Edadismo laboral
Después de decenas de solicitudes sin respuesta, sólo ha podido encontrar trabajos puntuales y precarios, a menudo por contactos propios. "El mercado laboral te cierra las puertas. Por mucho que tengas experiencia, no cuenta si tienes más de cincuenta y cinco años, la edad es determinante". Esta situación, dice, tiene consecuencias que van más allá de la economía. "Te sientes invisible. Y eso te afecta psicológicamente". Reivindica que los procesos de selección eliminen datos como la edad, el género o la fotografía: "Lo que debería contar es la capacidad y la actitud", sostiene.
Lo que le quitó el trabajo lo ha vuelto a encontrar, en parte, en la vida comunitaria. En el casal de Les Magnòlies ha encontrado un espacio para mantenerse activo y útil. "Allí hago de profesor de ajedrez, y es una actividad que gusta mucho. Ayuda a mantener la mente despierta y crea relaciones". Además, colabora con el ayuntamiento y con entidades locales para mejorar el bienestar de las personas mayores del municipio.
También dedica tiempo a entrenar a jóvenes en equipos de fútbol sala. "Es una manera de conectar generaciones. Los niños aprenden valores y, a la vez, a mí me mantienen en contacto con el mundo actual". Defiende esta interrelación entre generaciones como una herramienta para combatir los prejuicios. "Los jóvenes deben ver que los mayores también tenemos energía y ganas de hacer cosas".