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Manuel Domínguez: “Es un delirio que el president Illa quiera construir más bloques en l’Hospitalet, porque no hay sitio”


Img Manuel Domínguez: “Es un delirio que el president Illa quiera construir más bloques en l’Hospitalet, porque no hay sitio”
Joan Carles Valero
12 Abril 2026
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Con ocasión de la presentación de su último libro, titulado “Algunes històries de l’Hospitalet” el lunes 13 de abril a las 18,30 horas en la Biblioteca Tecla Sala, entrevistamos a su autor Manuel Domínguez, en su doble condición de historiador (especialmente sobre el pasado obrero, el patrimonio local y las luchas vecinales y como presidente del Centre d'Estudis de l'Hospitalet) y también con tu actual responsabilidad institucional como concejal en el Ayuntamiento de la formación l'Hospitalet En Comú Podem.

 Vínculo personal y memoria de barrio

---Nació en La Florida, se educó en el Gornal y reside en Santa Eulàlia, además de haber sido profesor en Collblanc. Conociendo la ciudad a pie de calle, ¿cómo ha cambiado la fisonomía social y urbana de estos barrios desde su infancia hasta la l'Hospitalet metropolitana de hoy?

---La fisonomía física de muchos barrios ha cambiado poco. La Florida, Collblanc-Torrassa, en relación a como era en mi infancia, ha cambiado algo evidentemente. Algunas fábricas ahora son parques, pues la de la Plaza del Vidra o evidentemente el Parque de la Marquesa. Y en la Florida, algún espacio sí que ha cambiado algo, pero no tanto. En Santa Eulalia, sin embargo, sí que ha cambiado físicamente mucho porque había muchas fábricas que ahora son, por ejemplo, donde yo vivo, que es una plaza o son parques. Lo que sí que ha cambiado es en la población, es decir, la inmigrante de origen español de los años 70, 80, que es de mi infancia y adolescencia, ahora es población de origen extranjero, población de origen africano, asiático, americano. 

El tipo de población inmigrante es pobre. Muchas personas como yo o sus padres son los que vinieron de Andalucía o Extremadura y te dirán no, que aquello era diferente a como es ahora. Yo eso lo niego y soy capaz de discutirlo con quien haga falta, pero la situación era muy parecida a nivel de delincuencia, de pobreza, de precariedad, de gente mirando contenedores y lo que pasa es que ahora son personas de otra procedencia y sí que es verdad que ahora el nivel de pobreza, por ejemplo, es mayor que entonces. Las bolsas de pobreza que existían en los años 70, 80, cuando había unos niveles de paro brutales y había un problema de delincuencia relacionado, por ejemplo, con la heroína, era muy grave, pero hoy seguramente hay niveles de pobreza mayor, porque la población de origen extranjero, por el hecho de ser extranjeros, tienen esta sobreexplotación y entonces están teniendo mucha más dificultad para subirse al ascensor social. Además, corren todas esas mentiras de que si les dan cosas, que si las ayudas, cuando la mayoría tiene grandes dificultades para acceder a cualquier tipo de ayuda. Por eso, por ejemplo, no tienen la nacionalidad o no tienen una situación legalizada como para acceder a la más mínima ayuda. De modo que se producen unos niveles de pobreza que se están alargando más de lo que quizás se alargaron en los años 60. En la década de los 60 había barraquismo y ahora hay otro tipo de barraquismo, que es la infravivienda, vivir en habitaciones, y yo creo que se está alargando esta situación y se está enquistando. Se está produciendo esta diferencia, mientras que la situación de pobreza en los años 60, 70, 80 fue mejorando, ahora no, ahora no se está produciendo esta mejora. 

---Muchas veces se ha definido a L'Hospitalet como una "ciudad dormitorio" o un anexo de Barcelona, como de hecho muchos habitantes pensaban y piensan. Como historiador, ¿qué elementos clave de la historia de la ciudad cree que son fundamentales para reivindicar una identidad propia y orgullosa como hospitalenses?

