Profesión de fe comunista
En La Virreina, dentro de la exposición Declaración de amor a Lenin, un audiovisual de 26 minutos, con el Bolero de Ravel de fondo, en una sala rosa, constituye una extensa declaración de principios y una profesión de fe comunista, con una llamada a la revolución incluida, mientras reivindica la masturbación al tiempo que destruye a martillazos las cabezas de muñecas de porcelana, símbolos de la educación sentimental burguesa, y coches de juguete de los Mossos d’Esquadra.
Todo ello, una declaración subversiva —la intimidad también es revolucionaria—, reclamando la hybris femenina y reivindicando el amor proletario frente al amor burgués, corrupto y mercantilizado: “Las proletarias amamos con las manos, las burguesas con cuchillo y tenedor”. Una “insolencia con voluntad transformadora”, dice Valentín Roma.