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La economía plateada y el reto demográfico: el país envejece, pero también trabaja


Img La economía plateada y el reto demográfico: el país envejece, pero también trabaja
Jordi Vizuete Valls
21 Enero 2026
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España es el país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida y lista la cuarta posición de los países de todo el mundo. Por eso será testigo de una transformación inevitable: el envejecimiento de su población. La llamada economía plateada, es decir, la que se nutre de la aportación, consumo y productividad de las personas mayores, deja de ser una categoría sociológica para convertirse en un eje económico.

En nuestro país, la media de años de vida por persona es de 83 años. Dependiendo del género, la media puede variar, pues la de los varones es de 80 años y la de las mujeres, 86. En otras palabras, a partir de los 65 años, los ciudadanos españoles tienen una esperanza de vida media de 18 años adicionales.
Según el barómetro del año 2024 del Centro de Investigación Ageingnomics, impulsado por la Fundación Mapfre, las personas mayores de 55 años ya representan el 34% de la población española. El estudio recoge que en el ámbito laboral existen más de 5 millones de seniors activos, con un incremento del 4,6% respecto al año 2023. De éstos, 2.723.600 son hombres y 2.368.900 mujeres. Cabe destacar que dentro del parámetro laboral las personas mayores de 55 años representan el 28% de los autónomos (casi un millón), mientras que los autónomos menores de 26 años representan sólo un 3% (casi cien mil).
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Otros datos sobre por qué las personas seniors representan un peso relevante en la economía son que generan el 60% del gasto nacional y contribuyen en el 25% al ​​PIB. También dentro de esta franja de edad, 8 de cada 10 viviendas están en propiedad sin hipoteca y, en cuanto a la participación en la vida pública, el 31% de los diputados son seniors, 40% de los consejeros autonómicos y el 38% de alcaldes de grandes ciudades.

Nuevo fenómeno laboral: la “silverización”

Dentro de la población activa de nuestro país, es decir, las personas con trabajo, los seniors representan actualmente el 20%, mientras que los menores de 26 años constituyen sólo el 16%. Esta realidad refleja un fenómeno creciente que el estudio denomina “silverización” del mercado laboral: la retirada progresiva de los jóvenes, debido a factores como la emigración, la precariedad o el fracaso escolar, y la resistencia activa de los mayores, que siguen contribuyendo a pesar de los obstáculos derivados del edadismo.

En paralelo, la tasa de paro de las personas mayores ha caído hasta el 9,97%, la más baja desde 2008, pero más de la mitad de los desempleados seniors lleva más de dos años buscando trabajo, lo que pone de manifiesto la persistencia de la discriminación por edad en los procesos de selección. Parece una paradoja: las empresas reconocen el valor de la experiencia, el compromiso, la estabilidad y la resiliencia que aportan los trabajadores seniors, pero el edadismo sigue actuando como una frontera invisible que frena el retorno al mercado laboral de quienes superan los 50 años.
La tasa de paro de las personas mayores ha caído hasta el 9,97%, la más baja desde 2008, pero más de la mitad de los desempleados seniors lleva más de dos años buscando trabajo
La tasa de paro de las personas mayores ha caído hasta el 9,97%, la más baja desde 2008, pero más de la mitad de los desempleados seniors lleva más de dos años buscando trabajo

Dificultades para reincorporarse al mercado laboral

Encontrar trabajo después de los 50 se ha convertido en un problema difícil de solucionar, que debería ser de máxima preocupación. Muchos profesionales cualificados se ven excluidos de procesos de selección sólo por su edad, no por su capacidad o conocimiento. El tiempo medio de búsqueda de empleo para un parado mayor de 55 años supera los dos años, frente a menos de seis meses entre los jóvenes.
Esta exclusión no sólo erosiona la dignidad personal, sino que también supone un desperdicio de talento para la economía. Las empresas se muestran abiertas a la igualdad de género o la multiculturalidad, pero todavía mantienen una mirada reticente frente al trabajador veterano.

