Las caras de la pobreza
Según la encuesta de Condiciones de Vida del Idescat, los grupos que sufren mayor vulnerabilidad y riesgo de pobreza son los extranjeros no comunitarios, los menores de edad y las mujeres. De hecho, el porcentaje de ciudadanos emigrados pobres es del 40%, mientras que el de ciudadanos autóctonos es del 18%.
En este sentido, Carbonell distingue dos grandes perfiles de pobreza en el territorio, que evidencian la complejidad de las tipologías de pobreza a las que se enfrenta la comarca. "Hay un gran grupo de personas recién llegadas o migradas, personas que acaban de llegar a nuestra casa, que por tanto vienen con lo que llevan en la maleta y poco más. Vienen con la expectativa de poder tener un mejor bienestar, un futuro mejor para sus hijos, más seguridad o tener un sistema de salud público como el nuestro. Pero llegan aquí y se encuentran que la propia conseguir los objetivos con los que llegan aquí”.
Y puntualiza: "Hablamos no sólo de los que estamos viendo llegar por la frontera sur, que es el porcentaje más pequeño de personas emigrantes que entran en nuestra casa, porque sobre todo el grueso de emigrantes que llegan lo hacen a través del aeropuerto de El Prat, en el caso de Cataluña. Personas que provienen principalmente de Latinoamérica y que llegan con 9 se acaban quedando precisamente porque vienen con la intención de poder tener un futuro mejor”.
El segundo perfil de pobreza, señala Carbonell, es el de "las personas de nuestra casa, nacidas aquí o quizá venidas de fuera, pero que llevan años viviendo aquí, y que a pesar de trabajar, no lo logran. Es un porcentaje que casi roza el 15% de personas que, a pesar de tener trabajo, no pueden llegar a finales de mes". Y añade: "Por tanto, no pueden tener una vivienda en condiciones, no pueden tener lo que necesitan para comer, no pueden tener un nivel de bienestar óptimo, no pueden tener las vacaciones que todos nos merecemos cuando trabajamos, y todo esto repercute en la salud. Viven en una especie de inseguridad permanente en su día a día".
De hecho, hace énfasis sobre el hecho de adoptar miradas más amplias a la hora de tratar la pobreza y sus dimensiones, porque "entendemos que los problemas de las personas no los puedes compartimentar en cajones. La persona es toda una, y, por tanto, su situación es el cúmulo de muchas circunstancias".