente ese margen debería aprovecharse para equilibrar las desigualdades entre países y en el seno de las sociedades. Europa, España y Cataluña son sociedades ricas en el contexto global y, por tanto, deberían frenar el crecimiento en beneficio a un reequilibramiento a escala planetaria.

La fabricación y comercio de armas. Más allá del drama de los muertos, de las lesiones, y de la destrucción de relaciones humanas, la guerra es el peor camino en lo que se refiere a los bienes producidos ya los recursos de la naturaleza. Los fósiles, recursos energéticos de elevada intensidad, son a corto plazo difícilmente sustituibles en la obtención de materiales y la creación de bienes duraderos; sin embargo, estamos dilapidando los últimos recursos fósiles sin aplicarlos a la creación de la infraestructura necesaria para el sistema de energías renovables. Una parte importante de los combustibles fósiles los utilizamos en consumos banales, pero la guerra (la más absurda de las actividades) destruye lo que ya habíamos construido.

Más allá de los indicadores genéricos. Los ODS establecen indicadores genéricos (de hecho, desiderátums) pero no impulsan a los responsables políticos ni a los económicos ni a la ciudadanía a explorar los medios y las consecuencias para llevar a cabo el cambio. Por ejemplo, la Unión Europea se propone regular para 2030 la instalación de una electrolinera cada 60 km, pero no se prevén las inmensas extensiones de territorio ni los materiales para las instalaciones de captación necesarias (con los datos de Cataluña, se necesitarían 59 unas 20 ha por electrolinera); o, tampoco se prevé cómo se proveerán los recursos para asegurar el metabolismo de las megaciudades (alimentos, agua, energía, eliminación de residuos, etc.), en continuo crecimiento, sin la inmensa energía y las elevadas potencias de los combustibles fósiles.
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Iniciativas destacadas en la comarca

El informe del técnico de la Oficina Comarcal de Transición Energética (OCTE) del Baix Llobregat, Òscar Miquel, reseña, a modo de ejemplo, algunas iniciativas destacables en la comarca. Son las siguientes:

Begues lleva más de una década trabajando en el uso de la biomasa como combustible. Gracias a la extensión de sus bosques, este municipio tiene la capacidad de abastecer sus cuatro calderas de biomasa, dando servicio a todos sus equipamientos públicos. Otros ayuntamientos de la comarca también han instalado calderas de biomasa como alternativa a las calderas que funcionan con combustibles fósiles; todos ellos logran reducir las emisiones, a la vez que permiten sanear los bosques para prevenir incendios forestales y puede ser un paso más para incentivar la regeneración de las tierras agrícolas. Nos encontramos en un momento de emergencia climática y la prevención de incendios forestales es una prioridad y esta alternativa debe potenciarse por todos los beneficios que comporta.

El Prat. La comunidad energética de El Prat del Llobregat (impulsada por el ayuntamiento), tiene una estrategia de 360º, dando servicio a todo el municipio: ciudadanía, comercio, pymes, industria. Los servicios energéticos son el uso de renovables, la electrificación de los hogares, la movilidad eléctrica, la rehabilitación energética y comercializadora de marca blanca. Entre las actuaciones destacadas en este municipio se encuentra la 'Casa de la Energía' que es un equipamiento municipal dedicado a la información, el asesoramiento y la reflexión sobre la energía y sus usos con vocación de apoyar a la ciudadanía, comercios y empresas para llevar a cabo la necesaria transición energética.

Viladecanos. El ayuntamiento de Viladecans, en el marco del proyecto Vilawatt iniciado en 2016, lleva años trabajando la transición energética en diversos ámbitos y se ha marcado un objetivo muy ambicioso: conseguir la neutralidad en el horizonte 2030 y de emisiones negativas en 2050, cambiando la presencia de biodiversidad la energía y la preservación naturaleza en el casco urbano. Se trata de una iniciativa pionera apoyada por la Unión Europea a través de la primera convocatoria de las ayudas Urban Innovative Actions. El proyecto Vilawatt persigue el empoderamiento de la ciudadanía, con intervenciones como la comercialización de energía renovable, la rehabilitación energética de viviendas, la generación energética solar en edificios para el autoconsumo, la implantación de comunidades energéticas para compatir energía renovable, la capacitación profesional de trabajadores en tecnologías sostenibles, así como la capacitación profesional de trabajadores en tecnologías sostenibles, así como económica.

Hay varios ayuntamientos de la zona norte como Castellví de Rosanes, Sant Esteve Sesrovires y Abrera que tienen proyectados muchas instalaciones de fotovoltaica en sus equipamientos municipales; los dos primeros municipios desean crear una comunidad energética a corto plazo.