El edadismo laboral a menudo se disfraza con expresiones eufemísticas como “incorporar talento joven”, “perfiles digitales” o “mentalidad fresh”. Este lenguaje actúa como un filtro invisible que impide que miles de profesionales de más de 45 años lleguen tan sólo a la fase de entrevista. La supuesta “brecha digital” se utiliza como coartada para justificar exclusiones que tienen mucho más que ver con estereotipos que con competencias reales.

La economía plateada como oportunidad

La economía plateada es mucho más que una etiqueta amable. Es un nuevo paradigma que concibe el envejecimiento como motor de consumo, inversión y creación de empleo. Los mayores de 55 años ya no son sólo beneficiarios del sistema; son también productores de riqueza, impulsores de innovación y, en muchos casos, mentores del joven talento.

De hecho, el mercado laboral refleja su capacidad de adaptación: los mayores de 55 años lideran el emprendimiento en España. Uno de cada tres autónomos pertenece a esa franja de edad, con cerca de un millón de personas que trabajan por su cuenta. En los últimos veinte años, los autónomos seniors han crecido un 48%, y más de un tercio de ellos genera empleo contratando a otros trabajadores.

El programa TaleS, impulsado por la Fundación Mapfre y el CISE, es un buen ejemplo: ofrece formación gratuita y acompañamiento a mayores de 50 años que buscan una segunda vida profesional, demostrando que el emprendimiento no entiende de jubilaciones, sino de vocación.
Encontrar trabajo después de los 50 se ha convertido en un problema difícil de solucionar, que debería ser de preocupación máxima
Encontrar trabajo después de los 50 se ha convertido en un problema difícil de solucionar, que debería ser de preocupación máxima

Cambio de paradigma: de la exclusión a la integración

Los estudios coinciden en una idea clave: la diversidad generacional no es un gesto simbólico, sino un activo estratégico. Las organizaciones que combinan talento joven y senior a través de modelos como la mentoría bidireccional, las jubilaciones flexibles o los equipos intergeneracionales tienden a obtener mejores resultados, mayor innovación y una mayor estabilidad interna.

Sin embargo, nuestro país continúa sin políticas públicas sólidas que incentiven de forma real la contratación de personas mayores de 45 o 50 años, mientras que sí existen programas específicos para jóvenes. Este desequilibrio refuerza un sesgo estructural: se percibe al profesional senior como un gasto y no como capital humano con experiencia, red relacional y capacidad de aportación inmediata.

Además, el edadismo se perpetúa mediante estereotipos que pasan por normales: supuesta baja productividad, carencia de adaptación tecnológica, resistencia al cambio o poca proyección. Este relato, repetido y con frecuencia disfrazado de criterio objetivo, tiene consecuencias tangibles: miles de personas son descartadas antes incluso de una entrevista. En un país donde más del 40% de la fuerza laboral superará los 50 años en el 2030, seguir alimentando estos prejuicios no sólo es una injusticia social, es también un lujo económico que la sociedad y las empresas no pueden permitirse.

Reto demográfico y pacto intergeneracional

El reto no es sólo económico. Es, sobre todo, cultural y demográfico. El envejecimiento de la población, que se acelerará hasta un índice de envejecimiento del 305% en 2050, según Fundación Adecco obliga a repensar las políticas de empleo, educación y bienestar desde la colaboración intergeneracional.

Mientras el discurso público a menudo sitúa a jóvenes y mayores en posiciones antagónicas, los datos demuestran que sus destinos están entrelazados. Una economía que margina a los seniors debilita su base productiva; una que olvida a los jóvenes, compromete la innovación y la sostenibilidad del sistema.

La clave reside en el diálogo generacional, en la transferencia de conocimiento y en una formación continua que permita a ambos colectivos adaptarse a los cambios tecnológicos y demográficos.
Portada del libro “Silver Economy” que focaliza a las personas mayores como el nuevo “target” por el marketing
Portada del libro “Silver Economy” que focaliza a las personas mayores como el nuevo “target” por el marketing

La edad como valor

La economía plateada es, en última instancia, una invitación a redefinir la idea de productividad. En un país que envejece, la edad, en términos generales, ya no puede ser sinónimo de obsolescencia. Como señala Juan Fernández Palacios, director del Centro Ageingnomics, "tenemos que adaptar nuestra economía a nuestra demografía". No es una consigna, sino una estrategia de supervivencia colectiva.

