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Generación | Senior

Jaume Riera, entrenador deportivo y profesor de ajedrez: "La sociedad no sabe aprovechar la experiencia de la gente sénior"


Img Jaume Riera, entrenador deportivo y profesor de ajedrez:
Jordi Vizuete Valls
19 Enero 2026
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Con 63 años y después de casi cuatro décadas trabajando en la misma empresa de automoción, Jaume Riera, de Corbera de Llobregat, tuvo que empezar de nuevo. Tras un cambio en la dirección, le despidieron. “Fue un duro golpe, me sentí traicionado”, explica. Después de ese momento, se vio abocado a un paro que todavía hoy arrastra. "Quedarse sin trabajo a los 60 años es ver en primera persona qué es el edadismo. Nadie te llama, nadie te da una oportunidad".

Ahora, combina el voluntariado con su gran pasión: el ajedrez. Enseña ajedrez en el casal de personas mayores Las Magnolias y participa activamente en la vida del municipio, además, entrena equipos de fútbol sala en Cornellà. "Intento hacer actividades para distraerme y desconectar. Siempre he sido una persona implicada, y creo que la gente lo valora", comenta. Y añade: "Cuando te quedas sin trabajo, desapareces del mapa. Y eso duele mucho. La sociedad no sabe aprovechar la experiencia de la gente sénior".
Imagen de una partida de ajedrez de un joven Jaume Riera
Imagen de una partida de ajedrez de un joven Jaume Riera

Edadismo laboral

Después de decenas de solicitudes sin respuesta, sólo ha podido encontrar trabajos puntuales y precarios, a menudo por contactos propios. "El mercado laboral te cierra las puertas. Por mucho que tengas experiencia, no cuenta si tienes más de cincuenta y cinco años, la edad es determinante". Esta situación, dice, tiene consecuencias que van más allá de la economía. "Te sientes invisible. Y eso te afecta psicológicamente". Reivindica que los procesos de selección eliminen datos como la edad, el género o la fotografía: "Lo que debería contar es la capacidad y la actitud", sostiene.

Lo que le quitó el trabajo lo ha vuelto a encontrar, en parte, en la vida comunitaria. En el casal de Les Magnòlies ha encontrado un espacio para mantenerse activo y útil. "Allí hago de profesor de ajedrez, y es una actividad que gusta mucho. Ayuda a mantener la mente despierta y crea relaciones". Además, colabora con el ayuntamiento y con entidades locales para mejorar el bienestar de las personas mayores del municipio.

También dedica tiempo a entrenar a jóvenes en equipos de fútbol sala. "Es una manera de conectar generaciones. Los niños aprenden valores y, a la vez, a mí me mantienen en contacto con el mundo actual". Defiende esta interrelación entre generaciones como una herramienta para combatir los prejuicios. "Los jóvenes deben ver que los mayores también tenemos energía y ganas de hacer cosas".

Envejecer con calidad

La vida le puso a prueba, pero él la superó. "El cáncer me afectó menos de lo que pensaba. Lo que realmente me da miedo es perder capacidades, verme deteriorado". No habla desde el pesimismo, sino desde el realismo. "Algo que me pasa es que no puedo dormir sin un punto de luz, supongo que será como un miedo o rechazo a la muerte".

Sin embargo, mantiene una actitud positiva. "La edad debe afrontarse con calidad de vida. La longevidad está muy bien, pero hay que envejecer bien". Y mantenerse activo mental y físicamente a través del deporte y el ajedrez que según él: "son actividades que me ayudan a estar centrado ya desconectar de los problemas. Mantener la mente ocupada es esencial para envejecer bien".
Jaume Riera cuando tenía 20 años

La familia como soporte esencial

Jaume Riera vive solo en Corbera, mientras su mujer sigue trabajando en Barcelona y su hija lleva vida en Almería. "No me importa, hago muchas cosas y me siento acompañado. Tengo la suerte de una familia muy unida. Mis hermanas han sido también un gran apoyo, ya pesar de que mi hija está lejos le quiero muchísimo". Esta red afectiva familiar es, a su juicio, lo que salva a muchas personas mayores de la soledad. "Aquí no todo el mundo tiene la misma suerte. Hay gente mayor que vive aislada en las urbanizaciones, sin familia y dependiendo de un coche para moverse. La accesibilidad es un problema grave".

También habla de la dificultad económica que viven muchas personas jubiladas. "Las pensiones están demasiado bajas comparadas con la inflación. Y cuando uno de los dos miembros de una pareja muere, el otro queda desprotegido. Falta más apoyo público en ayudas alimentarias y energéticas".
"Quedarse sin trabajo a los 60 años te hace ver de cara qué es el edadismo: nadie te llama, nadie te da una oportunidad, y de pronto dejas de existir para el mundo laboral"

Una mirada crítica y realista

Según el corberense: "Los políticos deberían hacer cuatro números y ser coherentes con la realidad. No puedes hablar de sostenibilidad y, al mismo tiempo, ignorar las dificultades reales de la gente". También es escéptico con la polarización: "Los extremos se alimentan de las vulnerabilidades sociales. Hay demasiado discurso fácil y poco sentido común".
Sobre las nuevas generaciones, cree que viven un momento confuso. "Antes había más implicación y espíritu crítico. Ahora los jóvenes no se reivindican tanto, quizás porque lo han tenido demasiado fácil. Pero tienen mucho potencial". Por eso defiende que la escuela fomente más pensamiento crítico y formación en valores.

Pese a las decepciones, Jaume Riera no ha perdido la confianza en la gente. "Tengo la conciencia tranquila. No voy a caer bien a todo el mundo, pero sé que tengo más amigos que enemigos". Si pudiera hablar con su yo de veinte años, le diría: “Aprende idiomas, sé más tú mismo y aprecia los momentos tal y como vienen”.
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El ajedrez, una partida contra el deterioro

Jaume Riera imparte clases de ajedrez en el casal de personas mayores Les Magnòlies de Corbera. Para él, el ajedrez es más que un juego: es una herramienta para mantener la mente activa y prevenir el deterioro cognitivo. "Obligan a pensar, a concentrarte, a anticipar movimientos. Es como hacer gimnasia mental", explica.

Desde su voluntariado, promueve torneos y actividades que combinan la lógica del juego con la socialización. "Cuando la gente juega, se relaciona, conversa y ríe. No sólo ejercitas el cerebro, también la vida social". Tiene en mente un proyecto más ambicioso: utilizar el ajedrez como herramienta terapéutica para personas con riesgo de deterioro cognitivo. "La clave es mantener la mente viva. El ajedrez es una manera divertida y eficaz de hacerlo".

Discriminación laboral, la otra cara de la edad

Después de 37 años trabajando en la misma empresa, Jaume Riera descubrió el edadismo de la forma más dura: con un despido. "Cuando te haces mayor, dejas de existir para el mercado laboral. Y eso es injusto". Su testimonio da sentido a la alerta de HelpAge International, quien denuncia la discriminación por edad como una forma de violencia invisible. En España, más del 30% de personas mayores de 60 años asegura haber sido rechazada por motivos de edad en procesos laborales. "Te cierran las puertas y nadie lo reconoce como una discriminación real", comenta.

Defiende que, “la experiencia debería ser un valor añadido, no un motivo de exclusión”. Las empresas deberían apostar por equipos intergeneracionales, donde la experiencia de los mayores y la energía de los jóvenes se complementen. "Sólo así avanzaremos hacia una sociedad más justa", concluye.
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