También en la zona norte tenemos el caso peculiar de Olesa de Montserrat, donde se está buscando unir esfuerzos entre el ayuntamiento y la Cooperativa Minera Olesana, que tiene la concesión del servicio de agua con más 11.000 puntos de suministro. Desde la cooperativa se quiere aprovechar la estructura organizativa para extenderla al tema energético y llegar a crear una comunidad energética en la que participe toda la ciudadanía.
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¿Qué hacer desde Cataluña?

Catalunya, España y Europa se caracterizan por ser países con una calidad de vida elevada que disponen de buenos servicios sociales, si bien estas ventajas se soporta en un sistema energético mayoritariamente fósil, recursos que deben importar en su mayor parte (en el caso de Cataluña y de España, en su totalidad). ¿Qué sentido tiene luchar por mitigar la emergencia climática si hay países mucho mayores que no hacen sus deberes?, se pregunta el experto.

Personalmente, Carles Riba cree que vale la pena dar continuidad a la vida de los humanos sobre la Tierra. En nuestro país, en base a trabajar por la transición energética (o sea, sustituir combustibles fósiles por energías renovables) preservando lo esencial de nuestra calidad de vida y de nuestros servicios sociales, sentamos las bases de la futura sociedad a la vez que hacemos la mejor aportación posible a la mitigación del cambio climático y damos un ejemplo al mundo sobre que esto es.

Como ya ha dicho Riba, el fin de los fósiles es un reto enorme, un cambio de civilización. No será suficiente con obsedernos en el cumplimiento de hitos y determinaciones del ODS (por cierto el ODS 7 sobre energía ni siquiera habla de transición a las fuentes energéticas renovables) o los hitos y determinaciones de otros organismos supramunicipales como la Unión Europea.

A su juicio, sin una visión global y la construcción de una nueva sociedad, tan sólo se consiguen cambios parciales (cumplir un hito concreto puede comportar empeorar otro) o superficiales (se pueden dejar de lado las transformaciones más importantes) a la vez que, haciéndolo así, a menudo se aceleran los procesos de destrucción de los ecos.
Diputado BCN Marc Serra
Diputado BCN Marc Serra

Compasar cambios en valores

Por el contrario, Riba opina que las infraestructuras de la matriz energética deben acompasarse con los cambios de comportamientos en los valores, en los usos y en las formas de organización política y social. Partiendo de un marco de reflexión global, es necesario dar múltiples pasos valientes y decididos en proyectos de experimentación tanto tecnológica como social, evaluarlos y corregirlos antes de extenderlos.

En este sentido, el experto cree que la falta de implicación del conjunto de la sociedad es la gran carencia de las políticas de transición energética. Hemos construido un mundo y una economía que, gracias a la existencia de los combustibles fósiles (energéticamente muy intensos, pero de infraestructuras costosas y alejados del control social), han relegado a la mayor parte de la población a un papel subordinado de proveedor de mano de obra (a menudo barata) y de consumidor (a menudo cautivo). Y, éste es el modelo que el oligopolio energético quiere continuar, aunque las nuevas fuentes de energía renovable se abren (o exigen) la participación.
Placas solares
Placas solares
Desde el punto de vista del empoderamiento de la ciudadanía es necesario a juicio del experto, un trabajo de largo alcance para revertir la situación. Por un lado, el oligopolio se lanza grandes actuaciones de generación energética mientras que, por otro lado (ya veces en connivencia con algunos gobiernos negacionistas) pone trabas al empoderamiento ciudadano a través de la participación de las personas y la gestión pública. Sin soluciones comunitarias, el fomento (y la subvención) del autoconsumo y la movilidad eléctrica (individuales) beneficia fundamentalmente a las capas sociales más ricas.

Poca atención a un tema primordial

La comarca del Baix Llobregat está inmersa en la realidad metropolitana de Barcelona donde se concentra la mayor parte de la población de Cataluña y de las actividades económicas. En el seno de la península ibérica es una de las zonas donde la transición energética será más difícil debido al territorio reducido respecto a la población y las actividades y la escasez de recursos naturales.

La Europa desarrollada es una de las sociedades que gozan de una calidad de vida y de servicios sociales más elevados del mundo; en cambio, sus territorios disponen de tan sólo poco más del 35% de los fósiles que consumen (en Cataluña y en España esta disponibilidad es el 0%); el resto se importa con el consecuente drenaje económico (de 250.000 a 400.000 millones de euros en Europa, según cotizaciones, y entre 6.000 y 8.000 millones en Cataluña).