El reto demográfico, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en la gran oportunidad del siglo XXI: construir un mercado laboral más inclusivo y más humano, donde el paso del tiempo no reste valor, sino que lo multiplique.
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Crecimiento del envejecimiento y bajón de la natalidad en el territorio Llobregat

En los últimos treinta años, el Baix Llobregat ha experimentado cambios demográficos muy relevantes. Según los últimos datos, la población comarcal alcanzó los 848.827 habitantes en 2024. Durante este período, el porcentaje de personas mayores de 65 años ha pasado de representar el 9,8%, unas 59.682 personas, a un 18,8%, unas 159.884 personas, sin incluir las 53.945 personas. Llobregat. También ha crecido notablemente la franja de más de 85 años, que ya representa un 2,8% de la población, frente al 0,8% de antes.

A pesar de este marcado envejecimiento, el Baix Llobregat es la comarca del área metropolitana que menos ha crecido demográficamente. Entre 2023 y 2024 se registró un aumento del 1%, el equivalente a 8.874 personas más. La tasa de envejecimiento supera el 122,3%, lo que indica que la población mayor crece más que la joven y que el relevo generacional está en riesgo.

Un elemento alarmante es el descenso continuado de la natalidad. En 2023 se registraron 6.736 defunciones, mientras que los nacimientos cayeron hasta cifras mínimas, dejando un saldo vegetativo negativo de 1.274 personas. Ésta es la cuarta vez consecutiva que las muertes superan los nacimientos en la comarca. En términos de tasas, la comarca registró un crecimiento natural de −1,5 ‰, ligeramente mejor que la media catalana de −1,7 ‰, sin embargo, negativo. La tasa de mortalidad ronda los 8 ‰, mientras que la natalidad se sitúa cerca del 6,9 ‰.

Estos indicadores apuntan a una estructura poblacional cada vez más invertida, con menos jóvenes y mayores. Esta dinámica no sólo pone de manifiesto que el relevo generacional está bajo presión, sino que también genera retos reales en el ámbito social, como la lucha contra el edadismo.
Las mareas en reivindicación de pensiones dignas son constantes en todas las poblaciones
Las mareas en reivindicación de pensiones dignas son constantes en todas las poblaciones

Radiografía socioeconómica de la comarca

Según datos del Consejo Comarcal del Baix Llobregat en empleo y educación, la tasa de paro ha descendido del 15,8% en 1991 al 11,8% en 2021, mientras que la ocupación femenina ha subido del 33,2% al 61,1%. El empleo juvenil también ha crecido, a pesar de los cambios metodológicos. El sector servicios ha ganado peso, pasando del 42,7% al 75%. Han aumentado los hogares unipersonales, especialmente entre personas mayores, y el nivel educativo ha mejorado: los estudios superiores han pasado del 2,9% en 1991 al 13% en 2022. El índice de repuesto generacional ha disminuido, indicando menos renovación laboral en edades seniors que en los últimos años, y se prevé un envejecimiento aún más.
El libro La vida cañón dibuja a la generación del baby boom en España como un grupo demográfico numeroso, decisivo y privilegiado en comparación con las generaciones posteriores
El libro La vida cañón dibuja a la generación del baby boom en España como un grupo demográfico numeroso, decisivo y privilegiado en comparación con las generaciones posteriores

Boomers: herència, privilegi i contrast generacional

"La vida cañón", de Analía Plaza, analiza la generación del baby boom en España, especialmente los nacidos en los años sesenta, como un grupo demográfico numeroso, decisivo y privilegiado en comparación con las generaciones posteriores. La autora subraya que los boomers crecieron en un momento de expansión económica, urbanización y creación del estado de bienestar. Fueron los primeros en acceder de forma generalizada a la universidad pública, a trabajos estables, sueldos dignos y oportunidades de ascenso social.

