Los Juegos Olímpicos
Cuando Pasqual Maragall llega a la alcaldía, le pide que asuma la dirección de movilidad, tráfico y posteriormente vía pública. Aquellos años fueron decisivos: se instalaron cámaras de control, se digitalizó el tráfico, se creó el IMD, y sobre todo se logró que la disciplina vial fuera real, gracias a un cambio clave: cobrar las multas efectivamente.
"Si no controlas la disciplina, tienes un caos", afirma.
Con la llegada de los Juegos de 1992, Barcelona debía ser una ciudad ordenada, fluida y moderna. Torres recuerda aquella época como una “aventura apasionante” en la que el tráfico se convertía cada noche en una pantalla llena de puntos verdes y rojos que él seguía con obsesión.
Tras 15 años intensos, decide dejar la política activa. Abre un despacho de consultoría especializado en movilidad y comienza a asesorar proyectos en todo el país.
Uno de ellos le lleva hasta Andorra, donde el jefe de gobierno le ficha para diseñar la primera Agencia de Movilidad del país. Allí planifica semáforos, túneles, accesos y ordenaciones urbanas que todavía hoy persisten.
Posteriormente participa en la creación de la Fundación RAC, orientada a la seguridad vial ya promover comportamientos responsables en la conducción.