En el caso catalán, la elevada densidad de población (241 hab/km2 en 2022, sólo por debajo de los Países Bajos, Bélgica e Inglaterra entre los países europeos), el reparto muy desigual y una orografía que no acompaña, hacen especialmente compleja la situación. En 2022, de los 7,75 millones de habitantes de Cataluña, 4,91 millones (63,2%) viven en la región metropolitana (7,3% del territorio), 2,18 millones de habitantes (28,1%) en la zona costera y cercana a la metrópolis (32,2% del territorio) y 0,7% del territorio. (60,5%). Y aún, el 50,2% del territorio catalán tiene pendientes de más del 20%.
Europa, España y Cataluña son sociedades ricas en el contexto global y, por tanto, deberían frenar el crecimiento en beneficio a un reequilibramiento a escala planetaria
Para Carles Riba, es asombrosa la poca atención que los responsables políticos y la ciudadanía prestan a un cambio tan fundamental del nuevo sistema energético renovable. Hasta la Revolución Industrial (finales del siglo XVIII en Inglaterra), la energía de la que disponían los humanos provenía de la radiación solar y sus derivadas (biomasa, fuerza de sangre, corrientes de agua, vientos) a la cadencia temporal que esta radiación llegaba a la Tierra (como un salario energético). Esto ha representado históricamente un límite.

Con las máquinas térmicas y la explotación de los fósiles los humanos accedimos a una cantidad ingente de energía (de hecho, un capital energético) que nos ha facilitado un crecimiento continuo hasta la situación actual donde empezamos a percibir los límites tanto por el lado de las fuentes (declive cercano de las reservas) como de los sumideros (la incapacidad de los ecosistemas de la Tierra). Hoy consumimos los fósiles a razón de un millón de veces más rápido de cuando se formaron. Por eso decimos que son recursos no renovables.

Volver a depender de la radiación solar

Pues bien; pasar de nuevo a las energías renovables significa, afirma Riba, volver a depender de la radiación solar de cada día y de sus derivadas (o sea, de un salario energético). La energía de la radiación solar es inmensa (unas 10.000 veces la del sistema energético humano) pero mucho menos intensa y concentrada que los fósiles y requiere grandes extensiones de territorio para su captación. Para obtener una misma cantidad de la energía que produce una central térmica alimentada con fósiles, sería necesaria un área de bosque 1.600 veces superior al área ocupada por la central; afortunadamente, hoy en día disponemos de tecnologías de captación más eficientes que la biomasa (fotovoltaica, eólica), pero la superficie de captación necesaria será todavía unas 80 veces la de la central térmica de fósiles.
Por su naturaleza, las energías renovables deberán captarse de forma local y distribuida (por ejemplo, la superficie de captación necesaria para alimentar una gasolinera). Hay dos modelos básicos para realizar la transición energética: un modelo basado en una gran cantidad de pequeñas actuaciones distribuidas y participadas; y, un modelo de extensas actuaciones en manos de las pocas compañías oligopolísticas. Cataluña, por sus características poblacionales y orográficas, son difíciles las grandes actuaciones y, por tanto, parece más adecuado el primer modelo.

Contacto con los centros de estudios locales

En su libro Cataluña, aproximación a un modelo energético sostenible (Ed. Octaedro 2016),
​​Eduard Furró plantea un marco general de transición energética para nuestro país y llega a la conclusión de que, a pesar de hacer unos ahorros del 21% respecto a los usos energéticos actuales, además de la captación en zonas antropizadas (60.000 hectáreas en zonas urbanas, infraestructuras, canteras, etc.). hectáreas en zonas rurales (en total, unas 128.000 hectáreas, un 4% de la superficie del país). Hay que mencionar que la energía que los ciudadanos pagamos como tal (electricidad doméstica, combustibles domésticos y carburantes para los vehículos personales) es tan sólo el 20% de los usos energéticos totales que conllevan la producción de todos los bienes y servicios de los que disfrutamos.

La asociación CMES (Colectivo para un Nuevo Modelo Energético y Social Sostenible, creada en 2012) que preside Carles Riba, consciente del difícil encaje territorial de la transición energética en nuestro país, inició en 2021 un proyecto bajo el título de TEiT (Transición Energética y Territorio) que tiene por objeto territorios con situaciones diferentes (déficit, equilibrio o creciente territorial en relación a la energía) para analizar conjuntamente las problemáticas y realizar propuestas reequilibradoras.
Las comarcas participantes en la edición de 2021 fueron Ribera d'Ebre, Berguedà y el Baix Llobregat en colaboración con los respectivos Centros de Estudios Comarcales; en la edición de 2022 participaron Osona, La Ribagorça (catalana y aragonesa) y la Selva; en la edición de 2023 se elaboraron unas conclusiones conjuntas con los Centros de Estudios de estas 6 comarcas (https://cmes.cat/wp-content/uploads/2023/08/TEiT23-2023- 02-18-VIC-Conclusions-v5. pdf ), las cuales se han presentado a las pdf. En la edición de 2024 han participado las comarcas del Baix Ebre y Montsià (conjuntamente), el Segrià y el Maresme. El programa TEiT del próximo año llama a participar en las comarcas del Alt Empordà, el Solsonès y el Vallès Occidental.

