-
Generación | Senior

Jaume Grau, promotor cultural y organizador de los Cafés Filosóficos: "Nuestro territorio y la sociedad catalana en general, somos muy ricos en iniciativas y en asociacionismo"


Img Jaume Grau, promotor cultural y organizador de los Cafés Filosóficos:
Jordi Vizuete Valls
20 Enero 2026
Img Autor
Compartir Comparteix
Jaume Grau tiene setenta años, vive en Molins de Rei y hace tiempo que es una figura reconocida en determinados círculos culturales del Baix Llobregat por su labor al frente de los Cafés Filosóficos de Esplugues y del Ateneu Santfeliuenc. Sin embargo, su trayectoria vital no responde al patrón académico clásico ni a una carrera lineal. Él mismo reconoce que nunca ha tenido un currículum universitario "ni completo ni importante", a pesar de haber transitado por estudios de psicología, sociología y, ya más tarde, geografía e historia. Su formación se ha ido construyendo a partir de la experiencia, la lectura y el debate, elementos que hoy vertebran su actividad cultural.

Durante buena parte de su vida laboral trabajó como agente comercial, una profesión que él prefiere definir con el término viajero, porque le llevó a recorrer buena parte del territorio y también a conocer otros países. Ahora sigue activo como autónomo, aunque con una intensidad mucho menor. Explica que "sigo trabajando como autónomo porque la jubilación de los autónomos es penosa", y añade con realismo que el volumen de trabajo también ha disminuido porque "se han muerto la mitad de los clientes, y en la otra mitad, Amazon se les ha cargado profesionalmente". Esta mirada directa sobre el mundo laboral y la edad sirve como punto de partida para muchas de sus reflexiones.

Escuchar antes que convencer

Foto de Jaume Grau de joven, cuando transitaba por estudios de psicología, sociología y, ya más tarde, geografía e historia

Envejecer, actitud y soledad

Cuando reflexiona sobre el estado emocional de las personas mayores, Jaume Grau huye de cualquier generalización. Considera que "no se puede generalizar, la actitud de cada persona depende de las experiencias, oportunidades, trajinar, constitución que haya tenido a lo largo de su vida". La edad, por sí sola, no determina ni el bienestar ni el malestar, pero sí puede acentuar determinadas fragilidades.

La soledad es una de las cuestiones que identifica como más visibles a partir de cierta edad. Apunta que "es un problema que se puede manifestar también de muy jóvenes, pero creo que es más flagrante en personas con una edad superior a los 70 años". Sin embargo, recuerda que el aumento de la longevidad ha permitido que muchas personas lleguen a edades avanzadas acompañadas, especialmente en el caso de parejas que han envejecido juntas. El golpe más duro, según él, llega a menudo con la jubilación, que para algunos se convierte en “un batacazo muy grande”.

Ante esto, hace hincapié en la importancia de los vínculos afectivos y de las redes de apoyo, y alerta contra los estereotipos. “Tampoco deben estereotiparse los métodos que cada uno tiene para huir de la soledad”, afirma, recordando que no todas las personas jubiladas responden al tópico del bar y el dominó. Hoy, dice, existen múltiples alternativas para mantenerse activo, e incluso hay personas que "se mueven más ahora que cuando trabajaban".
Durante buena parte de su vida laboral trabajó como elegante agente comercial, una profesión que él prefiere definir con el término “viajero”
Durante buena parte de su vida laboral trabajó como elegante agente comercial, una profesión que él prefiere definir con el término “viajero”

Asociacionismo, mercado y tercera edad

Desde su experiencia personal, Grau considera que el territorio en el que vive dispone de una amplia oferta de iniciativas sociales y culturales. Asegura que "la sociedad catalana, sobre todo la más cercana a Barcelona, ​​la de aquí del Baix Llobregat, somos muy ricos en oferta de iniciativas y en asociacionismo", lo que ha generado una red de apoyo relevante para muchas personas mayores.

