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Los municipios son las trincheras contra una de las discriminaciones más presente e invisible - Next LLobregat
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Los municipios son las trincheras contra una de las discriminaciones más presente e invisible


Img Los municipios son las trincheras contra una de las discriminaciones más presente e invisible
Jordi Vizuete Valls
22 Enero 2026
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El auditorio de la Diputación de Barcelona ha acogido el Primer Congreso contra el Edatismo, durante dos jornadas de reflexión y diálogo que han convertido a la capital catalana en punto de encuentro para profesionales, investigadoras, activistas e instituciones decididas a abordar una de las formas de discriminación más presentes, ya menudo más invisibles, de las sociedades contemporáneas. El evento, organizado por el Departamento de Sostenibilidad Social de la Diputación, ha querido sentar las bases para una nueva mirada colectiva sobre la vejez, el valor de la experiencia y la necesidad de construir entornos sociales y laborales más inclusivos.

La presidenta de la Diputación de Barcelona, ​​Lluïsa Moret Sabidó, abrió las reflexiones con un mensaje firme: "El primer congreso del edadismo se convierte en un espacio de reflexión para afrontar un reto incuestionable". Moret ha recordado que "más del 20% de la población tiene más de 65 años" y ha alertado de que "no podemos permitirnos perder todo este talento de empleados ocupados, ya que la jubilación no es desaparecer". En su discurso institucional, la presidenta ha anunciado también una nueva línea de ayudas para los municipios de la demarcación: "Pondremos al alcance una subvención de 1.100.000 euros para iniciativas que generen cambios transformadores relacionados con las personas mayores". Un compromiso que, más allá del simbolismo, busca dotar de recursos reales a las políticas públicas contra la exclusión por motivos de edad.

"El edadismo, desgraciadamente, es la forma de discriminación cuantitativamente más presente internacionalmente", afirma Moret, recordando que la lucha social no sólo tiene una dimensión moral, sino también económica y democrática. Con el progresivo envejecimiento de la población, advierte, “no abordar el edadismo es condenarnos a perder un capital humano esencial”.
Lluïsa Moret Sabidó, presidenta de la Diputación de Barcelona, ​​durante la inauguración del Primer Congreso de Edadismo
Lluïsa Moret Sabidó, presidenta de la Diputación de Barcelona, ​​durante la inauguración del Primer Congreso de Edadismo

El edadismo y sexismo en el mundo del espectáculo

Una de las mesas redondas más seguidas de la jornada ha sido la moderada por la periodista Milagros Pérez Oliva, que ha reunido a dos actrices reconocidas: Vicenta Ndongo y Mercè Comes. Con franqueza y sensibilidad, ambas han puesto voz a una de las formas más visibles de discriminación por edad: la que afecta a las mujeres en el mundo audiovisual.

Ndongo empezó con una reflexión desgarradora: "Estuve repasando las actrices catalanas de hace treinta años, con las que había trabajado. No es que hayan desaparecido: es que ya no las llama nadie". Ahora bien, Mercè Comes matizó, con ironía y lucidez: "Yo he tenido la suerte de hacer siempre señora mayor. Es una suerte, porque cuando pasa el tiempo te dicen: "ostras, estás mejor que antes"". Pese al tono distendido, el debate ha evidenciado una realidad incómoda: la televisión y el cine siguen reproduciendo estereotipos de juventud y belleza, mientras el teatro se mantiene como un espacio algo más abierto a la diversidad de edades y cuerpos.

"Nunca una actriz puede escoger su carrera al 100%", lamenta Ndongo. "Antes nos daban papeles vinculados a la juventud; ahora, los pocos que hay por mujeres de mi edad, no entran en mi identidad". Mercè Comes, por su parte, denuncia que "evidentemente se tiene muy en cuenta la edad a la hora de hacer un reparto, cuando es absurdo! Hay personas mayores que podrían interpretar personajes jóvenes perfectamente", defiende.

Ambas coinciden en señalar que el mundo audiovisual es especialmente cruel con el paso del tiempo. Ndongo apunta: "En el mundo audiovisual no hay paciencia ni cuidado hacia la experiencia y el talento. Pero están surgiendo muchas creadoras que se dan la oportunidad de hablar del edadismo". Comes añade una mirada crítica sobre los cánones estéticos: "Hay mujeres que se han clasificado para la belleza y ahora, cuando no pueden hacer de jóvenes ni mayores, se operan y ya no pueden hacer de nada. El mundo del espectáculo es complicado".