---La problemática propia generó unas luchas y movilizaciones específicas que surgieron en las décadas de los 70 y 80, que fueron muy de barrio, más que de ciudad. La gente tenía conciencia de su barrio porque luchaba por su él y lo mejoraba y, de ahí, se dio el salto a la ciudad. Seguramente, se generó esta conciencia de mi barrio, que pertenece a una ciudad y en la que yo estoy luchando y mejorándola..

Historia Obrera y Luchas Sociales

---Ha investigado a fondo etapas muy convulsas, como el pistolerismo y la represión del movimiento obrero en L'Hospitalet a principios del siglo XX. ¿Qué lecciones de aquella resistencia sindical cree que siguen vigentes en las luchas de la actualidad?

---De las luchas sindicales y de todas las luchas sociales del pasado, siempre se extrae la misma lección, la misma conclusión, y es que, sin lucha, sin movilización, sin protesta, no se consiguen mejoras en la clase trabajadora. Si no se organiza y se moviliza y protesta y hace medidas de presión, no consigue nada del capital. Porque el capital no concede parte de su riqueza por las buenas. Evidentemente, la época del pistolerismo fue muy dura porque se utilizó la violencia, una violencia muy extrema y, además, en ocasiones de forma más incorrecta y con consecuencias más bien negativas para el movimiento obrero. Afortunadamente, la mayor parte de las movilizaciones no son violentas, lo no quiere decir que dejen de ser contundentes, de impacto, porque si no se molesta al poder, el capital no concede nada. Pero la mayor parte de las movilizaciones son pacíficas y consiguen cosas. Poco antes del estallido del pistolerismo hubo una huelga general del textil en 1913 protagonizada sobre todo por mujeres, y fue pacífica y concluyó con un éxito considerable. 

---La ciudad forjó gran parte de su carácter con la llegada masiva de trabajadores procedentes del resto de España en los años 60 y 70, y la consiguiente autoorganización vecinal ante la falta de servicios. Hoy, con los nuevos flujos migratorios internacionales, ¿cree que esa "conciencia de clase" y de barrio se mantiene, o se enfrenta a retos de cohesión diferentes?

---No en todas las etapas del pasado ha habido la misma conciencia de clase. A lo largo de los últimos dos siglos y pico, en la época contemporánea o incluso en los siglos anteriores han habido momentos de gran movilización y conciencia de clase y revueltas y acciones por parte de las clases trabajadoras, campesinos, obreros, artesanos. Por ejemplo, a lo largo del siglo XIX hubo momentos de gran movilización, después hay una derrota y durante unas décadas la movilización es escasa. Evidentemente, la época del tardo franquismo y del antifranquismo y de la Transición fueron momentos álgidos, una época de gran movilización, de gran sindicalización, de gran politización y por lo tanto, de mucha conciencia de clase. Incluso en el plano internacional, después de la Segunda Guerra Mundial, se produce este fenómeno: una hegemonía de las ideologías progresistas que llega tarde a España por la represión del franquismo. Ahora vivimos en una época de reflujo de la conciencia de clase. Probablemente los flujos migratorios influyen en esto, porque buena parte de estas personas de origen extranjero tienen unas urgencias vitales muy grandes y no tienen la posibilidad ni tan siquiera de plantearse una reflexión sobre su situación, sobre su organización con otras personas que están como ellos, etc. También hay una hegemonía en este momento de ideologías más conservadoras de los nacionalismos, que casi siempre sustituyen a la conciencia de clase como elemento de pertenencia e identidad.

---La historia de L'Hospitalet está forjada a base de victorias sindicales y autoorganización vecinal en los años 60 y 70. Hoy, la ciudad es un crisol donde muchos sobreviven en la economía sumergida, el sinhogarismo o en pisos patera. ¿Ha fracasado la izquierda al no saber traducir aquella vieja "conciencia de clase" en herramientas de lucha reales para los nuevos precarios de origen migrante?

