Menos celebración y más resultados
El ciclo «AMB 15+15» pretende reflexionar sobre cómo será la metrópoli en 2041. Los debates han situado en primer plano la vivienda, la cohesión social, la integración de la naturaleza y la adaptación climática.
El delta y el río Llobregat, el Parque Agrario, las playas, Collserola y los parques metropolitanos constituyen una infraestructura verde esencial. Sin embargo, estos espacios continúan sometidos a la presión urbanística, logística y de las grandes infraestructuras.
La adaptación climática exigirá más árboles, sombras, superficies permeables, refugios climáticos y una gestión más eficiente del agua. No bastará con reconocer el valor de la naturaleza en jornadas institucionales: será necesario protegerla cuando entre en conflicto con intereses económicos y urbanísticos.
Balmón descarta por ahora abrir el debate sobre la ampliación del AMB hacia una región de cinco millones de habitantes. Considera prioritario consolidar primero las competencias, la financiación y la capacidad ejecutiva de la institución actual.
La decisión evita un debate territorial complejo, aunque no resuelve la necesidad de coordinar una región urbana que ya funciona por encima de los límites administrativos del AMB.
Quince años después de su creación, la institución ha demostrado que es necesaria. Ha integrado organismos dispersos, aumentado recursos y reforzado servicios metropolitanos. Pero su aniversario no puede convertirse en un ejercicio de autocomplacencia.
En l’Hospitalet y el Baix Llobregat, la utilidad de la AMB se medirá por su capacidad para aumentar la vivienda asequible, mejorar el transporte, proteger el territorio y garantizar servicios a una población creciente. Los próximos quince años deberán demostrar si dispone del poder, los recursos y la agilidad necesarios para no llegar tarde, una vez más, a los principales desafíos metropolitanos.