Original flan de pato a la catalana
De la carta destacan platos como los calamarcitos rellenos de butifarra del perol (con salsa de su tinta y texturas de coliflor), las albóndigas con sepia de playa (con velo de sepia, portobello y picada) o el suquet de salmonete y carabinero, propuestas de auténtica tradición revisada que conviven en la misma narrativa gastronómica con creaciones más personales como el flan de pato a la catalana (con puré de ciruela, piñones y espinacas) de textura y sabor sorprendente, o el rosbif de jabalí con espárrago verde, tikka masala catalán -una mezcla de aromáticas mediterráneas compuestas por tomillo, romero, laurel, ajo y pimienta negra -, cacahuete y chimichurri de algas. Algunos de estos platos emblemáticos de la casa, se incluyen también en el menú degustación, de 9 pases y ajustado precio.
La degustación este invierno arranca con un buñuelo de pan con tomate, fuet, aceite y sal, acompañado de sorbete de vermut con olivas y su espuma en una combinación que ya apunta las maneras de lo que surge de la cocina abierta en la que también se puede comer en la barra. El restaurante cuenta con un salón primado en el piso inferior, mientras en el principal además de la cocina también es abierta a la sala la ejecución barista. La sorpresa sigue con un calabacín con ajoblanco, mostaza en grano, papada ibérica y praliné de almendra; se eleva con un calçot relleno de picada y espinacas con salsa de calamar y se mantiene en unas kokotxas con los últimos rebozuelos (rossinyols) de la temporada, salsa soubise, romesco de guindilla y cebolla encurtida braseada.