Al mismo tiempo, no obvia la dimensión económica del envejecimiento. Señala que la tercera edad se ha convertido en "una fuente de ingresos muy grande" para el mercado, con servicios y productos pensados ​​específicamente para este colectivo. Pone como ejemplo paradigmático "lo que rodea al Imserso y su programa de turismo", que ilustra esta idea de un mercado constante orientado a las personas mayores, con efectos ambivalentes entre la integración social y la mercantilización.
Foto del 10 aniversario de los Cafés Filosóficos en el Cau de les Arts d´Esplugues el 6-06-25. Con Martí Sales y su libro Aliment, una charla sobre pensar y comer
Foto del 10 aniversario de los Cafés Filosóficos en el Cau de les Arts d´Esplugues el 6-06-25. Con Martí Sales y su libro Aliment, una charla sobre pensar y comer

Implicación cívica y desencanto político

Grau también reflexiona sobre la participación social y política, y rechaza la idea de que la falta de implicación sea una cuestión generacional. "Yo creo que las generalizaciones no son positivas", afirma, y ​​atribuye buena parte del desinterés actual a "la polarización, la crispación y la saturación". A su juicio, los escándalos políticos constantes erosionan la confianza y resultan “muy tristes y poco ejemplares”.

Defiende una visión clásica de la política como ejercicio cívico, no como profesión, y admite que el contexto actual "ayuda muy poco a la confianza de los jóvenes en su futuro". Esta mirada crítica no se traduce en pasotismo, sino en una exigencia ética que reclama mayor coherencia y responsabilidad.
"Hay gente joven con mucha implicación y con una cantidad de actividades que fatiga sólo escucharlo"

Memoria histórica en tiempos acelerados

Apasionado por la historia, Grau es un firme defensor de la preservación de la memoria. Considera que "todo lo que se haga en preservación de la historia será bueno y nunca será poco", a pesar de reconocer que a veces se tiene la sensación de repetirse demasiado. Las diferentes generaciones, explica, interpretan el pasado desde muy diversas vivencias, lo que enriquece el relato colectivo.

Al mismo tiempo, muestra cierta preocupación por el contexto actual, marcado por la aceleración y la saturación. "El mercado evoluciona de una manera muy contraria al silencio que necesitaríamos para encontrarnos y dialogar con nosotros mismos", advierte, y expresa una visión bastante pesimista sobre el rumbo de la sociedad, alertando de que "no estamos en un momento del que podemos estar orgullosos".
"Yo creo que todo lo que se haga en preservación de la historia será bueno y nunca será poco"

Tecnología, comunicación y pensamiento crítico

Por lo que respecta a las nuevas tecnologías, Jaume Grau mantiene una postura matizada. Reconoce que "lo que es comunicación y poner en contacto a la gente siempre es positivo", y recuerda que internet se concibió como una plaza pública para compartir conocimiento. Sin embargo, alerta de que las redes han sido "dominadas por el mercado" y condicionadas por los intereses de las grandes tecnológicas.

La irrupción de la inteligencia artificial incrementa, a su juicio, esa sensación de inseguridad. "La IA puede ser una herramienta muy positiva si nos ayuda", pero advierte que puede comportar "un riesgo enorme para el pensamiento crítico" si fomenta la dependencia o la pasividad de los usuarios.
"Uno de los problemas es cuando por intereses económicos las políticas públicas refuerzan el consumo de ciertos productos, y detrás de éstos, se lucran ciertas empresas"

Sostenibilidad y discurso verde

En el ámbito de la sostenibilidad, Grau es especialmente crítico con el uso instrumental del discurso ecológico. Denuncia que a menudo, bajo la etiqueta verde, se esconden intereses económicos muy claros. “La naturaleza debería valorarse qué costes tiene”, afirma, lamentando que un movimiento serio pueda acabar convertido en espectáculo.

Sin embargo, no cae en el derrotismo absoluto. Reconoce que el cambio climático es un problema grave y asegura que, pese a ver "todo muy oscuro", mantiene "esperanza y confianza en las motivaciones actuales de la gente joven".
"No vendo ideas, sencillamente, ahora me dedico a escuchar y compartir ideas que plateamos todos juntos en los Cafés Filosóficos"

Espiritualidad y espacios intergeneracionales

Por último, Grau observa que, mientras la filosofía sigue despertando interés entre algunos jóvenes, la espiritualidad adopta formas muy diversas, a menudo alejadas de las religiones tradicionales. Ese pluralismo no le parece nuevo, sino una constante histórica adaptada a los tiempos actuales.

