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ODS 10: Reducir las desigualdades


Img ODS 10: Reducir las desigualdades
Patricia Elias
26 Enero 2026
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Precedents complexos i segregació urbana circumscriuen les desigualtats al Baix Llobregat

Los habitantes del Baix Llobregat identifican una amenaza clara para la sostenibilidad social del territorio en la elevada tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE). En Cataluña, ésta se sitúa en el 24,4% según datos del Idescat. En el área metropolitana, uno de cada cuatro habitantes vive en riesgo de pobreza -unas 800.000 personas-, una cifra que representa un incremento del 23% respecto a la etapa prepandémica, mientras que un 7% de la población se encuentra en riesgo de pobreza extrema. La tasa de paro tampoco invita al optimismo: el último dato disponible del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), correspondiente a septiembre de 2023, sitúa al paro en un 8,44% del conjunto de municipios.

Estas cifras permiten dibujar parcialmente el nivel de desigualdades que afronta el territorio. Sin embargo, la precariedad va más allá de los indicadores estrictamente económicos e incluye otros factores como el nivel de estudios, la participación electoral o el riesgo de pobreza laboral. A todo esto se añaden la dificultad de emancipación y el acceso a la vivienda, que se convierten en la cara más visible de la desigualdad social, especialmente entre la población joven y en la zona metropolitana.

En este contexto se inscribe el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 10 (ODS 10), dedicado a la reducción de las desigualdades, que la Unión Europea asume en la Agenda 2030 con el compromiso de “no dejar a nadie atrás”. Este objetivo se concreta en metas transversales como la erradicación de la pobreza extrema y el hambre, la mejora de la calidad y la inversión en salud y educación, la promoción de un empleo digno y la ampliación de la protección social, con especial atención a los jóvenes, las personas migrantes y otros colectivos vulnerables.
En el área metropolitana y el Baix Llobregat, uno de cada cuatro habitantes vive en riesgo de pobreza, un 23% más que en época prepandémica

Radiografía del territorio bajollobregatino

Analizar el origen de las desigualdades en la zona metropolitana y en el Baix Llobregat implica un ejercicio de gran complejidad. El punto de partida es la desigualdad de renta, que actúa como eje vertebrador y se extiende hacia ámbitos como la educación, la economía, la movilidad social, la sanidad o el medio ambiente, tal y como señala el informe La desigualdad en el Área Metropolitana de Barcelona de la plataforma Re-City.

El informe destaca dos fenómenos coincidentes en las últimas décadas: por un lado, un incremento de la desigualdad en la mayoría de países del mundo; por otro, una disminución de la desigualdad global, tanto entre países como entre individuos. Esta paradoja se explica por el proceso de convergencia económica de países como China o India, mientras que los ingresos de las clases medias y trabajadoras de los países de la OCDE tienden al estancamiento, al tiempo que las élites globales concentran una proporción creciente de la renta.

En el territorio de Baix Llobregat, los datos reproducen esta tendencia. El nivel de desigualdad aumenta en paralelo a un incremento de la actividad económica y una distribución irregular de la riqueza generada. El Baix Llobregat es la tercera comarca catalana con un producto interior bruto (PIB) más elevado, con 30.665,2 euros per cápita en 2022. El AMB, de la que forman parte muchos municipios de la comarca, presenta un PIB per cápita superior a la media española, catalana y europea.

En el AMB se concentran 110.214 empresas, el 45,2% del tejido empresarial de Catalunya. Según un informe de la Cámara de Comercio de Barcelona y el AMB (2023), el territorio es un polo de atracción para la inversión extranjera, acogiendo al 82,7% de las filiales extranjeras de Cataluña y situándose en la undécima posición europea en captación de inversión tecnológica. En sólo seis años, la presencia de empresas emergentes se ha casi duplicado, hasta llegar a las 2.022 startups en 2022.

Pese a esta fortaleza económica, la distribución de la riqueza es limitada. La tasa de riesgo de pobreza en la zona metropolitana se sitúa en el 21,2%, por encima de la media de España y de la Unión Europea, lo que evidencia una brecha persistente entre crecimiento económico y bienestar social.
El Baix Llobregat es la tercera comarca catalana con mayor PIB y el AMB tiene un PIB per cápita superior al conjunto español, catalán y europeo, mientras que el riesgo de pobreza en este territorio es del 21,2%
Foto grupo premios FiraGran
Foto grupo premios FiraGran

Tejido empresarial, metrópoli y vulnerabilidad social

Una mirada más precisa a las desigualdades municipales se encuentra en el Informe sobre la Renta Familiar Disponible Bruta (RFDB) de 2020 del Consejo Comarcal de El Baix Llobregat, que compara el PIB municipal con la renta familiar disponible. Tal y como alerta la ONU, las ciudades son los espacios donde las desigualdades económicas y sociales se manifiestan con mayor intensidad.

Durante los últimos años, las ciudades han experimentado un crecimiento económico acompañado de procesos de degradación urbana, como la gentrificación -que expulsa a la población más vulnerable hacia la periferia- o el incremento de la segregación urbana. Este fenómeno es especialmente visible en municipios densamente poblados del Baix Llobregat y el área metropolitana, como Cornellà de Llobregat o Hospitalet de Llobregat.