El Baix Llobregat y la transición energética

El despliegue del conjunto de la transición energética en el Baix Llobregat (usos domésticos, movilidad y transporte, industria, servicios, etc.) es una tarea compleja y ardua. Haciendo los ahorros energéticos del 21% que propone E, Furró respecto a los usos actuales (las energías renovables son más eficientes), se necesitarían unas superficies de captación (en equivalente fotovoltaico) de 15.080 ha (el 30,9% de la superficie comarcal), de las cuales estima que tan sólo unas en la comarca en 3.400 antropizadas y terrenos rurales no sensible) y, por tanto, unas 11.675 ha se tendrán que instalar en territorios ajenos a la comarca; hay que tener en cuenta que 15.080 ha es aproximadamente la suma de los términos municipales de Castelldefels, Gavà, Viladecans, Sant Boi de Llobregat, El Prat del Llobregat, L'Hospitalet de Llobregat, Cornellà de Llobregat, Esplugues de Llobregat, Sant Joan Despí y Sant Just Desvern 800.000 personas. Como término de referencia, la superficie antropizada (urbana, infraestructuras, canteras, etc.) del Baix Llobregat es de 18.070 ha.

Necesidad de reducir los consumos

Estas cifras hacen ver la necesidad de un replanteamiento y una reducción de los consumos energéticos (y otros recursos) que, sin disminuir la calidad de vida, eliminen todos los desperdicios y usos innecesarios a fin de minimizar los impactos sobre los ecosistemas. Y, este cambio de paradigma requiere el compromiso de los responsables políticos y las administraciones en todos los niveles (y de manera especial de las administraciones locales), pero al mismo tiempo no será posible sin la comprensión de la ciudadanía sobre el cambio que debemos abordar y la complicidad para llevarlo a cabo.

A nivel del estado, el documento de referencia para la transición energética es el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) que, en el horizonte 2030, prevé alcanzar el 81% de generación eléctrica renovable; teniendo en cuenta que Cataluña supone el 20% del PIB, esto prácticamente significa que contemplando el 50% que se prevé llegar a Cataluña, el resto de España debería llegar prácticamente al 100%. Actualmente en Cataluña el porcentaje de renovables en generación eléctrica es del 16% y el objetivo es llegar al 50% en el horizonte 2030.

Las líneas que marca el ICAEN

En Cataluña (y, aún más en el Baix Llobregat) las realidades en actuaciones sobre transición energética son muy escasas. Las dos líneas estratégicas marcadas por el Instituto Catalán de la Energía (ICAEN) a nivel de las comarcas a través de las Oficinas Comarcales de Transición Energética (OCTE), son: aportar conocimientos para avanzar en el Plan Territorial Sectorial de Implantación de Energías Renovables (PLATER) y dar soporte técnico a los municipios.

PROENCAT 2050 (documento prospectivo de la transición energética de la Generalitat) prevé llegar a 2.185 MW de potencia fotovoltaica de autoconsumo en tejados en Cataluña en el horizonte 2030, 7.276 MW en el horizonte 2040 y 11.144 MW en el horizonte 2040 y 11.144 MW en el horizonte 2040. Llobregat y L'Hospitalet, que acogen al 14,4% de la población catalana, y pese a ser la segunda comarca (después del Vallès Occidental) con potencia de autoconsumo instalada, las cifras son todavía muy insuficientes. La potencia instalada por habitante es inferior a la de Cataluña.

En otros aspectos de la transición energética (grandes parques, descarbonización de la industria y el transporte), la comarca del Baix Llobregat va muy atrasada, así como retrasados ​​otros lugares Cataluña y, especialmente, de la región metropolitana.

Oficina comarcal de transición energética (OCTE) del Baix Llobregat

En otoño de 2022, la Generalitat creó una Oficina Comarcal de Transición Energética (OCTE) en cada una de las comarcas y contrató a una persona técnica en cada una de ellas. El objetivo de estas (pequeñas) estructuras es trabajar para incentivar medidas y apoyar iniciativas vinculadas con la generación de energías renovables, el ahorro y la eficiencia así como en el empoderamiento de los ciudadanos a través de iniciativas comunitarias.

En el Baix Llobregat este técnico es Òscar Miquel, que ha visitado todos los ayuntamientos de la comarca, ha tomado el pulso de la situación y ha empezado a impulsar iniciativas. Entre ellas, está la adquisición de una herramienta digital de gestión energética a fin de configurar proyectos eficientes de autoconsumo compartido para poner al servicio de iniciativas en todos los municipios de la comarca

Un interesante informe del técnico de OCTE del Baix Llobregat pone de manifiesto que, en prácticamente todos los municipios, han crecido exponencialmente la implantación de proyectos de energías renovables (sobre todo fotovoltaica) en estos dos últimos años gracias en parte al apoyo de diversas subvenciones impulsadas desde diversas administraciones públicas para impulsar la transición energética.