El debate se ha cerrado con un claro consenso: reivindicar el talento por encima de la edad y del físico, y defender una representación más digna de la madurez femenina en la cultura y los medios. "Habría que dar más valor a la interpretación que a la edad", afirma Comes. "Necesitamos referentes femeninos. El mundo de la interpretación debería ser de las mujeres y de las mujeres mayores. Estamos dando un empujón para entrar, pero cuesta", concluye Ndongo sostienen que es necesario un cambio de paradigma.
Las actrices Vicenta Ndongo y Mercè Comes durante uno de los debates
Las actrices Vicenta Ndongo y Mercè Comes durante uno de los debates

El poder del significado, la comunidad y la cohesión

La conferencia central de la sesión de la mañana corrió a cargo de Anja Machielse, profesora de Humanismo y Resiliencia Social de la Universidad de Estudios Humanísticos de Utrecht, bajo el título Más allá de los prejuicios: el impacto del edadismo y el poder de la vida con significado. Su intervención marcó el tono más filosófico y profundo de la jornada, proponiendo un cambio de paradigma: "El envejecimiento no es sólo una cuestión demográfica; es un reto compartido de toda la sociedad".
Machielse defiende que la vejez ha sido "reducida a un tiempo de declive inevitable, físico, mental y social", una visión que califica de "profundamente limitadora". Ante esta mirada, propone una cultura de la interdependencia, donde el valor de las relaciones y la cohesión social sean tan esenciales como la salud física: "Envejecer bien no significa sólo estar sano o activo; significa mantener relaciones significativas, sentirse conectado y tener un propósito vital".

Para la profesora neerlandesa, el gran peligro del edadismo es que destruye el sentimiento de pertenencia: "Cuando una persona mayor deja de sentir que importa, su vida empieza a perder significado". Alertó sobre "la soledad existencial como una de las formas más profundas de sufrimiento" en sociedades cada vez más individualistas. Y añadió: "Pertenecer, sentirse aceptado y querido no es un lujo: es una necesidad psicológica básica".

Su tesis está clara: envejecer no es una cuestión privada, sino pública, moral y comunitaria. “Una sociedad que valora a sus ciudadanos mayores es una sociedad que valora la vida misma”, afirmó, defendiendo políticas que fomenten la convivencia intergeneracional y la cohesión social. En sus palabras, “hay que romper con las etiquetas edadistas y entender la edad como parte de una misma historia humana compartida”.
Detalle de una carpeta de unos de los asistentes en el primer Congreso de Edadismo
Detalle de una carpeta de unos de los asistentes en el primer Congreso de Edadismo

Políticas públicas y urbanísticas para una longevidad digna

La segunda mesa redonda de la mañana, moderada también por Milagros Pérez Oliva, reunió a tres ponentes con perfiles complementarios: Nena Georgantzi, directora de políticas sobre derechos humanos y no discriminación de la AGE Platform Europe; Francesco Cocco, arquitecto especializado en diseño para todos y longevidad; y Elena del Barrio, socióloga e investigadora del Matia Instituto.

Nena Georgantzi subrayó que el edadismo "no es sólo individual o cotidiano, es sistemático e institucionalizado". A diferencia de otros ámbitos, “las políticas públicas destinadas a las personas mayores a menudo se limitan a la atención o asistencia, sin considerarles parte activa de la comunidad”. Remarcó también la importancia del diseño de las ciudades y espacios públicos para fomentar la interacción intergeneracional, y no el aislamiento.

El arquitecto Francesco Cocco reforzó esta idea desde una perspectiva urbanística: "La accesibilidad y la presencia de espacios públicos para la comunidad afectan directamente a la salud". Defendió un “derecho en la ciudad, en la casa, en la comunidad y en los servicios activos”, esenciales para envejecer con salud y dignidad.

Los tres ponentes coincidieron en que la lucha contra el edadismo requiere una revisión profunda de las políticas europeas sobre envejecimiento activo, muchas de las cuales "han quedado obsoletas". También alertaron del riesgo de un nuevo estereotipo: el de la persona mayor “hiperactiva y perfecta”, que puede excluir a aquellas más vulnerables o dependientes. "Debemos ir con cuidado de cómo hablamos del edadismo: es una cuestión de dignidad", recordaba Elena Del Barrio. "Cuando decimos persona mayor, persona es el sujeto; mayor, sólo el adjetivo".
Participantes en la mesa de explicaciones de diferentes experiencias que fomentan la vida intergeneracional
Participantes en la mesa de explicaciones de diferentes experiencias que fomentan la vida intergeneracional

Una cuestión del futuro colectivo en la comarca

También la socióloga recordaba que "los medios de comunicación no deberían hacer equiparaciones que se acaban convirtiendo en discursos estereotipados. No hay que tratar a ningún colectivo como un ente abstracto", y alertaba de que, "las personas con una imagen negativa de la vejez viven una media de siete años menos". Defendiendo que el rechazo a envejecer es también una forma de edadismo interiorizado, "deberíamos reconocer ser mayores con orgullo", concluía.

