Del turismo de negocios al brunch de domingo
El Hyatt Regency Barcelona Tower es difícil de no reconocer. Su enorme torre coronada por una cúpula de vidrio, obra del arquitecto Richard Rogers, destaca desde diversos puntos de la ciudad y desde hace años forma parte del paisaje de entrada a Barcelona. Tradicionalmente, el hotel siempre ha estado muy vinculado a los congresos y a los viajes de trabajo por su proximidad a la Fira y al aeropuerto. Pero ahora la imagen que intenta proyectar es bastante diferente.
Uno de los espacios que mejor refleja este cambio es Terrum Restaurant, el restaurante principal del hotel. La propuesta gira en torno a la cocina mediterránea y el producto de temporada, pero el objetivo ya no es solo alimentar a huéspedes de paso. El hotel ha apostado fuerte por experiencias como el “Lifestyle Brunch”, que poco a poco se ha ido haciendo conocido entre gente de Barcelona que busca planes de fin de semana diferentes sin tener que ir al centro.
El brunch combina bufé, cocina en directo y una puesta en escena bastante cuidada. En las redes sociales aparecen constantemente vídeos y fotografías del espacio, un hecho que demuestra hasta qué punto los hoteles también han entrado en la lógica de Instagram y TikTok para atraer público.
Otra de las propuestas más curiosas del Hyatt es “Le Petit Chef”, una experiencia gastronómica inmersiva en la que pequeñas proyecciones animadas aparecen sobre la mesa mientras se sirven los platos. Más que una cena tradicional, parece casi un espectáculo. Este tipo de experiencias reflejan bastante bien hacia dónde evoluciona una parte de la hostelería de lujo: ya no basta con comer bien, también hay que ofrecer algo que la gente quiera compartir y recordar.
El hotel también dispone de Axis Lounge & Terrace, un espacio pensado para cócteles y encuentros más informales. Durante la primavera y el verano, la terraza gana mucha vida, especialmente por la tarde. A diferencia de otros rooftops mucho más turísticos y masificados del centro de Barcelona, aquí el ambiente suele ser más tranquilo y relajado.
En realidad, da la sensación de que el Hyatt intenta convertirse poco a poco en una especie de espacio híbrido: hotel, restaurante, terraza y lugar de ocio a la vez.