El informe señala que en todos los municipios ha encontrado un buen alineamiento con la transición energética a través de instalaciones de energías renovables en los edificios y equipamientos municipales, espoleado por el hecho de que los costes energéticos de los ayuntamientos se sitúan entre el 4 y el 8% de los respectivos presupuestos municipales. Algunos ayuntamientos también han empezado a ampliar sus plantillas técnicas con perfiles especializados en energía de quienes carecían.
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Creación del Grupo de Impulsión de la Transición Energética (GI-TE) en el Baix Llobregat

Las urgencias del día a día absorben la mayor parte de los esfuerzos de los ayuntamientos, empresas y organizaciones. Y, por desgracia, señala Carles Riba, las cosas importantes (como la transición energética y el cambio climático asociado) van quedando relegadas hasta que la situación resulta tan grave que, lamentablemente, ya hay pocas posibilidades para enderezar la situación.

Tras la sesión del proyecto TEiT en el Baix Llobregat en 2021, Riba destaca que quedó en el espíritu de varias personas, la necesidad de impulsar la transición energética en la comarca, desde una perspectiva holística, atendiendo a las numerosas facetas del reto actual, desde la captación de energía de las fuentes renovables hasta la racional.

A tal efecto, en julio de 2023 se formó el grupo GITE con personas procedentes de la asociación CMES (impulsora del proyecto TEiT), del Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat (CECBLL), de la asociación Promoción del Transporte Público (PTP), de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC).

Tras un tiempo de reflexión y elaboración, el grupo GITE acaba de redactado un documento titulado “Transporte a la Comarca y Transición Energética” que está en proceso de presentación en el Consell Comarcal, en los ayuntamientos y otras administraciones, informa Riba. El documento incluye cuatro puntos:

1. Promover un estudio "desde las vivencias" sobre la movilidad y el transporte comarcal; se trata de detectar las dificultades (impedimentos a peatones y ciclistas, inconexiones en puntos nodales del transporte público, etc.) y las oportunidades (nuevas formas de accesibilidad, vehículos alquilados o compartidos, etc.) para satisfacer las necesidades de accesibilidad de los ciudadanos

2. En el marco de la próxima reconcesión de las líneas de autobús en 2028, incorporar a la nueva planificación las conexiones intracomarcales o con comarcas vecinas (casi inexistentes hoy en día), más allá de la conexión con Barcelona; también reclamar criterios de calidad del servicio en los pliegos de condiciones de estas futuras concesiones.

3. Ante la perspectiva de la próxima implantación de las zonas de bajas emisiones (ZBE) en muchas ciudades medias de Cataluña, pedir extender a todo el territorio catalán las autorizaciones puntuales de circulación (hoy en día 24 al año) que otorga el Área Metropolitana de Barcelona.

4. Pedir que el Consejo Comarcal junto con los ayuntamientos planifiquen y negocien puntos de recogida (en localizaciones frecuentadas) por la distribución urbana de mercancías (DUM), a fin de disminuir en lo posible los impactos energéticos y circulatorios del libremente a domicilio.
Esta propuesta del GITE se propone impulsar la transición energética en la comarca en un tema primordial: la movilidad de las personas, el transporte de mercancías y la accesibilidad en general. Asimismo, fruto de las conclusiones del proyecto TEiT de 2023, la asociación CMES que preside Carles Riba ha aprobado en noviembre de 2024 el documento “Oportunidad de una Ley de Cubiertas y Solares” que tiene por objeto regular y fomentar el aprovechamiento para captación de energía de todas las superficies disponibles. En caso de que el Parlament vehicule esta propuesta, puede tener una incidencia muy grande en la comarca del Baix Llobregat.
Carles Riba
Estas propuestas de CMES y del GITE tienen por objeto proponer cambios en las formas de organización y gestión de la sociedad alineados con el futuro sistema energético renovable, más allá de simples indicadores macroeconómicos a cumplir.

La Diputación de Barcelona destina a los municipios 47 millones en ayudas para facilitar la transición ecológica

De esta dotación, 31 millones serán para la continuación del Programa sectorial Renovables 2030, y 16 para proyectos de adaptación a la emergencia climática

Con el apoyo de Renovables 2030, los municipios de la provincia han logrado un ahorro económico anual de casi 24M€.


El programa sectorial de transición ecológica 2030 de apoyo a inversiones locales por el clima de la Diputación de Barcelona prestará un soporte de 47 millones de euros distribuidos entre 2024 y 2025, a proyectos municipales de emergencia climática.

El soporte económico se tramitará a través de dos líneas de acción. La primera, Adaptaclima 2030, que es la gran novedad del programa, está reservada a proyectos municipales de adaptación al cambio climático; la segunda, destinada a la implantación de energías renovables, es la sucesión natural del Programa Sectorial Renovables 2030 del anterior plan de mandato.