---Es difícil atribuir responsabilidades en torno a esta difusión de la conciencia de clase y por tanto de la organización de estas personas de origen extranjero que viven en l’Hospitalet, porque en general ocurre en todas partes. Como he comentado, tienen unas necesidades derivadas de una gran movilidad. De toda la población de origen extranjero hay una parte importante que vive muy poco tiempo en un lugar, cambian bastante de domicilio, por lo tanto, es difícil que tengan conciencia de clase y de pertenencia a un lugar, a un barrio, a una ciudad. Pero por otro lado, creo que nos olvidamos de que sí, es posible que la izquierda fracase, pero es que tenemos una derecha que tiene muchos medios y unos grandes medios de difusión de su ideología. No sé si es un demérito de la izquierda o es un mérito de la derecha porque tienen más medios, porque tienen más dinero, etcétera. Y han sabido transmitir su ideología como siempre ha ocurrido. Hace mil años lo hacían las iglesias del púlpito, en fin, es la lucha ideológica de toda la vida.

Patrimonio histórico y modelo de ciudad

---Durante su etapa como presidente del Centre d'Estudis de l'Hospitalet (CELH), fue una voz muy activa en la defensa del patrimonio local, a menudo amenazado por el desarrollo urbanístico. Desde su posición actual en el Ayuntamiento, ¿cuál es el estado de salud del patrimonio industrial y arquitectónico de l’Hospitalet (como el entorno de Can Trinxet o el Castell de Bellvís)?

---El estado de la conservación y la difusión del patrimonio en l’Hospitalet no es bueno. Es mejor que hace aproximadamente 10 años, cuando surgió el primer movimiento patrimonialista de la ciudad, en torno al Canal de la Infanta. Hasta ese momento, la destrucción del patrimonio fue constante. Y no solo en época franquista, porque también los años 80 y siguientes fueron terribles para el patrimonio local y se destruyeron muchos edificios con una gran impunidad. En época de los alcaldes Pujana y Corbacho fue terrible. Como había que modernizar la ciudad, si había un edificio antiguo que molestaba, se derribaba. Y eso se ha frenado porque ahora no existe la impunidad o la falta de conciencia por parte del poder. Pero tampoco existe un gran interés y entonces cualquier avance cuesta muchísimo. Por ejemplo, es inexplicable lo que se está costando que se hagan las excavaciones y la restauración del Castell de Bellvis, que es un castillo medieval. Como también es inexplicable la no colocación de unos rótulos, de una señalización del patrimonio que llevamos pidiendo desde hace años. Es una medida sencillísima y no muy cara, que lo tiene muchísimas ciudades. Pero aquí hay un menosprecio muy grande, sobre todo con los edificios industriales, que podrían servir como equipamientos. Se deja pasar el tiempo, como toda esta ciudad, y no se interviene. Esperemos que cuando se apruebe el nuevo Plan Especial de Protección del Patrimonio se produzca un salto adelante. Afortunadamente hay una movilización y una conciencia ciudadana importante, porque es la única manera de que desde el ayuntamiento, desde el gobierno del PSC, hagan algo. Si no hay protesta, no hacen nada. 

---La historia del urbanismo en L'Hospitalet es, en gran medida, la historia de la tensión entre la especulación y la reivindicación vecinal. ¿De qué manera se puede utilizar la memoria histórica para diseñar y exigir un modelo urbanístico más verde y justo para el futuro de la ciudad?

---Efectivamente, la memoria histórica de la lucha vecinal es una herramienta que utilizamos los que intentamos frenar los nuevos proyectos especulativos. Pero la verdad es que desde algunas asociaciones de vecinos, que en otro momento fueron las que lideraron el grito de no más bloques, ahora mismo se están aceptando proyectos claramente especulativos en los que se recalifica terreno no edificable. O aceptan proyectos urbanísticos muy parecidos a los que en otro momento se rechazaron. Una parte de los movimientos sociales y grupos políticos que reivindicamos esa memoria histórica, la intentamos divulgar, intentamos decir que ahora estamos en la misma situación, que el pelotazo de Cosmetoda supone lo mismo que una recalificación del plan parcial de Can Serra o de Bellvitge de los años 70. Se trata del mismo mecanismo. Y el PDU Gran Vía es un pelotazo muy parecido al que se hizo unos metros más allá en Gran Vía Sur por Balañá y compañía. Ahí estamos intentando utilizar esa memoria histórica.