El libro parte de la situación actual de este colectivo: muchos ya jubilados oa punto de jubilarse, con la vivienda pagada, buenas pensiones vinculadas a la inflación y una salud que les permite gozar de un ocio subvencionado o asequible. Según Plaza, no es casual que se hayan convertido en el grupo de edad con mayor patrimonio de España. Esta comodidad es lo que ella llama como “la vida cañón”, una etapa de disfrute después de décadas de trabajo, sacrificio y crianza familiar.
Sin embargo, la autora contrapone esta narrativa del esfuerzo a la realidad de las generaciones posteriores. Los millennials y la generación Z crecieron bajo la promesa: estudiar y esforzarse sería suficiente para progresar. Ahora bien, el libro recoge que la precarización del mercado laboral desde los años noventa, agravada por la crisis de 2008, destruyó esta narrativa. Hoy, muchos jóvenes encadenan contratos temporales, no pueden ahorrar y destinan una parte enorme de los ingresos al alquiler, alimentando incluso a propietarios boomers que han heredado o invertido en ladrillos.

Otro tema clave es la vivienda: los boomers accedieron a hipotecas accesibles y propiedades que con el tiempo se han revalorizado mientras que los menores de 35 años han quedado prácticamente fuera del mercado inmobiliario. Esta desigualdad patrimonial se proyecta hacia el futuro mediante numerosas y abundantes herencias, que concentran riqueza y poder.

Analía Plaza destaca también el peso cultural y político: la transición de la dictadura a la democracia, el paso por las protestas, la creación de las autonomías y su presencia mayoritaria en empleos públicos posicionaron como protagonistas de la modernización del país a la generación baby boom.

La autora concluye que contar su historia equivale a relatar medio siglo de España, desde el éxodo rural hasta la gentrificación urbana, como hilo conductor que refleja tanto los logros como los desequilibrios del país, así como los retos generacionales presentes y futuros.

Alimentación saludable y más renta disponible

La llamada “Generación Silver” apuesta por un modelo de consumo en el que la alimentación saludable y la calidad de los productos son elementos esenciales para cuidar su bienestar. Así lo refleja el informe 'El consumidor de hoy: la Generación Silver' elaborado por AECOC Shopperview, que analiza el perfil y hábitos de compra de este colectivo, mayoritariamente formado por personas de entre 55 y 80 años.

El estudio pone de manifiesto que el 78% de estos consumidores senior cuida su salud a través de la alimentación y que el 89% considera que la dieta es fundamental para envejecer bien. De hecho, casi la mitad declara seguir una dieta mediterránea, caracterizada por el consumo frecuente de frutas, legumbres, lácteos y proteínas, y prioriza la calidad frente a la cantidad. "La Generación Silver apuesta por una alimentación consciente que les ayuda a mantener su salud y calidad de vida, y esta tendencia se refleja claramente en sus decisiones de compra", explica Marta Munné, Responsable de Estudios Shopperview de AECOC.

El informe también analiza el perfil económico de este colectivo, formado, en su mayoría, por personas que tienen mayor renta disponible que colectivos más jóvenes, puesto que 7 de cada 10 tiene vivienda en propiedad. Esto les permite poder disponer de mayor presupuesto para gastar en alimentación y bebidas, salir a comer fuera, comprar ropa y complementos y viajar. "Estos consumidores combinan una posición económica estable con una actitud activa hacia su bienestar, lo que se traduce en un consumo equilibrado y selectivo", añade Munné.

El estudio también revela que la calidad de los ingredientes (64%), la frescura (63%) y la salud (54%) son los principales factores que influyen en la elección de productos alimenticios. Esta preocupación por la calidad también se refleja en la alta frecuencia de compra de productos frescos y la preferencia por evitar los productos preparados, debido a su mayor conocimiento de las técnicas culinarias ya su rechazo a los conservantes o platos precocinados.

En definitiva, la Generación Silver representa un perfil de consumidor con capacidad adquisitiva estable que combina un estilo de vida activo con hábitos de consumo orientados a la salud, la calidad y la sostenibilidad. "Su comportamiento nos muestra una demanda creciente de productos que les ayuden a envejecer de manera saludable, sin renunciar al placer ni a la calidad", concluye Marta Munné. Alimentación saludable y perfil económico
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