Patrimonio histórico y modelo de ciudad
---Durante su etapa como presidente del Centre d'Estudis de l'Hospitalet (CELH), fue una voz muy activa en la defensa del patrimonio local, a menudo amenazado por el desarrollo urbanístico. Desde su posición actual en el Ayuntamiento,
¿cuál es el estado de salud del patrimonio industrial y arquitectónico de l’Hospitalet (como el entorno de Can Trinxet o el Castell de Bellvís)?
---El estado de la conservación y la difusión del patrimonio en l’Hospitalet no es bueno. Es mejor que hace aproximadamente 10 años, cuando surgió el primer movimiento patrimonialista de la ciudad, en torno al Canal de la Infanta. Hasta ese momento, la destrucción del patrimonio fue constante. Y no solo en época franquista, porque también los años 80 y siguientes fueron terribles para el patrimonio local y se destruyeron muchos edificios con una gran impunidad. En época de los alcaldes Pujana y Corbacho fue terrible. Como había que modernizar la ciudad, si había un edificio antiguo que molestaba, se derribaba. Y eso se ha frenado porque ahora no existe la impunidad o la falta de conciencia por parte del poder. Pero tampoco existe un gran interés y entonces cualquier avance cuesta muchísimo. Por ejemplo, es inexplicable lo que se está costando que se hagan las excavaciones y la restauración del Castell de Bellvis, que es un castillo medieval. Como también es inexplicable la no colocación de unos rótulos, de una señalización del patrimonio que llevamos pidiendo desde hace años. Es una medida sencillísima y no muy cara, que lo tiene muchísimas ciudades. Pero aquí hay un menosprecio muy grande, sobre todo con los edificios industriales, que podrían servir como equipamientos. Se deja pasar el tiempo, como toda esta ciudad, y no se interviene. Esperemos que cuando se apruebe el nuevo Plan Especial de Protección del Patrimonio se produzca un salto adelante. Afortunadamente hay una movilización y una conciencia ciudadana importante, porque es la única manera de que desde el ayuntamiento, desde el gobierno del PSC, hagan algo. Si no hay protesta, no hacen nada.
---La historia del urbanismo en L'Hospitalet es, en gran medida, la historia de la tensión entre la especulación y la reivindicación vecinal.
¿De qué manera se puede utilizar la memoria histórica para diseñar y exigir un modelo urbanístico más verde y justo para el futuro de la ciudad?
---Efectivamente, la memoria histórica de la lucha vecinal es una herramienta que utilizamos los que intentamos frenar los nuevos proyectos especulativos. Pero la verdad es que desde algunas asociaciones de vecinos, que en otro momento fueron las que lideraron el grito de no más bloques, ahora mismo se están aceptando proyectos claramente especulativos en los que se recalifica terreno no edificable. O aceptan proyectos urbanísticos muy parecidos a los que en otro momento se rechazaron. Una parte de los movimientos sociales y grupos políticos que reivindicamos esa memoria histórica, la intentamos divulgar, intentamos decir que ahora estamos en la misma situación, que el pelotazo de Cosmetoda supone lo mismo que una recalificación del plan parcial de Can Serra o de Bellvitge de los años 70. Se trata del mismo mecanismo. Y el PDU Gran Vía es un pelotazo muy parecido al que se hizo unos metros más allá en Gran Vía Sur por Balañá y compañía. Ahí estamos intentando utilizar esa memoria histórica.
---Ante la petición del president Salvador Illa de que los municipios construyan “tantas viviendas como quepan”, ¿
dónde construir más en l’Hospitalet? ¿cree que en la ciudad ya no caben más viviendas?
---Las recientes declaraciones del presidente Illa son realmente un delirio, son inexplicables. Es no tener conciencia de la realidad o bien que actúa de forma desacomplejada en defensa de los intereses del capital, que en parte es lo que ha hecho el Partido Socialista de Cataluña en las últimas décadas en el área metropolitana de Barcelona. ¿Cómo se puede decir que hay que densificar más los barrios cuando el área metropolitana de Barcelona tiene 13 de los 15 kilómetros cuadrados más densamente poblados de Europa? Es increíble. Cuando estamos padeciendo gravísimos problemas de todo tipo, provocados por esa altísima densidad, problemas de convivencia, de contaminación, de salud, de ruidos, de falta de espacios públicos, de salud, que en estos momentos no hay espacios en l’Hospitalet ni para hacer escuelas, resulta increíble que el president Illa haya dicho eso. Porque es evidente que en l’Hospitalet no cabe un solo bloque más. De hecho, la tendencia tendría que ser la de parar la construcción y, que de forma gradual, se vaya recuperando espacio público, como ocurrió de alguna manera en la década de los 90, cuando la población ya iba disminuyendo de forma natural y eso permitía la recuperación de espacio. No se pueden construir más bloques en l’Hospitalet. Todos los indicadores urbanísticos son de emergencia, una emergencia más.
--Usted ha documentado extensamente la destrucción del patrimonio industrial de la ciudad. Sin embargo, macro promociones como las de Cosme Toda o los planes del PDU Biopol siguen marcando la agenda. Como oposición de izquierdas,
¿están logrando frenar realmente la especulación inmobiliaria o se han resignado a ser un mero testigo incómodo que documenta la pérdida pero no puede evitarla?
