La cocina de las abuelas y su legado familiar
La cocina de las abuelas es uno de los pocos lenguajes universales que todavía se mantienen vivos en muchos hogares catalanes. A través de ella se transmiten saberes culinarios, pero también afectos, recuerdos y una forma concreta de entender el tiempo y las relaciones. Mientras el mundo moderno avanza a un ritmo frenético, la cocina que preparaban las abuelas sigue ofreciendo un espacio de calma y continuidad. Su importancia en el ámbito familiar va más allá de la nutrición, puesto que es una forma de construir identidad.
El divulgador gastronómico Pau Gómez, más conocido como @persucarhipau, una de las voces jóvenes más destacadas en redes sociales en la preservación de la cocina tradicional catalana, reconoce que su interés por este patrimonio cultural surge directamente de su abuela. Durante el confinamiento regresó a su casa y se reencontró con sus utensilios, sus libros y sus platos preferidos. Afirma que recetas como la escudella y carne de olla o los canelones le evocan momentos de felicidad compartida con la abuela y le recuerdan la importancia de identificarse con un plato tradicional para mantener los recuerdos y generar nuevos.
Este testimonio resume bien lo que representa la cocina de las abuelas para muchas familias. Es una forma de transmisión cultural que no necesita grandes discursos. Se articula a través de gestos sencillos, como remover una cazuela o explicar por qué ese plato sólo se realiza en invierno. En este sentido, la cocina tradicional crea vínculos entre generaciones y ayuda a preservar una memoria colectiva que sería difícil de mantener de otra forma.
Las abuelas cocinan con tiempo y paciencia, dos cosas que a menudo escasean. Su cocina es un ejercicio de cuidado y atención hacia los demás, de amor. Y quizá por eso, cuando un plato de abuela llega a la mesa, no sólo alimenta, sino que reconforta. En un mundo en el que todo parece provisional, estos sabores son una de las pocas certezas que todavía se mantienen.