Una nueva mirada sobre la edad
A pesar de su implicación con el colectivo senior, Núria no se identifica del todo. "Eso de la tercera edad no me gusta mucho. Yo llamo tercera juventud". Su forma de entender el envejecimiento es positiva y dinámica: “No lo veo como una continuación, sino como el inicio de otra etapa vital”.
Nunca se ha sentido discriminada por la edad. "Creo que es porque tengo carácter extrovertido y parece que sea más joven de lo que soy". Si tuviera que ponerse una edad, dice riendo: “Diez años menos de los que tengo”. Para ella, la edad es una cuestión de actitud más que de calendario.
A diferencia de otras personas de su generación, no idealiza el pasado. "Las nuevas generaciones tienen mucho potencial, pero hay que saber dirigirlo". Defiende que los jóvenes actuales son más críticos y conscientes de la realidad que les rodea. "Ahora les preocupa poder trabajar, tener un sueldo digno y acceder a una vivienda. Es normal: la sociedad les ha cortado las alas".
Pero cree que hay que reforzar la educación cívica y el respeto. "Quizá deberíamos enseñar más valores en las escuelas. No todo es competencia y rendimiento. Es necesaria una asignatura que enseñe a tratar bien a las personas ya ser solidario".