Movilizar a una generación que tiene mucho que decir
Salas parte de una idea central: la generación que hoy se jubila ha crecido dentro de un largo período de estado del bienestar que no ha caído del cielo. Recuerda que sus padres y abuelos sufrieron la guerra, la represión y la pobreza, y que precisamente de ahí nace el esfuerzo colectivo por construir unos servicios públicos sólidos. "Nos hemos beneficiado de una estabilidad que consiguieron nuestros padres. Ahora nos toca devolverlo", sostiene.
Para él, retornar significa implicarse en la vida colectiva: educar, acompañar, hacer de puente entre generaciones, ofrecer experiencia y tiempo. Habla de médicos jubilados, ingenieros, trabajadores calificados, personas que han traído empresas o administraciones y que, una vez fuera del mercado laboral, quieren seguir aportando. "Hay mucha gente mayor con una capacidad bestial de producir ideas y proyectos", subraya.
También se refiere al talento silenciado de muchas personas mayores que, a pesar de carecer de cargos directivos, han acumulado décadas de oficio y conocimiento práctico. Para Salas, esta experiencia puede ser decisiva para reforzar comunidades o para ayudar a jóvenes que entran en el mercado laboral.