El programa sectorial de transición ecológica tiene por objeto impulsar inversiones para acelerar tanto la adaptación de los municipios a los impactos del cambio climático como a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en la provincia de Barcelona, ​​ya la vez reducir los costes energéticos de los entes locales de la provincia en un escenario de subida del precio de la energía. dependencia energética del exterior y de fuentes de origen no renovable.

De los 47 millones de euros que se destinarán a este programa, 31 millones serán para el Renovables 2030 y 16 millones para los proyectos de adaptación al cambio climático. El programa sectorial Renovables 2030 subvenciona tres líneas de actuación: inversiones en instalaciones de placas fotovoltaicas de más de 80 kWp para el autoconsumo energético en edificios públicos; inversiones en la mejora de la eficiencia del alumbrado público exterior con la instalación de LED en un mínimo de 300 puntos de luz y la financiación de calderas de biomasa de más de 80 kW en equipamientos municipales.

A esta línea de financiación pueden acceder los municipios de la provincia y entes supramunicipales con competencias en residuos y/o ciclo del agua, para realizar inversiones en infraestructuras de estos ámbitos. El importe mínimo de cada solicitud deberá ser de 80.000 euros, llegando a un importe máximo del 75% del presupuesto de ejecución de contrato (PEC) de los proyectos o estudios de cada solicitud. Se trata de un pago adelantado compatible con cualquier otra ayuda.
En esta línea de soporte no hay límite de solicitudes por cada ente local. Cada solicitud puede incluir más de un proyecto, pero todos deben ser de la misma tipología: fotovoltaicas, biomasa o alumbrado. El importe máximo que puede recibir un ente por el conjunto de sus solicitudes es de 1,5 M€. El plazo de ejecución de las ayudas finaliza el 31 de diciembre de 2025

La otra línea de financiación, Adaptaclima 2030, está destinada a proyectos de adaptación a la emergencia climática, como pueden ser la creación de espacios de sombra, refugios climáticos exteriores, soluciones basadas en la naturaleza y ahorro y eficiencia de los recursos.

Se trata de un fondo de prestación de 16 M€ para el que no se requiere solicitud. Las ayudas irán entre los 20.000 y los 75.000€ y pueden optar todos los ayuntamientos de la provincia, excepto la ciudad de Barcelona. El plazo de ejecución de las ayudas finaliza el 31 de diciembre de 2025

Balance del Programa sectorial Renovables 2030 El diputado de Acción Climática y Transición Energética de la Diputación de Barcelona, ​​Marc Serra, ha señalado el hecho de que Renovables 2030 ha sido "el programa más importante para la transición energética al municipalismo catalán durante los últimos dos años", posicionando al organismo provincial como "el inversor".

El diputado ha destacado que con este nuevo impulso, en el Renovables 2030 se incorpora una clausula de compromiso para la reinversión del 50% del ahorro económico generado en cada municipio en políticas contra la emergencia climática. "Queremos provocar un efecto de bola de nieve que se impulse de forma urgente las políticas de adaptación y de mitigación del cambio climático en todos los municipios de la demarcación", ha dicho. "Es por este motivo que este compromiso debe convertirse", según Serra, "un auténtico pacto del mundo local para la transición ecológica y la ambición climática".

La nueva dotación aprobada por la Diputación de Barcelona de 31 millones se suma a los 104 millones en subvenciones que se han invertido desde 2022 a través del Programa sectorial Renovables 2030, con un balance de 257 solicitudes aceptadas y 146 municipios de la provincia beneficiados.
Con una ejecución del 40% del programa, las instalaciones subvencionadas han producido hasta ahora 118.196.633 kWh, consiguiendo un ahorro económico anual de 23.810.124€ y dejando de liberar a la atmósfera más de 50.000 toneladas de CO2.

Del importe concedido, el 48% se ha destinado a instalaciones de placas fotovoltaicas, el 37% a alumbrado público y el 15% a biomasa. En la modalidad de fotovoltaica, el 40% del importe ha sido para comunidades locales de energía; el 30% para consumo individual; el 24% para instalaciones compartidas entre equipamientos municipales y el 6% para hogares vulnerables.

EJEMPLOS DE QUE EL MEDIO AMBIENTE NECESITA HECHOS Y NO PALABRAS; EL CASO DE CELLNEX TELECOM

En el marco de su compromiso con la sostenibilidad y la racionalidad de la eficiencia energética, Cellnex acaba de anunciar la firma de un acuerdo de compra de energía (PPA por sus siglas en inglés) que garantizará que la electricidad que consumirá en el marco de sus actividades en los próximos diez años tendrá un origen renovablecertificado.

Los PPA son contratos a plazos de entre 7 y 15 años, típicamente 10, entre empresas y proveedores de energía renovable que aseguran una cantidad de electricidad generada por parques solares o eólicos a precios no sujetos a la volatilidad del mercado. Además de ayudar a descarbonizar la actividad corporativa y dar previsibilidad a los costes energéticos, estos contratos son fundamentales en el desarrollo de una infraestructura energética limpia y de los avances en la deseada menor dependencia exterior.

