Experiencias para volar, derrapar y acelerar sin salir del mapa
Ariadna Font
21 Enero 2026
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Hay veranos que nos invitan a ir lejos, a atravesar fronteras en busca de exóticas aventuras. Pero, ¿y si la verdadera emoción estuviera más cerca de lo que imaginamos? Cuatro meses antes de empezar el verano he decidido explorar el Baix Llobregat y sus alrededores con una mirada nueva, dispuesta a descubrir que no hace falta irse muy lejos para vivir experiencias que aceleren el pulso y hagan crecer recuerdos inolvidables.
La aventura también puede vivirse a pocos minutos de su casa.
Ejercicio práctico para aprender a frenar con precisión y control, una habilidad clave en el flat track
De esta forma, me adentré en tres aventuras muy diferentes, pero con un hilo común: la pasión por el aire libre, la velocidad y el desafío personal. En Windoor Barcelona -Cornellà del Llobregat-, experimenté la sensación única de volar sin alas dentro de un túnel de viento de última generación. En Rocoo's Ranch -Montmeló- vi la intensidad del motor y la tierra en un circuito de motocross pensado tanto por aficionados como por profesionales. Y en Gené Karting -Viladecans- probé la adrenalina pura de la competición sobre ruedas, en uno de los kartings más reconocidos de Catalunya.
Tres destinos, tres formas de vivir un verano diferente, sin abandonar nuestra casa. Tres propuestas para redescubrir nuestro territorio con ojos de viajero.
Windoor Barcelona, volar sin alas
Antes de levantar el vuelo, escuché atentamente el briefing: mantener el cuerpo relajado, confiar en el flujo de aire y dejarse llevar. Son instrucciones sencillas, pero una vez dentro, el instinto de resistencia se hace presente. “Cuanto más relajado estás, mejor puedes sentir el aire y controlarte”, me explicaba Jordi Garrote, instructor de Windoor, que conoce cada rincón del túnel como casa.
La clave no es controlar el aire, sino aprender a confiar en ellos.
El vestuario específico es clave para garantizar la comodidad y la seguridad durante el vuelo
Mi primer vuelo fue cómo aprender a andar de nuevo: titubeando, buscando el equilibrio en un entorno que me resultaba completamente nuevo. Pero, bajo la mirada atenta de Jordi, empecé a entender la esencia de este deporte: escuchar el cuerpo, confiar y soltarme.
Windoor no es sólo una instalación tecnológica de alto nivel, sino también un centro en el que instructores como Jordi Garrote convierten el miedo en entusiasmo y los nervios en euforia. “Es mi deporte, es mi pasión”, decía con una amplia sonrisa después de verme aterrizar, aún con el corazón acelerado.
Comunidad que vuela alto
La diversión no tiene edad en Windoor. Niños pequeños, adultos con vértigo, o incluso ancianos como Paco, de 80 años, encuentran aquí una experiencia a medida. “Todo el mundo puede volar, basta con adaptar el acompañamiento”, comentaba Garrote mientras recordaba anécdotas de alumnos que, superando el miedo inicial, acababan pidiendo repetir la vivencia.
Más allá de la experiencia puntual, existe un verdadero mundo del túnel. Hay quien comienza como “freestyler” en su primer vuelo, y quien, enganchado por la magia del aire, se convierte en “proflyer”, evolucionando con técnicas como volar de espaldas o en vertical.
Windoor no es sólo un espacio de entretenimiento, sino una comunidad en la que se han formado campeones y donde la pasión por volar se respira en cada rincón. "Este túnel es mi casa", decía Garrote con orgullo. Y durante unos minutos, gracias a él, también fue la mía.
Un participante experimenta la sensación de volar dentro del túnel de viento, guiado en todo momento por instructores
Rocoo's Ranch, dominar la velocidad
Si volar en un túnel de viento había sido un sueño hecho realidad, la segunda parada de este viaje de proximidad me invitaba a tocar tierra...o mejor dicho, a deslizarlo. En Rocco's Ranch, en Montmeló, la adrenalina cambiaba de escenario: del vuelo libre al polvo y las roderas de una pista de off-road, donde la técnica y el equilibrio se convierten en los auténticos protagonistas.
Los participantes ponen en práctica la técnica de derrape sobre la pista mojada, combinando control y destreza
Allí, el olor a tierra húmeda se esparce por el ambiente mientras un camión remoja la pista para prepararse para la batalla. Los motores roncan con impaciencia. Casco, guantes y gafas puestos, los participantes se concentran en la línea de salida. Todo está listo para empezar una experiencia que promete emoción, técnica y, sobre todo, mucho respeto por la moto y el terreno.
En Rocoo's Ranch la jornada arranca con el ritual esencial: entrega de la equipación, explicaciones técnicas y calentamiento. La moto escogida para la Rocoo's experience es una Kawasaki KLX 140cc, perfecta para adentrarse en el mundo del flat track, una disciplina que exige dominar el derrape, la trazada y el equilibrio con precisión quirúrgica.
En el off-road, la técnica pesa más que la velocidad.