Precisamente estas ciudades destacan por su peso empresarial: Cornellà concentra el 4,9% del tejido empresarial del AMB y Hospitalet el 2,2%. A este contexto se añade la presencia del aeropuerto de El Prat, la infraestructura más importante de Cataluña y la séptima de Europa en número de pasajeros. Sin embargo, municipios como Cornellà, El Prat o Martorell presentan una distribución de la riqueza deficiente: a pesar de un PIB elevado, la renta media de la población no refleja esta prosperidad.

Según el Consell Comarcal, municipios como Sant Just Desvern, Esplugues, Sant Esteve Sesrovires, Sant Joan Despí y Abrera combinan un PIB y una renta familiar per cápita superiores a la media catalana. Otras localidades -Begues, Castelldefels, Pallejà, Torrelles de Llobregat, San Félix, Gavá o Santa Coloma de Cervelló- superan la media catalana en renta familiar, pero no en PIB per cápita. Finalmente, municipios como Esparreguera, Olesa de Montserrat, Viladecans, Sant Vicenç dels Horts, Sant Boi, Sant Andreu de la Barca y L'Hospitalet presentan tanto una RFDB como un PIB inferiores a la media catalana.
Los principales ejes de desigualdad en el territorio se ven reflejados en tres perfiles de población: los inquilinos, los emigrantes y los niños

Precedentes y evolución de los indicadores de desigualdad

Ricard Gomà, director del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona, ​​señala que los indicadores de pobreza y desigualdad en el área metropolitana llevan más de una década presentando una situación crítica. A partir de 2015 se produjo una cierta recuperación después de la Gran Regresión, pero asentada sobre bases de precariedad laboral ya consolidadas.

La pandemia de la Covid-19 agravó la situación en ausencia de un colchón social como el que existía antes de la crisis inmobiliaria. Los colectivos más afectados fueron los inquilinos, la infancia y la población migrante. Según Gomà, casi la mitad de los inquilinos destinan más del 40% de sus ingresos al alquiler; la pobreza infantil se sitúa en torno al 35% y la de la población migrante se acerca al 50%.

Sin embargo, la etapa pospandémica ha introducido elementos positivos, como la implementación de un escudo social mediante los ERTO, el aumento del salario mínimo, el Ingreso Mínimo Vital (IMV), la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC) y la reforma laboral, que ha incrementado la contratación indefinida del 15% al ​​40%. Pese a estos avances, las prestaciones no llegan a toda la población vulnerable y la burocratización sigue siendo un obstáculo importante, lo que abre el debate sobre la evolución hacia modelos de renta básica.

Desigualdad entre municipios del Baix Llobregat

El Baix Llobregat es una de las comarcas con una renta familiar disponible bruta por habitante más elevada de Catalunya, con 18.927 euros según Idescat (2021). Pese a situarse por encima de la media catalana, la renta queda por debajo de la media metropolitana, que se sitúa en torno a los 19.500 euros.

El análisis municipal revela notables diferencias. Sant Just Desvern, Collbató, Begues y Esplugues presentan las rentas familiares más altas, mientras que Martorell, Hospitalet, Sant Vicenç dels Horts, Sant Andreu de la Barca, Cornellà y Olesa de Montserrat concentran las rentas más bajas. Además, municipios como El Prat y Sant Boi, con una fuerte edificación masiva entre los años cincuenta y setenta, concentran población con menos recursos, mayor presencia de población extranjera, menor superficie de viviendas y peores indicadores de salud.
Tanto el IMV como la RGC no llegan a toda la población por debajo del umbral de la pobreza, por lo que debe transitarse hacia un modelo desburocratizado y de renta básica

Herramientas y políticas para la intervención sociourbana

Para hacer frente a estas desigualdades, la Diputación de Barcelona ha impulsado el proyecto Barris i comunitats, motores de transformación social, que apuesta por un conocimiento territorializado como base de las políticas públicas. En este marco se han creado las Estadísticas Barriales de Condiciones de Vida y Estructuras de Oportunidad (ECVEO), que analizan la realidad social a nivel de barrio a partir de cuatro ejes: ingresos, condiciones de vida, igualdad de oportunidades y dinámicas comunitarias.

Paralelamente, se han desplegado proyectos de inclusión social en barrios de municipios como Cornellà, El Prat, Hospitalet, Sant Boi o Viladecans, con una inversión superior a los 10 millones de euros. Estas iniciativas incluyen programas culturales, de salud comunitaria, empleo y equidad digital, con el objetivo de reforzar el liderazgo comunitario y generar alianzas en el territorio.

Hacia una gestión metropolitana de las desigualdades

La similitud urbanística, demográfica y socioeconómica entre muchos municipios del Baix Llobregat y del AMB apunta a la necesidad de una gestión metropolitana de las desigualdades. El informe de Re-City defiende políticas de redistribución a escala metropolitana que permitan reforzar los recursos de los municipios con mayor urgencia social e igualar el acceso a los servicios públicos.

Ricard Gomà aboga por un modelo de gobernanza metropolitana con capacidad de acción directa, similar al de otras metrópolis europeas. Según el experto, sin una política conjunta, las desigualdades continuarán aumentando, ya que los municipios con mayor vulnerabilidad son también los que disponen de menor capacidad de gasto per cápita. En este sentido, la redistribución de recursos y el refuerzo institucional del gobierno metropolitano se convierten en elementos clave para avanzar hacia una mayor cohesión social en el territorio.
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