Factores psicosociales
Por otra parte, el estudio también analiza los factores psicosociales precursores del comportamiento de ahorro (confianza, motivación y actitud). Los resultados indican que la actitud de nativos digitales y millennials es positiva hacia el ahorro en la misma medida que para el resto de la población y su percepción sobre el entorno social favorable a la cultura del ahorro es algo superior a la del resto de la población, pero en cualquier caso muy baja. Así, el estudio señala que “estos resultados son un signo claro de la falta de cultura de ahorro que tenemos en nuestro país, lo que debería preocupar a las instituciones gubernamentales y financieras, y un área que requiere esfuerzos importantes para transformar este elemento en un factor positivo que promueva el ahorro de los ciudadanos”.
En cuanto a los motores y frenos del ahorro, las principales motivaciones para los nativos digitales y los milenistas son los imprevistos (como para el resto de la población) y la compra de la vivienda para el 22,7% y el 20% de estas generaciones (a diferencia de los adultos mayores en que es la pensión). En ambos grupos de jóvenes adultos, el ahorro como complemento de la pensión queda en un lugar muy atrasado, sólo el 4,4% de los nativos digitales y el 6,8% de los millennials lo selecciona como primer objetivo del ahorro, frente al 16,2% de los mayores de 40 años.
Por otra parte, las principales barreras al ahorro que encuentran nativos digitales y millennials son la falta de ingresos y de incentivos fiscales, coincidentes con las que esgrime el resto de la población. Sin embargo, en la población de millennials, y especialmente en la de nativos digitales, los gastos superfluos debidos a la impulsividad (9,5% y 11,6% respectivamente), junto con los gastos superfluos debidos a la presión del entorno social suponen una barrera al ahorro para un porcentaje de encuestados superior que al resto de la población.