Control de roedores
El plan de limpieza se complementa con otra línea de trabajo menos visible, pero clave para el mantenimiento urbano: el control de roedores. El Ayuntamiento ha reforzado la campaña preventiva en zonas verdes y alcantarillado mediante actuaciones sistemáticas que se desarrollan al margen de los avisos puntuales de la ciudadanía.
En superficie, la campaña actúa sobre una veintena de zonas verdes de la ciudad. En primavera se instalaron portaesquers a mediados de marzo y se han revisado durante los meses siguientes. En otoño, el dispositivo se repetirá desde mediados de octubre, con nuevas inspecciones en octubre y noviembre. Cuando se detecta consumo de cebo, se activa un seguimiento mensual hasta confirmar el cese de actividad.
En el alcantarillado, el dispositivo dispone de tres actuaciones anuales, en abril, agosto y noviembre. En cada intervención se colocan cebos en 50 pozos por distrito, lo que permite controlar 900 pozos de la red municipal a lo largo del año. Además, el Servicio de Salud mantiene rutas con cajas móviles en puntos críticos y papeleras especiales con portaesquers integrados para reforzar la vigilancia allí donde no es posible instalar dispositivos convencionales.
Estas medidas se suman a los cambios ya activados en la recogida de residuos. La renovación de los contenedores se realiza por las noches para reducir el impacto sobre el tráfico y la actividad diaria. Cada batería se vacía, se retira, se limpia a fondo la zona y se sustituye por los nuevos elementos en una misma noche. Los nuevos contenedores mantienen las fracciones de basuras actuales —resto, envases, vidrio, orgánica y papel—, pero incorporan tecnología RFID para registrar vaciados, lavados o reparaciones y mejorar el control del servicio.