--- No y no nos hemos resignado, claro, a ser un mero testigo y una especie de pepito grillo. Nosotros intentamos hacer política y eso quiere decir intervenir en la realidad, pero va en función de las fuerzas que tienes y la que tenemos en el consistorio es la que es. Somos el único grupo con representación en el Ayuntamiento que se pone a estos proyectos urbanísticos, el único, y hemos interpuesto recursos administrativos ante la Justicia para parar algunos de estos proyectos. Por ejemplo, el proyecto del PDU Can Trabal lo paramos. El de Cosmetoda esperemos que salga pronto a la sentencia. Creemos que es bastante evidente que se ha producido una ilegalidad. Lo que no sabemos exactamente es la repercusión que tendrá esto en lo ya construido y sobre todo en lo que está por construir, porque hay otra pastilla de terreno entre Josep Tarradellas y Avenida Vilafranca que es seguramente donde nos jugamos buena parte del futuro urbanístico, porque esto es el centro geográfico de la ciudad y supone un impacto brutal en tres barrios.
Estamos presionando y las conversaciones, negociaciones y presiones están orientadas a que no se construya nada, como también nos hemos opuesto a la recalificación de terrenos en el PDU Gran Vía, con la excusa del biopol, que se puede hacer perfectamente en la zona 15, en un área ya urbanizada e industrial. Lo intentamos por la vía de la negociación, aunque ya vimos que el gobierno municipal del PSC no cumple prácticamente ninguno de sus pactos. Seguimos por la vía judicial y seguiremos por la vía de la movilización y de la oposición en el consistorio.
--.
¿Cree que ante la petición del president Illa de construir todas las viviendas que quepan, se harán en la zona del Hospital de Bellvitge, donde hoy se dice que solo será para el sector biotecnológico?
--Hay diferentes lugares donde aún se pueden hacer muchas viviendas y se pueden levantar muchas construcciones, muchos bloques en Hospital al norte. Yo creo que en este momento, como he comentado antes, en la zona del PDU, en principio, dicen que solo van oficinas y no residencia, o sea, no uso residencial, pero hay otros lugares en la ciudad donde sí, sí que se puede. Como he comentado, Cosmetoda y en l’Hospitalet nord, en este momento, son las dos operaciones probablemente más amenazadoras. Pero se abre además otro tema, que es el PDUM, el Plan Director Urbanístico Metropolitano, que se aprobó hace poco y que tiene sus cosas positivas, pero que plantea la necesidad de construir muchas viviendas, dicen, porque es necesario. Y en l’Hospitalet Nord también se plantea construir viviendas. Por ejemplo, hay unas áreas de oportunidad urbanística que dicen que son, ni más ni menos, que los espacios ganados cuando se soterren las vías del tren. Esos espacios se plantean como de oportunidad urbanística. Entonces, aquí se nos abre otro frente de lucha importante, en el que tendríamos que hacer una especie de frente ciudadano, no sólo los partidos, sino entidades, para que no se construya más en l’Hospitalet Nord y el PDUM se reforme en este sentido. Para que en estas zonas hiper densificadas no se permita construir ni un solo bloque más.
---L'Hospitalet sigue batiendo récords europeos de densidad poblacional, una herencia del desarrollismo franquista que usted ha estudiado a fondo.
¿Qué responsabilidad tiene la izquierda actual en no haber sido capaz de imponer o forzar un modelo de ciudad que deje de asfixiar a barrios como La Florida o Collblanc?
--Yo hablo por nuestro espacio político, que ha tenido diversos nombres en los últimos años, y tenemos, en general, poca responsabilidad porque hemos estado en la oposición o si hemos estado en el gobierno ha sido en minoría y sin capacidad de influir en los proyectos urbanísticos, a los que hemos votado en contra, incluso estando dentro del gobierno. Pero el problema es que el PSC ha tenido mayorías absolutas y han aprobado proyectos urbanísticos y políticas sociales que no son las que nosotros hemos defendido y nos hemos opuesto. Nuestra responsabilidad llega hasta donde llegaba nuestra fuerza política, con dos, tres concejales, por ejemplo, y en la pérdida de influencia de los movimientos sociales. La izquierda, tanto la de nuestro espacio político como la de otros espacios también de izquierdas, ha intentado en algunas asociaciones de vecinos, o cuando las asociaciones de vecinos no presentaban oposición, crear nuevos espacios vecinales, hemos intentado oponernos, con movilizaciones, y vemos por ejemplo que en la Ciudad Judicial consiguieron quitar un bloque, también en la Plaza de Europa rebajar volumetrías… Pero es cierto que hace X años quizá se hubieran paralizado las obras, pero esa es la correlación de fuerzas que existe en este momento.
--Pasó años denunciando la pérdida de identidad y los despropósitos urbanísticos desde la presidencia del Centre d'Estudis de l'Hospitalet (CELH). Ahora que ocupa un asiento en el pleno,
¿ha descubierto que desde el activismo era más fácil exigir, o siente que el engranaje institucional ha atado de pies y manos su capacidad de transformación?
--La verdad es que no encuentro gran diferencia entre el nivel de protesta o de impugnación de la acción de gobierno que tenía cuando estaba en el activismo social, en una entidad, tanto en el Centro de Estudios como en la asociación de vecinos de Santa Eulalia o en plataformas como No més Blocs, o en las protestas pacíficas de Cosmetoda, etcétera, o en el grupo de Patrimonio. Venimos haciendo y denunciando más o menos las mismas cosas. Claro está que en el mundo institucional es en forma de mociones y cosas así, pero incluso, cuando negociábamos con el gobierno el resultado es el mismo, que es no conseguir casi nada, porque el gobierno del PSC o bien no hace, escudándose en problemas administrativos, o por desidia, o por falta de medios, o porque no quieren, porque son temas que no les interesa.