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La soledad que no se ve: cuando el silencio esconde el maltrato


Img La soledad que no se ve: cuando el silencio esconde el maltrato
Jordi Vizuete Valls
14 Enero 2026
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Puede afirmarse que no todas las personas mayores están solas. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia, la imagen que proyectamos de ellas en la esfera mediática es precisamente la de la soledad no querida. Este estereotipo, más que una fotografía social, es una simplificación que esconde una compleja realidad. Es cierto que el envejecimiento conlleva pérdidas familiares, de amigos, de roles, etc. Y que la soledad es una compañera que puede aparecer cuando el tiempo de vida se alarga, aunque no necesariamente. La soledad no querida, no es mayoritaria, pero sí está suficientemente presente para preocupar a las instituciones públicas. Y dentro de este escenario, son las mujeres quienes más la padecen: porque viven más años, porque a menudo han tenido menos redes sociales propias o, simplemente, porque la vida las ha dejado más solas.

La cara visible: combatir la soledad desde la comunidad

En el Baix Llobregat y en el conjunto de la provincia de Barcelona, ​​diversas iniciativas públicas trabajan para evitar que la soledad no querida se convierta en un problema estructural. Una de las más singulares es el podcast “El Bando”, producido por un grupo de personas mayores de Hospitalet de Llobregat. Este proyecto, enmarcado dentro del programa "L'Hospitalet, ciudad amigable con las personas mayores", busca dar voz y presencia a un colectivo que demasiado a menudo es percibido sólo a raíz de perjuicios. En realidad, aquí son los protagonistas: "El podcast es una propuesta innovadora para dar voz a las personas mayores, fomentando su expresión, el trabajo en equipo y el vínculo con la comunidad", recoge la nota del consistorio del ayuntamiento de la localidad.

 
Miembros del pòdcast “El Bando”, emmarcado dentro del programa “L’Hospitalet, ciutat amigable amb les persones grans”
Miembros del pòdcast “El Bando”, emmarcado dentro del programa “L’Hospitalet, ciutat amigable amb les persones grans”
Con veintinueve episodios grabados y doce participantes habituales, El Bando se ha convertido mucho más que en un espacio radiofónico. Es un espacio de encuentro. Los participantes piensan, escriben y graban los programas, e incluso invitan al alcalde, David Quirós, a conversar con ellos sobre seguridad, transporte público o política local. El proyecto, coordinado por Torre Barrina y el Negociado de Servicios y Proyectos de las Personas Mayores, busca también reducir la “brecha digital” y la sensación de aislamiento. Como subrayan desde el Ayuntamiento, esta iniciativa "ha contribuido a fortalecer los vínculos entre los participantes ya combatir la soledad no querida, al tiempo que se reduce la brecha digital".

Este modelo de participación activa se alinea con un cambio de mirada que, paulatinamente, impregna las políticas públicas dirigidas a las personas mayores. Ya no se trata sólo de proteger, sino de empoderar; no de cuidar, sino de reconocer. Percibir la longevidad como triunfo, no una condena, y el reto es hacerla digna.

Cuando la llamada es una línea de vida

Pero la soledad, querida o no, no siempre es visible. A veces, se manifiesta en pequeños gestos: una persiana que no se abre, una voz que tarda en responder. En estos silencios trabaja el Servicio Local de Teleasistencia (SLT) de la Diputación de Barcelona, ​​que en 2024 gestionó más de 200.000 llamadas a través de su programa "Hablemos de...". Creado en 2005, el servicio atiende a más de 118.000 personas en la provincia, la mayoría de edad avanzada o en situación de dependencia.

El objetivo es sencillo pero esencial: prevenir riesgos y reforzar el vínculo con el usuario. Las llamadas no son automáticas, sino personalizadas según intereses, salud o contexto social, etc. Durante el 2024, por ejemplo, se realizaron 31.660 llamadas para prevenir los efectos del calor o el frío, y 2.509 para promover la actividad física. En materia de seguridad, se efectuaron 15.209 para prevenir incendios y 19.653 para evitar robos o estafas, en colaboración con Bomberos y Mossos d'Esquadra, respectivamente.
En el ámbito emocional, el SLT pone especial énfasis en las fechas señaladas: 16.925 llamadas durante Navidad, Todos los Santos, o el Día de la Mujer, para acompañar a aquellos que podrían sentirse más solos. También hay llamadas de cumpleaños o informativas sobre actividades locales. El mensaje implícito está claro: detrás del dispositivo hay personas que escuchan.
Esta teleasistencia se está transformando en un servicio predictivo y cognitivo, gracias al proceso de digitalización financiado con fondos como: Next Generation, de la Unión Europea. La idea es anticiparse a las necesidades, detectar riesgos antes de que aparezcan y, en definitiva, hacer que la tecnología sirva para humanizar.

