La ampliación triplica la superficie tecnológica
La ampliación permitirá pasar de los 17.000 metros cuadrados actuales a 60.000. El edificio denominado Cubo debería estar terminado a finales de octubre, mientras que los inmuebles A y D podrían completarse antes de que acabe el año para recibir a las primeras empresas a principios de 2027. El edificio B continúa pendiente de la autorización del Consejo de Ministros. Una vez obtenido el permiso, su construcción requerirá unos quince meses.
El delegado especial del Estado en el Consorcio, Pere Navarro, ha definido esta transformación como la «reindustrialización del siglo XXI» y aspira a extender la innovación de DFactory a todo el polígono mediante el futuro DFactory Barcelona District.
Para L’Hospitalet, esta estrategia no debería limitarse administrativamente al término municipal de Barcelona. La ciudad sostiene que el nuevo distrito industrial y su BioCluster forman parte de una misma realidad económica metropolitana, conectada también con el Puerto de Barcelona, el aeropuerto de El Prat, la Fira de Gran Via y el tejido productivo del Baix Llobregat.
El actual plenario del Consorcio está integrado por representantes del Gobierno de España, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y las principales instituciones económicas de la capital catalana, incluidos los sindicatos. L’Hospitalet no dispone de representación propia, pese a ser la segunda ciudad de Cataluña y compartir frontera física, infraestructuras, movilidad laboral e intereses económicos con la Zona Franca.
La reforma pactada por PSC y ERC abre ahora una oportunidad para revisar esa composición. El Ayuntamiento hospitalense aspira a que el incremento de la participación catalana no se traduzca únicamente en un mayor peso de la Generalitat y Barcelona, sino también en una gobernanza más metropolitana.
La reclamación introduce así un nuevo elemento en el debate sobre el futuro del Consorcio. La cuestión ya no sería solo si el control debe corresponder al Estado o a las instituciones catalanas, sino también qué municipios deben participar en las decisiones sobre uno de los principales motores industriales, logísticos y tecnológicos del país. Más de un siglo después de perder su Marina, L’Hospitalet quiere volver a sentarse en la mesa desde la que se decide el futuro de aquellos terrenos.