L’art sobre rodes
Con los instructores Alejandro Rodríguez y Lluís Moreu a la cabeza, la actividad se convierte en una auténtica clase magistral de off-road. “Un piloto debe saber actuar ante cualquier circunstancia”, advertía Moreu antes de iniciar los ejercicios de derrape y control de la moto. Y es que aquí, la clave no es correr más, sino saber leer el terreno, anticipar los movimientos y mantener la calma incluso cuando la rueda trasera parece querer huir.
Brazos fuertes, piernas firmes y ojos siempre mirando hacia delante. Cada detalle cuenta. La posición correcta del cuerpo -la espalda recta, los codos abiertos y la mirada elevada- es fundamental para no perder el equilibrio en una pista que constantemente te pone a prueba.
4 Los instructores ofrecen indicaciones personalizadas después de la práctica de frenado para mejorar la técnica de los participantes
La sesión avanza con zigzags, frenadas y cambios de dirección para afinar técnica y control. Todo prepara a los participantes para la carrera final, una prueba amistosa donde se combina aprendizaje, respeto y seguridad. Cada giro levanta polvo y cada derrape se convierte en una danza de potencia y precisión.
Introducirse en el off-road
Más allá de la experiencia puntual, Rocoo's Ranch ofrece cursos de nivel avanzado para quienes quieran continuar profundizando en el mundo del motociclismo off-road. Y para quienes sueñan con ir más allá, el centro también acoge competiciones regulares y fomenta otras disciplinas como el motocross o el enduro.
El instructor Alejandro Rodríguez explica las técnicas básicas a los participantes antes de empezar
La sensación de formar parte de este mundo, aunque sea por unas horas, es tan intensa que resulta difícil no querer repetirlo. Como me decía Alejandro mientras observábamos a los pilotos desafiando la pista: “Al final, se trata de aprender a ser ágil sobre la moto, sean cuales sean las condiciones”.
Gené Karting, correr con pasión
Tras pisar la tierra mojada de Montmeló, el viaje me llevó a otro tipo de trazado, esta vez más pulido, más cerrado, pero no menos intenso. En Gené Karting, situado en el corazón de Viladecans, la velocidad se vive a flor de piel en un espacio cubierto, pensado para que la adrenalina nunca esté de meteorología ni de excusas.
Un participante realizando la actividad con toda la equipación completa: casco, protector y guantes
Una sala con vistas al circuito, motores que rugen constantemente, y una pasarela desde la que amigos y familiares observan la carrera como si fuera una final del Mundial. En Gené Karting cada vez es un reto, y en cada aceleración el cuerpo se adentra en la pista.
La intensidad no depende del clima cuando el circuito es indoor.
Cuando me senté en el kart y cogí el volante, noté la vibración en las manos y los pies ligeros en el vehículo. Al salir de la curva, el cuerpo se desplazaba ligeramente mientras la adrenalina subía con cada aceleración. En cada frenada, el pie buscaba el equilibrio justo entre prudencia y ganas de ir más rápido. Todo pasaba deprisa, pero dentro parecía que el tiempo se detenía.
Ariadna Font, autora de este reportaje, se prepara para vivir la experiencia del karting indoor a bordo de uno de los karts de Gené Karting
Acercar el mundo del motor
Con Rafael Escorihuela, gerente del centro, y Montserrat Balsells, responsable comercial, recorrí el circuito mientras me explicaban cómo el espacio ha evolucionado. “Aquí se trata de acercar el mundo del motor a todo el mundo”, decía Escorihuela.
El briefing enseña a interpretar las banderas, controlar el gas y frenar a tiempo. "La gente cree que es fácil, pero no se trata sólo de acelerar", me explicaba Balsells. "Se coordinar la mirada, cuerpo y los reflejos". Las tandas se planifican para que pequeños y adultos puedan compartir pista con seguridad. Hay karts para compartir con niños, carreras por equipos e incluso profesionales como Marc Gené han corrido.
Una experiencia única
Cuando completé las primeras vueltas, noté cómo los nervios iniciales se transformaban en concentración y confianza. Cada vez me soltaba más e intentaba mejorar el trazado. Al final, sólo quedaba la sensación de querer superarme. "El karting indoor es mucho más intenso", comenta Escorihuela. Curvas constantes obligan a pensar y reaccionar rápido. No importa el tiempo exterior: aquí se corre todo el año.
Los karts esperan en los boxes, listos para salir a pista en una de las tandas programadas
El centro combina la pasión y el trato casero. Es ideal para cumpleaños, eventos de empresas o iniciación a la competición. Y cada vez más mujeres se atreven. "Vienen mezcladas con hombres y no se separan", dice Balsells. Gené Karting no es sólo un sitio para correr, sino para vivir el motor con intensidad, proximidad y mucha pasión.
Está claro que quizás no se necesitan mil kilómetros para sentirse lejos de la rutina. A veces, basta con dejarse llevar por el aire, ensuciarse de polvo o desafiar un miedo para descubrir que la aventura también puede estar al lado de dónde vives. Durante la temporada de verano, tres escenarios me han demostrado que la proximidad no entiende de límites cuando se trata de vivir intensamente. Y quizás, la mejor escapada es aquella que empieza a pocos minutos de casa.

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