Iniciativa en crecimiento

Su creciente importancia queda puesta de manifiesto en un crecimiento sostenido de los PPA firmados. El último informe Corporate Energy Market Outlook de BloombergNEF, cifra en 46 gigavatios el volumen de contratos de energía solar y eólica anunciados por corporaciones de todo el mundo en 2023. Una cifra récord que supone un crecimiento del 12% sobre el año 2022.

En un momento en que el greenwashing o postureo ecológico de algunas multinacionales se han convertido en un motivo creciente de preocupación en todo el mundo, este tipo de instrumentos permiten certificar que las palabras se convierten en hechos. Además de contribuir a la estrategia descarbonizadora de las compañías, los PPA ayudan también a impulsar la generación renovable en los países en los que las empresas operan y contribuyen a los objetivos europeos de transición energética.

"Este contrato a largo plazo nos garantiza que la energía renovable que consumimos vendrá de cuatro parques eólicos y fotovoltaicos concretos, nos ofrece además esta seguridad en todos los países de Europa donde tenemos consumo directo de energía", explica Mila Rey, Global Head of Energy en Cellnex Telecom, multinacional española que tiene su sede en el Paseo. "Además de dar respuesta a uno de nuestros compromisos estratégicos en materia de consumo, contribuye a la aspiración de aumentar sustancialmente la capacidad de generación renovable en España y, a la vez, a los objetivos globales de descarbonización".

Más de 400.000 megavatios/hora

Y es que el contrato firmado con la promotora global de renovables Elawan ha favorecido el desarrollo de tres parques fotovoltaicos en Albacete y un parque eólico en Cuenca, con una capacidad total de 200 megavatios. En el marco del acuerdo, Cellnex recibirá más de 400.000 megavatios/hora de energía renovable al año y certificará que la electricidad consumida proviene de fuentes renovables, apoyando así la transición energética.

La motivación de Cellnex es clara: reducir el impacto ambiental de sus operaciones, asegurando que el 100% de la electricidad que consume provenga de fuentes renovables en 2025. Este compromiso ambicioso es uno de los tres objetivos de reducción de emisiones de Cellnex validados por la Science Based Targets initiative (SBT) huella de carbono de Cellnex. Además, se enmarca en el Plan de Transición Energética de la empresa, dentro del Plan Director ESG 2021-2025.
"Uno de los ejes de nuestro Plan de Transición Energética es asegurar que nuestro consumo de energía sea 100% renovable y ya prácticamente lo hemos conseguido. Pero también queremos sacar partido de cómo puede influir este compromiso en relación a nuestros proveedores y clientes", explica Rey. El Plan de Transición Energética de Cellnex, además de incluir el compromiso de 100% energía verde en 2025, contempla 3 pilares más:

Energy 4.0: el objetivo de este pilar es monitorizar, controlar y optimizar el consumo energético de Cellnex mediante la información recibida de smart meters, mediante una plataforma de análisis, que permite un control end-to-end de toda la cadena de energía.

“El grueso de nuestro consumo se debe a los equipos de clientes, los que también buscan
la mejor eficiencia, ya que revertirá en un menor consumo y coste energético", explica Rey. En este sentido, añade que Cellnex cuenta con una plataforma moderna que permite controlar y monitorizar los consumos de energía y "ofrecer transparencia y trazabilidad sobre el coste energético y su origen a nuestros clientes, un asunto absolutamente prioritario".

Energy Efficiency: El objetivo de este pilar es mejorar la eficiencia energética, incrementando la eficiencia de equipos pasivos (aires acondicionados, rectificadores, transformadores...) y también incentivando la eficiencia de los equipos activos de nuestros clientes. Adicionalmente, están trabajando en el despliegue de la ISO 50001 de sistemas de gestión de la energía.

Self-generation: La compañía trabaja para aumentar el autoconsumo en el grupo, centrándose fundamentalmente en Italia y España, donde ya casi el 10% del portfolio incluye instalaciones fotovoltaicas.

La política de energía de Cellnex establece principios que, a juicio de la compañía, "demuestran la voluntad de ir más allá de la mera compra de energía limpia". Esta política, que sigue las directrices de la iniciativa Science Based Targets (SBTi), establece que la compañía debe avanzar hacia la neutralidad en carbono en 2035 y alcanzar el objetivo Net Zero en 2050.

EL PUERTO DE BARCELONA APUESTA POR LOS BUQUES MÁS SOSTENIBLES

En la segunda mitad del siglo XIX, los motores de vapor sustituyeron progresivamente a las velas de los barcos y el paisaje y la actividad de los puertos quedó asociada al humo que generaban las chimeneas de las naves. Primero mediante carbón y más adelante con derivados del petróleo, los combustibles fósiles han impulsado durante un siglo y medio el comercio marítimo.