---Ante la petición del president Salvador Illa de que los municipios construyan “tantas viviendas como quepan”, ¿dónde construir más en l’Hospitalet? ¿cree que en la ciudad ya no caben más viviendas? 

---Las recientes declaraciones del presidente Illa son realmente un delirio, son inexplicables. Es no tener conciencia de la realidad o bien que actúa de forma desacomplejada en defensa de los intereses del capital, que en parte es lo que ha hecho el Partido Socialista de Cataluña en las últimas décadas en el área metropolitana de Barcelona. ¿Cómo se puede decir que hay que densificar más los barrios cuando el área metropolitana de Barcelona tiene 13 de los 15 kilómetros cuadrados más densamente poblados de Europa? Es increíble. Cuando estamos padeciendo gravísimos problemas de todo tipo, provocados por esa altísima densidad, problemas de convivencia, de contaminación, de salud, de ruidos, de falta de espacios públicos, de salud, que en estos momentos no hay espacios en l’Hospitalet ni para hacer escuelas, resulta increíble que el president Illa haya dicho eso. Porque es evidente que en l’Hospitalet no cabe un solo bloque más. De hecho, la tendencia tendría que ser la de parar la construcción y, que de forma gradual, se vaya recuperando espacio público, como ocurrió de alguna manera en la década de los 90, cuando la población ya iba disminuyendo de forma natural y eso permitía la recuperación de espacio. No se pueden construir más bloques en l’Hospitalet. Todos los indicadores urbanísticos son de emergencia, una emergencia más.

--Usted ha documentado extensamente la destrucción del patrimonio industrial de la ciudad. Sin embargo, macro promociones como las de Cosme Toda o los planes del PDU Biopol siguen marcando la agenda. Como oposición de izquierdas, ¿están logrando frenar realmente la especulación inmobiliaria o se han resignado a ser un mero testigo incómodo que documenta la pérdida pero no puede evitarla?

--- No y no nos hemos resignado, claro, a ser un mero testigo y una especie de pepito grillo. Nosotros intentamos hacer política y eso quiere decir intervenir en la realidad, pero va en función de las fuerzas que tienes y la que tenemos en el consistorio es la que es. Somos el único grupo con representación en el Ayuntamiento que se pone a estos proyectos urbanísticos, el único, y hemos interpuesto recursos administrativos ante la Justicia para parar algunos de estos proyectos. Por ejemplo, el proyecto del PDU Can Trabal lo paramos. El de Cosmetoda esperemos que salga pronto a la sentencia. Creemos que es bastante evidente que se ha producido una ilegalidad. Lo que no sabemos exactamente es la repercusión que tendrá esto en lo ya construido y sobre todo en lo que está por construir, porque hay otra pastilla de terreno entre Josep Tarradellas y Avenida Vilafranca que es seguramente donde nos jugamos buena parte del futuro urbanístico, porque esto es el centro geográfico de la ciudad y supone un impacto brutal en tres barrios.

Estamos presionando y las conversaciones, negociaciones y presiones están orientadas a que no se construya nada, como también nos hemos opuesto a la recalificación de terrenos en el PDU Gran Vía, con la excusa del biopol, que se puede hacer perfectamente en la zona 15, en un área ya urbanizada e industrial. Lo intentamos por la vía de la negociación, aunque ya vimos que el gobierno municipal del PSC no cumple prácticamente ninguno de sus pactos. Seguimos por la vía judicial y seguiremos por la vía de la movilización y de la oposición en el consistorio. 

--. ¿Cree que ante la petición del president Illa de construir todas las viviendas que quepan, se harán en la zona del Hospital de Bellvitge, donde hoy se dice que solo será para el sector biotecnológico?

