Radiografía del territorio bajollobregatino
Analizar el origen de las desigualdades en la zona metropolitana y en el Baix Llobregat implica un ejercicio de gran complejidad. El punto de partida es la desigualdad de renta, que actúa como eje vertebrador y se extiende hacia ámbitos como la educación, la economía, la movilidad social, la sanidad o el medio ambiente, tal y como señala el informe La desigualdad en el Área Metropolitana de Barcelona de la plataforma Re-City.
El informe destaca dos fenómenos coincidentes en las últimas décadas: por un lado, un incremento de la desigualdad en la mayoría de países del mundo; por otro, una disminución de la desigualdad global, tanto entre países como entre individuos. Esta paradoja se explica por el proceso de convergencia económica de países como China o India, mientras que los ingresos de las clases medias y trabajadoras de los países de la OCDE tienden al estancamiento, al tiempo que las élites globales concentran una proporción creciente de la renta.
En el territorio de Baix Llobregat, los datos reproducen esta tendencia. El nivel de desigualdad aumenta en paralelo a un incremento de la actividad económica y una distribución irregular de la riqueza generada. El Baix Llobregat es la tercera comarca catalana con un producto interior bruto (PIB) más elevado, con 30.665,2 euros per cápita en 2022. El AMB, de la que forman parte muchos municipios de la comarca, presenta un PIB per cápita superior a la media española, catalana y europea.
En el AMB se concentran 110.214 empresas, el 45,2% del tejido empresarial de Catalunya. Según un informe de la Cámara de Comercio de Barcelona y el AMB (2023), el territorio es un polo de atracción para la inversión extranjera, acogiendo al 82,7% de las filiales extranjeras de Cataluña y situándose en la undécima posición europea en captación de inversión tecnológica. En sólo seis años, la presencia de empresas emergentes se ha casi duplicado, hasta llegar a las 2.022 startups en 2022.
Pese a esta fortaleza económica, la distribución de la riqueza es limitada. La tasa de riesgo de pobreza en la zona metropolitana se sitúa en el 21,2%, por encima de la media de España y de la Unión Europea, lo que evidencia una brecha persistente entre crecimiento económico y bienestar social.