La mañana de la primera jornada del Primer Congreso contra el Edatismo concluyó con una sensación compartida: el envejecimiento es un asunto común, que exige cambios culturales, institucionales y humanos. La Diputación de Barcelona, ​​a través de sus políticas de sostenibilidad social, dejó claro que quiere convertir esa reflexión en acción. El anuncio del compromiso de ofrecer una línea de ayudas de 1,1 millones de euros para impulsar iniciativas municipales de transformación social, supone una apuesta concreta por hacer visible el talento, la dignidad y la participación de las personas mayores.
Javier Silva, diputado delegado de Ciclo de Vida y Comunidad de la Diputación de Barcelona durante la clausura del Primer Congreso de Edadismo
Javier Silva, diputado delegado de Ciclo de Vida y Comunidad de la Diputación de Barcelona durante la clausura del Primer Congreso de Edadismo

Experiencias locales, herramientas y compromisos públicos

En la segunda jornada del congreso se puso el foco en las experiencias locales, políticas públicas y recursos concretos para abordar el edadismo desde el territorio. Esta sesión profundizó en el papel de los municipios como agentes clave de transformación social y recogió ejemplos, metodologías y herramientas para impulsar a municipios no edadistas.

A lo largo de la mañana, se compartieron datos que evidenciaron el alcance del reto. Según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 2 personas en el mundo tiene actitudes edadistas, y 1 de cada 3 personas mayores afirma haber sido víctima de discriminación por motivo de edad. En la provincia de Barcelona, ​​más de 1,1 millones de personas tienen 65 o más años, lo que refuerza la urgencia de abordar el edadismo como una cuestión estructural y no anecdótica.

La segunda jornada dio espacio a la exposición de proyectos municipales y de entidades que ya están impulsando cambios desde el territorio: estrategias de participación, programas de mentoría intergeneracional, proyectos de vivienda colaborativa e iniciativas culturales y comunitarias que tienen como objetivo desactivar estereotipos y fomentar la participación significativa de las personas mayores. Además, se presentaron herramientas de diagnosis y protocolos para incorporar la perspectiva de edad en la planificación local.

En el marco de esta sesión, la Diputación de Barcelona presentó el Marco conceptual y estratégico para el abordaje del edadismo hacia las personas mayores, una nueva herramienta destinada a orientar la intervención municipal con criterios de derechos, dignidad y transversalidad.

Paralelamente, se anunció un fondo de prestación de 1,5 millones de euros para apoyar a los municipios y consejos comarcales en el desarrollo de políticas y acciones contra el edadismo, así como la creación de un grupo de innovación y una campaña institucional de sensibilización prevista para diciembre.

El diputado de Ciclo de Vida y Comunidad de la Diputación de Barcelona, ​​Javier Silva, resumió el espíritu de la jornada afirmando: “El edadismo se puede vencer con políticas, con nuevas miradas, con nuevas acciones, y debemos abordarlo desde todas las administraciones, desde los ayuntamientos, las entidades, la ciudadanía organizada y todos nosotros a nivel personal.

La jornada concluyó con la presentación de la relatoria gráfica elaborada por la ilustradora Raquel Gu, así como con la inauguración de la exposición “Edatismo cero para con las personas mayores”, que iniciará itinerancia por diferentes municipios de la provincia con el objetivo de extender el debate más allá del congreso y acercarlo a la ciudadanía.
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Mesa de experiencias de entidades

La mesa de experiencias de entidades para abordar el edadismo reunió a diferentes organizaciones sociales y municipales, que trabajan desde hace años para combatir la discriminación por razón de edad en sus territorios. Desde proyectos comunitarios hasta programas de acompañamiento y sensibilización, las entidades participantes, entre ellas el SeniorLab del Ayuntamiento de Cornella, coincidieron en destacar la importancia de dar voz a las personas mayores y situarlas como agentes activos del cambio.

Se han compartido experiencias de formación intergeneracional, iniciativas de voluntariado y acciones de concienciación en ámbitos como el laboral, el educativo o el cultural. Las representantes han subrayado que el edadismo debe abordarse desde la proximidad, con políticas locales que fomenten la convivencia y la participación. Esta mesa sirvió para poner de relieve la riqueza del tejido asociativo del territorio y para evidenciar que la lucha contra el edadismo comienza desde la comunidad.

Presentaciones interactivas de abordaje del edadismo

Uno de los espacios participativos para conocer, de forma práctica, iniciativas que trabajan para romper estereotipos y promover una cultura de la longevidad positiva, han sido las presentaciones interactivas. A través de dinámicas colaborativas, profesionales del ámbito social, educativo y sanitario, se presentaron proyectos que muestran cómo la innovación y la sensibilidad social pueden ir de la mano. Desde programas de mentoraje intergeneracional, hasta actividades artísticas con personas mayores.

Las experiencias expuestas han demostrado que el envejecimiento puede ser sinónimo de creatividad y contribución. Las presentaciones contaron con la participación de ayuntamientos, fundaciones y universidades, destacando la necesidad de mantener redes de cooperación entre instituciones. El espacio reforzó la idea de que la inclusión de todas las edades es un indicador clave de la salud democrática y social de una comunidad.
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