--Hay diferentes lugares donde aún se pueden hacer muchas viviendas y se pueden levantar muchas construcciones, muchos bloques en Hospital al norte. Yo creo que en este momento, como he comentado antes, en la zona del PDU, en principio, dicen que solo van oficinas y no residencia, o sea, no uso residencial, pero hay otros lugares en la ciudad donde sí, sí que se puede. Como he comentado, Cosmetoda y en l’Hospitalet nord, en este momento, son las dos operaciones probablemente más amenazadoras. Pero se abre además otro tema, que es el PDUM, el Plan Director Urbanístico Metropolitano, que se aprobó hace poco y que tiene sus cosas positivas, pero que plantea la necesidad de construir muchas viviendas, dicen, porque es necesario. Y en l’Hospitalet Nord también se plantea construir viviendas. Por ejemplo, hay unas áreas de oportunidad urbanística que dicen que son, ni más ni menos, que los espacios ganados cuando se soterren las vías del tren. Esos espacios se plantean como de oportunidad urbanística. Entonces, aquí se nos abre otro frente de lucha importante, en el que tendríamos que hacer una especie de frente ciudadano, no sólo los partidos, sino entidades, para que no se construya más en l’Hospitalet Nord y el PDUM se reforme en este sentido. Para que en estas zonas hiper densificadas no se permita construir ni un solo bloque más.

---L'Hospitalet sigue batiendo récords europeos de densidad poblacional, una herencia del desarrollismo franquista que usted ha estudiado a fondo. ¿Qué responsabilidad tiene la izquierda actual en no haber sido capaz de imponer o forzar un modelo de ciudad que deje de asfixiar a barrios como La Florida o Collblanc?

--Yo hablo por nuestro espacio político, que ha tenido diversos nombres en los últimos años, y tenemos, en general, poca responsabilidad porque hemos estado en la oposición o si hemos estado en el gobierno ha sido en minoría y sin capacidad de influir en los proyectos urbanísticos, a los que hemos votado en contra, incluso estando dentro del gobierno. Pero el problema es que el PSC ha tenido mayorías absolutas y han aprobado proyectos urbanísticos y políticas sociales que no son las que nosotros hemos defendido y nos hemos opuesto. Nuestra responsabilidad llega hasta donde llegaba nuestra fuerza política, con dos, tres concejales, por ejemplo, y en la pérdida de influencia de los movimientos sociales. La izquierda, tanto la de nuestro espacio político como la de otros espacios también de izquierdas, ha intentado en algunas asociaciones de vecinos, o cuando las asociaciones de vecinos no presentaban oposición, crear nuevos espacios vecinales, hemos intentado oponernos, con movilizaciones, y vemos por ejemplo que en la Ciudad Judicial consiguieron quitar un bloque, también en la Plaza de Europa rebajar volumetrías… Pero es cierto que hace X años quizá se hubieran paralizado las obras, pero esa es la correlación de fuerzas que existe en este momento. 

--Pasó años denunciando la pérdida de identidad y los despropósitos urbanísticos desde la presidencia del Centre d'Estudis de l'Hospitalet (CELH). Ahora que ocupa un asiento en el pleno, ¿ha descubierto que desde el activismo era más fácil exigir, o siente que el engranaje institucional ha atado de pies y manos su capacidad de transformación?

--La verdad es que no encuentro gran diferencia entre el nivel de protesta o de impugnación de la acción de gobierno que tenía cuando estaba en el activismo social, en una entidad, tanto en el Centro de Estudios como en la asociación de vecinos de Santa Eulalia o en plataformas como No més Blocs, o en las protestas pacíficas de Cosmetoda, etcétera, o en el grupo de Patrimonio. Venimos haciendo y denunciando más o menos las mismas cosas. Claro está que en el mundo institucional es en forma de mociones y cosas así, pero incluso, cuando negociábamos con el gobierno el resultado es el mismo, que es no conseguir casi nada, porque el gobierno del PSC o bien no hace, escudándose en problemas administrativos, o por desidia, o por falta de medios, o porque no quieren, porque son temas que no les interesa.

De la Historia a la Política Institucional

Ha dado el paso de investigar y enseñar la historia, a intentar cambiarla desde el pleno del Ayuntamiento liderando un espacio de izquierdas. ¿En qué medida su visión de historiador condiciona o aporta una perspectiva distinta a tu forma de hacer política en el día a día?

