Memoria viva de la agricultura
Molins de Rei ha sabido mantener viva la Feria de la Candelaria a lo largo de 175 años. La agricultura es el hilo conductor y el origen de esta fiesta que se ha mantenido a lo largo de tres siglos, desde 1851, al tiempo que ha ido incorporando diferentes cambios y novedades, y ha sabido combinar tradición y modernidad, que son los dos elementos que caracterizan este evento ferial.
La Feria de la Candelaria es la celebración más emblemática de Molins de Rei y una de las tradiciones más populares de nuestro país, que hoy es posible gracias al esfuerzo y las iniciativas de todo un pueblo que a lo largo de muchas generaciones ha invertido en este proyecto colectivo de proyección de la villa, de apertura y acogida.
La Fira es, por un lado, el exponente de un buen número de sectores que abarcan aspectos muy diversos de la economía: plantel y jardinería, maquinaria agrícola y de jardinería, caballos y ganado, vinos, alimentación, comercial e industrial, del automóvil, almonedistas y coleccionismo, artesanía y encantos, ecología, arte; y, por otra, es el marco en el que se desarrollan diferentes actividades socioculturales, de ocio y festivas.
Con el pregón con el que se inicia el evento, las jornadas agrarias, el típico desayuno de arrieros, los concursos, las exposiciones, los conciertos, los espectáculos teatrales, las presentaciones de libros, los castellers, los bailes de gigantes, la butifarrada popular, actividades relacionadas con el mundo del motor, etc.; completan lo que la villa ofrece a molinenses y foráneos. Cabe reseñar también la participación de los más pequeños en la feria joven y de las entidades y asociaciones de la villa con stands propios, así como las actividades relacionadas con el mundo del motor y el parque de atracciones.