La vivienda, parte de la solución en la vejez
En ese mismo contexto, Teresa López Ruiz, responsable de relaciones institucionales del Colegio de Registradores de España, plantea que la vivienda puede formar parte de la solución. España tiene una característica diferencial, ya que la mayoría de los mayores ha concentrado su ahorro en el ladrillo y cerca del 90% de los mayores de 65 años dispone de vivienda en propiedad. Además, la inmensa mayoría prefiere envejecer en casa. Por eso defiende fórmulas de “licuación patrimonial”, es decir, mecanismos para convertir un activo ilíquido —la vivienda— en ingresos para complementar la pensión, pagar cuidados o mantener el nivel de vida.
Entre esas fórmulas sitúa la hipoteca inversa y la venta de la nuda propiedad. La primera permite mantener la propiedad de la vivienda y recibir un préstamo, en pago único o periódico, cuya devolución queda aplazada hasta el fallecimiento. Sin embargo, López Ruiz recuerda que en España apenas se utiliza. De hecho, el año pasado se firmaron poco más de 300 operaciones, frente a las 88.000 del Reino Unido. Atribuye ese fracaso al escaso conocimiento financiero, a la resistencia psicológica a endeudarse en la vejez, al deseo de dejar herencia y al limitado interés de las entidades, que suelen prestar importes reducidos respecto al valor de tasación.