En cuanto a los Cafés Filosóficos, admite que todavía no han logrado una presencia juvenil significativa. "Nos gustaría absolutamente fomentar un espacio más intergeneracional", dice, con la voluntad de que el proyecto tenga continuidad y relieve. Como consejo por sí mismo cuando era joven resume con una frase tan simple como contundente: "que haga lo que dé la gana y espere las consecuencias. Que disfrutar la vida ya es suficiente".
nom

La bioética en conversación: cuando la filosofía baja a la mesa

La bioética se percibe a menudo como un ámbito reservado a especialistas, médicos o comités académicos. Sin embargo, sus preguntas nos afectan a todos: ¿cómo afrontamos el fin de la vida?, ¿qué límites debe tener la tecnología aplicada al cuerpo humano?, ¿quién decide sobre el sufrimiento, la dignidad o el cuidado? El libro Un café filosófico sobre bioética propone un cambio de perspectiva: sacar estas cuestiones del despacho y llevarlas a la conversación compartida.

La obra nace directamente de la experiencia de los cafés filosóficos impulsados ​​por Jaume Grau, y recoge el espíritu que los define: pensar en común, desde la escucha y la diversidad de voces. Lejos de ofrecer respuestas cerradas, el libro reproduce el clima de diálogo que se genera en estos encuentros, donde la bioética se presenta como problema humano antes que técnico.

En sus páginas, la reflexión se articula a partir de preguntas concretas y situaciones reconocibles, abordadas con un lenguaje claro y accesible. La participación de especialistas en filosofía moral y política, como Margarita Boladeras, aporta rigor sin romper el próximo tono. El resultado es un texto que invita a pensar, no a asentir.

Más que un manual, Un café filosófico sobre bioética es una invitación a recuperar la conversación como herramienta de deliberación moral. Ante la lógica del dictamen rápido o del eslogan, el libro defiende la necesidad de tomarse tiempo para pensar colectivamente cuestiones que afectan a la vida, la muerte y la responsabilidad compartida.

En definitiva, una propuesta coherente con el proyecto que le inspira: hacer de la filosofía una práctica viva, arraigada a la experiencia cotidiana y abierta a todo el mundo. Porque, como demuestra este libro, la bioética también puede —y quizás tiene— que pensarse en torno a una mesa, con un café de por medio.
Portada del libro donde Jaume Grau Massalleras colaboró

Pensar juntos en tiempo deprisa

En una época dominada por la inmediatez, las opiniones rápidas y las pantallas, los cafés filosóficos se han convertido en pequeños oasis de reflexión compartida. Lejos del academicismo y del debate crispado, estos encuentros recuperan una tradición antigua: la de conversar pausadamente sobre las grandes preguntas que atraviesan la vida cotidiana.

El formato es sencillo pero exigente. Un filósofo o pensador introduce un tema -la verdad, la ética, el poder, la experiencia, el arte o la memoria- y, a partir de ahí, la palabra circula. No se trata de impartir lecciones ni de imponer conclusiones, sino de crear un espacio donde cada participante pueda pensar en voz alta, escuchar al otro y matizar las propias certezas. Como recordaba Sócrates, filosofar es sobre todo dialogar.

Impulsados ​​en Francia hace más de tres décadas por el filósofo Marc Sautet, los cafés filosóficos se extendieron rápidamente por Europa como respuesta cívica al empobrecimiento del debate público. En el Baix Llobregat, esta experiencia tomó cuerpo a partir de 2015 gracias a la iniciativa de Jaume Grau, que los puso en marcha en Esplugues y Sant Feliu de Llobregat, convirtiendo bares y ateneos en espacios de pensamiento vivo. "Los Cafés Filosóficos nacieron hace una década como iniciativa vinculada a la USLA, Universidad Social, Libre, Autogestionada. Es una subsección dijéramos del Ateneo Santfeliuenc, que es el espacio donde lo hacemos, y una colaboración con los Cafés Filosóficos de Esplugues", explica.

En un mundo saturado de ruido, reunirse en torno a un café para reflexionar colectivamente se convierte en casi un acto de resistencia cultural. Un gesto sencillo, pero profundamente político: recuperar el tiempo para pensar juntos.
Volver al listado Volver al listado
Next Llobregat

Utilizamos cookies propias y de terceros para finalidades analíticas y técnicas, tratando datos necesarios para la elaboración de perfiles basados en tus hábitos de navegación. Puedes obtener más información y configurar tus preferencias desde 'Configuración de cookies'.

 

Configuración de cookies