---Imagine que dentro de 50 años, una futura generación de historiadores del CELH investiga la década actual de la política en L'Hospitalet. ¿Qué impacto te gustaría que los archivos reflejaran sobre el papel que jugó la izquierda transformadora en este momento concreto de la ciudad?
---Me gustaría que dijera que hicimos todo lo posible para transformar la ciudad en un sentido más igualitario, más verde, más al servicio de las necesidades de su población, que es una población, su práctica, es la totalidad de clase trabajadora y que fuimos capaces de articular una integración real de toda la población que vive en un tejido social común y, además, que fuimos capaces de frenar el desarrollo, el crecimiento del fascismo. 

--- Si el Manuel Domínguez historiador y activista de hace quince años tuviera que evaluar el trabajo del Manuel Domínguez concejal de hoy, ¿le pondría buena nota o le reprocharía haber cedido ante el pragmatismo de la política institucional?

---Yo no creo que haya cedido al pragmatismo de la política institucional en general. Yo, en general, soy personalmente bastante pragmático y posibilista en la vida institucional, en la social, en la política y hasta en la familiar. Es decir, hay que tener claro cuál es el objetivo y hacia dónde vamos y luego, intentar conseguir andar tramos de ese camino con las posibilidades que tenemos a nuestro alcance. Seguramente lo que sí que me reprocharía es haber sido confiado, porque cuando haces un pacto confías en que, no el cien por cien, pero si una parte importante lo va a cumplir la otra fuerza pactante, y no ha sido así. Y, además, lo hacen sin despeinarse y sin inmutarse. Está claro que no sería tan confiado.

De su nuevo libro “Algunas historias de l’Hospitalet”

---De los 9 capítulos que tiene el libro, ¿cuál destacaría?

---En el libro hay 9 capítulos, unos de más profundidad y tienen investigación detrás, otros son más de divulgación. De los 3 o 4 que tienen más investigación, en los que creo que aporto cosas que van más allá de la historia de l’Hospitalet, por ejemplo, trata del primer sindicato de inquilinos de Llogaters de España, al menos sí de Cataluña, que se constituyó en 1904, por ejemplo. Si tengo que destacar un capítulo es el del problema de la vivienda en l’Hospitalet, que lo sufre evidentemente la clase trabajadora. 

---¿Qué fecha considera más importante para la historia de l’Hospitalet, tal vez la concesión del título de ciudad, que recientemente el Ayuntamiento celebró el centenario?

---La concesión del título de ciudad no tuvo ninguna importancia para la ciudad, ni la más mínima repercusión, ni buena ni mala porque no sirvió de nada, solo fue una campaña de propaganda de la élite local de la dictadura de Primo de Rivera. Pero yo creo que tampoco tuvo impacto este hecho en la población, porque era un mecanismo de concesión de honores que tenían estas élites que ellos creían que era importante y en realidad tampoco lo era. Lo único que sirvió fue para que les dieran más medallas, hicieran banquetes y cosas así. Lo lamentable es que un gobierno del Partido Socialista haya utilizado esta efeméride como un hecho destacable. Es muy triste y, encima invitan al rey que es el bisnieto del corrupto que avaló a la dictadura filofascista de Primo de Rivera. En fin, todo muy lamentable, porque hay muchas otras fechas. Yo he propuesto unas cuantas que tienen mucha importancia en la historia de l’Hospitalet por diferentes motivos. Por decir una que tiene un cierto eco en la actualidad, en 1426 se traslada la parroquia de Santa Eulalia de Provençana a la de Santa Eulalia de Mérida, que es como la certificación definitiva de que el pueblo será lo que hoy llamamos el centro el centro de l’Hospitalet, la Vila Bella. Hace 600 años de este hecho y esto sí que es una efeméride remarcable y destacable con impacto real en nuestra vida, en nuestra historia. Se lo propuse a la comisión de fiestas del barrio Centro hace unas semanas y creo que esto sí que es importante conmemorar. 
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