Así como las velas son ya cosa del pasado y solo se mantienen en barcos históricos o de ocio, ya ha empezado el proceso para dejar atrás las columnas de humo que a veces generan los barcos mientras están en puerto. Un cambio que mejorará la calidad del aire y permitirá frenar la emisión de gases de efecto invernadero.

Todo el sector marítimo se encuentra en plena transformación; las navieras ya encargan a los futuros barcos que funcionarán con combustibles libres de emisiones y los que operan actualmente ya cuentan, en muchos casos, con tecnologías que permiten reducir las emisiones que generan.

Y los puertos participan de esta transformación ofreciendo las infraestructuras necesarias para que estos barcos puedan funcionar de la forma más eficiente posible, ya sea con combustibles de transición o deteniendo sus motores mientras están en puerto, gracias a la tecnología Onshore Power Supply (OPS).
José Alberto Carbonell, presidente del Puerto de Barcelona, ​​en la inauguración de Smart Ports Piers of the Future
José Alberto Carbonell, presidente del Puerto de Barcelona, ​​en la inauguración de Smart Ports Piers of the Future

Puerto pionero en el mediterráneo

El Puerto de Barcelona, ​​de hecho, es el primero del Mediterráneo que cuenta con un sistema OPS en una terminal de contenedores. Inaugurado en julio de 2024, ya permite a los barcos que llegan a la terminal BEST conectarse a la red de media tensión que se ha desplegado hasta el borde del muelle y detener sus motores, dejando de generar emisiones mientras están amarrados.

Hasta 2026, en los dos primeros años, la OPS funcionará en fase piloto y se prevé que realice unas 92 conexiones. De esta forma, se eliminarán 2.500 toneladas de CO2 anuales, el equivalente a unos 135.000 coches circulando 30 kilómetros diarios al año. A partir del tercer año, la previsión es poder multiplicar el número de conexiones anuales.
Así como las velas son ya cosa del pasado y sólo se mantienen en barcos históricos o de ocio, ya ha empezado el proceso para dejar atrás las columnas de humo que generaban los barcos mientras están en puerto
Sin embargo, este OPS es sólo el principio. El plan Nexígeno, con una inversión superior a los 200 millones de euros, instalará en los próximos cinco años puntos de conexión a todas las terminales de contenedores, cruceros y férreos del Puerto de Barcelona y suministrarles energía de origen 100% renovable.

Combustibles más limpios

Suministrar electricidad a los barcos no es la única vía para reducir sus emisiones. El combustible que consumen los barcos es clave y, mientras el sector marítimo no llega a un consenso sobre cuáles serán los combustibles del futuro, ya existen sobre cuál es el mejor combustible de transición. El gas natural licuado (GNL) se ha consolidado en Europa como una alternativa mucho más limpia que el fuel, ya que permite las emisiones de partículas y óxidos de azufre (SOx) y reducir en aproximadamente un 70% las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y alrededor de un 20% las de CO2.

El Puerto de Barcelona cuenta desde febrero de 2023 con una gabarra para suministrar GNL a los barcos, la primera con base en un puerto del Mediterráneo. En su primer año operando en el Port de Barcelona, ​​619 barcos propulsados ​​con GNL hicieron escala en el Port de Barcelona, ​​reduciendo en un 10% las emisiones de NOX del total de escalas.

Disponer de estas infraestructuras, tanto para suministrar a los buques GNL o electricidad, permite atraer al Puerto de Barcelona a los barcos más eficientes que navegan actualmente, redundando así en un mayor impacto positivo para la ciudadanía y atrayendo inversiones privadas para mejorar aún más estos servicios.
Terminal overview
Terminal overview

El puerto, un hub de producción de energía

El plan de Transición Energética del Puerto de Barcelona, ​​no se limita sólo a reducir las emisiones. También quiere convertir el puerto en un centro de producción de energías renovables, iniciativa que ya está en marcha. En verano de 2024 se completó la instalación de placas solares en la cubierta de la nave de Decathlon en la Zona Franca, la primera fase del plan para convertir la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) en el mayor parque solar sobre cubierta de Europa. Una vez finalizado tendrá una potencia instalada de 40 MWp, generando la energía equivalente al consumo de 41.250 personas.

Asimismo, ya se están reservando espacios del puerto para dedicarlos a la producción de combustibles verdes y energías renovables. A corto plazo se contempla la construcción de una planta de producción de biometano, un combustible de emisiones neutras en carbono, que permitirá sustituir al GNL para la propulsión de los barcos.

Todos estos esfuerzos están encaminados a reducir las emisiones que genera la actividad portuaria y mejorar la calidad del aire en el entorno del Port de Barcelona a la vez que se lucha contra la emergencia climática. El objetivo es reducir las emisiones en un 50% en 2030 y convertirse en un puerto neutro en carbono en 2050.
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