Más de la mitad de la renta disponible para el alquiler
La dificultad de acceso se refleja en el esfuerzo económico. Una familia metropolitana con ingresos anuales de 25.000 euros debe destinar de media el 51,3% de su renta para alquilar una vivienda de precio medio. El umbral se dispara en Sant Just Desvern hasta el 70,9%, en Esplugues hasta el 66,7%, en Begues hasta el 59% y también queda en niveles muy elevados en Castelldefels, Gavà o Sant Joan Despí. Incluso con 35.000 euros anuales, el esfuerzo sigue por encima de lo recomendable en buena parte de los municipios.
La presión también se observa en el registro de solicitantes de vivienda protegida. En 2025, las personas inscritas aumentan un 18,2% en el conjunto de la AMB. En el eje Llobregat destacan El Prat, con 39,7 inscritos por cada 1.000 habitantes; Cornellà, con 36,3; Sant Joan Despí, con 29; Esplugues, con 22,8; Sant Just, con 22,4; Gavà, con 20,6; y Molins de Rei, con 20,4. L’Hospitalet se sitúa en 15,6 inscritos por cada 1.000 habitantes, con un incremento muy moderado del 1%.
El balance deja una conclusión clara: el problema de la vivienda no evoluciona de manera homogénea en el territorio Llobregat. Viladecans, Esplugues, El Prat o Sant Joan Despí concentran parte de la nueva producción residencial, mientras L’Hospitalet, pese a su fuerte crecimiento demográfico, inicia poca vivienda y mantiene una elevada presión social. A la vez, operaciones como NOBA Homes IV, la vivienda asequible adjudicada a Grupo Corp en Esplugues y el futuro Roca City entre Gavà y Viladecans muestran que el Baix Llobregat se ha convertido en uno de los principales espacios de transformación residencial de la metrópolis. La cuestión decisiva será si esta nueva oferta consigue aliviar el acceso a la vivienda o si queda absorbida por un mercado cada vez más caro y tensionado.