Un caso cercano y paradigmático es el de El Prat de Llobregat, el Ayuntamiento ha invertido 15.000 euros para ampliar el servicio y llegar a 340 personas mayores de 65 años más, situando el municipio con una cobertura superior a la media provincial (15% frente al 12%). "La teleasistencia garantiza seguridad, tranquilidad y acompañamiento a personas que pueden estar en situación de riesgo por factores de edad o dependencia", explican fuentes municipales. En definitiva, una inversión discreta que multiplica el impacto social.
Imagen botón de aviso asistencial

La cara oculta: el maltrato silencioso

La soledad puede ser un factor de vulnerabilidad pero no es el único. También existe la violencia, a menudo callada, que afecta a una parte del colectivo. Según el Grupo de trabajo contra los malos tratos a las personas mayores de la Diputación de Barcelona, ​​los profesionales municipales confirmaron 722 casos de malos tratos en 2024. Los datos muestran un patrón inquietante: el 70,4% de los casos son de maltrato psicológico, seguidos de los económicos 50,1%, por negligencia 25,2%3 y físico. Las personas más afectadas tienen entre 80 y 84 años y la persona maltratadora, casi siempre, forma parte del núcleo familiar cercano.

Los servicios sociales son los principales detectores del 39,9% de los casos, seguidos de los servicios de salud 15,2% y del propio Servicio de Teleasistencia 12,5%. Esto demuestra la importancia de tener profesionales formados y redes activas de detección. También un dato inquietante: la mayoría de las víctimas no viven solas, el 89,6% convive con alguien, pero eso no las protege del maltrato. En muchos casos, la dependencia económica o física puede favorecer dinámicas de control o abuso.
Els serveis socials són els principals detectors del 39,9% dels casos de maltractament
Els serveis socials són els principals detectors del 39,9% dels casos de maltractament
Desde 2016, el SLT aplica un protocolo específico de actuación ante riesgos de maltrato, que incluye más llamadas, visitas domiciliarias y medidas de seguridad discretas, como la custodia de llaves o el silenciamiento del terminal para poder activar ayudas sin alertar al agresor. Sólo el pasado año, se detectaron 290 casos con indicadores elevados de riesgo, y se atendieron 480 llamadas de emergencia por violencia o conflicto. Pero aparece otro reto que conseguir, sólo en un 89,5% de los casos, la persona afectada aceptó la ayuda.

El Grupo de trabajo de la Diputación, que agrupa a 285 entes locales, también ofrece asesoría jurídica para casos complejos, que en 2024 fueron 87. Además, en el pleno del 29 de mayo de 2025, la corporación aprobó una declaración institucional para reafirmar el compromiso con la prevención y detección del problema. Esta acción se enmarca en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el tercero que se refiere a la salud y el bienestar; y con el décimo, reducción de las desigualdades.

Una mirada de género necesaria

En todas estas realidades como la soledad, dependencia, maltrato, existe un factor que se repite: el género. Las mujeres viven más años y, a menudo, en peores condiciones económicas. Son mayoría entre las usuarias del servicio de teleasistencia y también entre las víctimas de la violencia. Según datos del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el 68% de las personas que viajan en autobuses diurnos son mujeres, y el sentimiento de inseguridad es superior entre ellas: el 49,5% se siente en alerta cuando utiliza el transporte público, frente al 45,6% de los hombres.

Para hacer frente, el AMB ha lanzado la campaña “Al bus, ¡ningún abuso!”, centrada en prevenir y combatir las agresiones de género en el transporte público. “No queremos crear alarmismo, pero está en manos de todos y todas prevenir y detener estas agresiones”, declaró el vicepresidente de Movilidad, Carlos Cordón, durante la presentación de la iniciativa.

La campaña, activa entre junio y octubre de 2025, busca implicar a la ciudadanía y mejorar la percepción de seguridad, con iniciativas como las paradas intermedias a demanda en el Nitbus, ya operativas en 16 líneas y 17 municipios, para reducir el tiempo que las mujeres caminan solas por la noche.
"No queremos que nos miren con lástima; queremos que nos escuchen"
A modo de conclusión, podemos determinar que la sociedad del futuro será más vieja, sí. Pero también puede ser más justa e igualitaria, si todo el mundo entiende que la vejez no es un problema que resolver, sino una etapa a cuidar. Como recordaba uno de los participantes del podcast "El Bando" de Hospitalet: "No queremos que nos miren con lástima; queremos que nos escuchen". Y quizás aquí radica la clave de todo: la dignidad también se escucha.
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