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Artes | Plásticas

Entramos al ensayo de Kurios antes de que Cirque du Soleil levante el telón en l’Hospitalet


Img Entramos al ensayo de Kurios antes de que Cirque du Soleil levante el telón en l’Hospitalet
Joan Carles Valero
03 Septiembre 2026
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nextllobregat.cat entra en el backstage y asiste al ensayo general del Cirque du Soleil horas antes del estreno en Bellvitge de una auténtica ópera circense del siglo XXI, donde el viejo «más difícil todavía» se mezcla con teatro, música, vestuario y sueños. En la imagen que encabeza este reportaje, el acróbata Darián Cobas y la jefa de vestuario, Mar González, a los que nextllobregat.cat ha entrevistado y una imagen del ensayo de las contorsionistas (sin maquillaje ni vestuario de la función).

Hay un momento, antes de que se enciendan los focos y el público ocupe las gradas, en el que el Cirque du Soleil deja al descubierto su secreto. No hay todavía maquillaje, ni todos los trajes han salido de sus perchas, pero sobre la pista ya se vuela, se desafía a la gravedad y se repite una y otra vez aquello que, unas horas después, deberá parecer imposible y sencillo al mismo tiempo.

nextllobregat.cat ha podido entrar en el backstage y asistir al ensayo general de KURIOS – Gabinete de Curiosidades antes de que en la noche de este jueves se levante el telón bajo la Gran Carpa instalada en Bellvitge, en l’Hospitalet. Entre bambalinas se descubre que detrás del que puede considerarse el mayor espectáculo del mundo hay una formidable maquinaria humana de precisión, una verdadera ópera circense del siglo XXI en la que las acrobacias del «más difícil todavía» conviven con música, interpretación, vestuario, máquinas imposibles y una atmósfera construida con magia y sueños.
 Las contorsionistas asiáticas se antojan de goma. La foto es del ensayo general antes del estreno, sin maquillaje ni vestuario del espectáculo
Las contorsionistas asiáticas se antojan de goma. La foto es del ensayo general antes del estreno, sin maquillaje ni vestuario del espectáculo

Entrenamiento constante

En el ensayo, los artistas trabajan sin el vestuario definitivo ni el maquillaje con el que aparecerán ante el público. Pero basta observar unos minutos para comprender que la espectacularidad no nace de los efectos. Está mucho antes, en años de entrenamiento, en la repetición obsesiva de cada movimiento y en una organización que desmonta por completo aquella expresión coloquial de «esto es un circo» como sinónimo de desorden.

Lo explica Darián Cobas Vargas, uno de los acróbatas. Este cubano de 35 años, afincado en Valencia, procede de la gimnasia de alta competición. Comenzó a entrenarse en Santiago de Cuba con apenas seis años, ingresó a los 14 en la selección nacional y dedicó quince años de su vida a la gimnasia, cinco de ellos como integrante del equipo cubano. Después llegó el circo y, finalmente, Cirque du Soleil. 

«Se dice vulgarmente “esto es un circo”, pero si ves este espectáculo puedes pensar: “Ostras, la organización y la dedicación que tienen estos chicos es increíble”», explica durante el ensayo. Cobas no duda en establecer la comparación: «Creo que estamos al nivel de cualquier futbolista o de cualquier deportista de élite». 
Darian es cubano y vive en Valencia. Antes de ingresar en Cirque du Soleil fue atleta de élite
Darian es cubano y vive en Valencia. Antes de ingresar en Cirque du Soleil fue atleta de élite

El «más difícil todavía» sigue vivo

En KURIOS permanece intacto uno de los principios fundacionales del circo: siempre se puede ir un poco más lejos. «Sí, eso se conserva. Se mantiene la esencia de lo que es el circo, pero con un nivel técnico top», asegura Cobas. Y utiliza una comparación especialmente gráfica para explicar lo difícil que resulta alcanzar semejante escenario: «Entrar en Cirque du Soleil es como sacar unas oposiciones para un artista circense». La diferencia, bromea después, es que él no se ha convertido precisamente en funcionario: «Yo soy funcionario del mundo, de los viajes». 

Cobas sabe de lo que habla. En 2018 acudió en Girona a una audición del Cirque du Soleil junto a unos 400 candidatos. Quedó entre los diez finalistas y unos meses después recibió la llamada. En 2019 debutó con TOTEM y desde 2023 forma parte de KURIOS, donde interviene en el espectacular número de Duo Straps, correas aéreas desde las que los acróbatas convierten el vacío en su escenario. 

El espectador verá cuerpos suspendidos en el aire y una sucesión de movimientos que parecen contradecir las leyes físicas. Durante el ensayo, sin embargo, la proximidad permite apreciar otra realidad: no hay improvisación posible. «Nos hemos caído tantas veces todos los que ves aquí que ya ni nos acordamos. Para nosotros, caernos es algo normal. Es parte del proceso», explica el acróbata. «Cada caída te enseña a levantarte y también a saber qué es lo que no tienes que hacer». Y confirma algo que impresiona todavía más después de verlo trabajar: ensayan y actúan sin red. 
Darian con su compañero en el ensayo del Duo Straps, elaborado con correas aéreas
Darian con su compañero en el ensayo del Duo Straps, elaborado con correas aéreas

Todos los artistas también son otros personajes

Nada de aquello comenzó ayer. «Yo hago gimnasia desde los seis años. Esto no empezó cuando entré en Cirque du Soleil en 2019», recuerda. Ahora ya no necesita entrenar para adquirir unas condiciones físicas que lleva décadas construyendo, sino para conservarlas durante una temporada que puede alcanzar alrededor de 300 funciones anuales. Las jornadas pueden prolongarse desde las dos de la tarde hasta las once o doce de la noche y los artistas disponen de fisioterapeutas y sesiones de pilates o yoga, además de programas individualizados para mantener el cuerpo preparado. 

Pero KURIOS tampoco permite que un acróbata sea solamente acróbata. Durante la primera parte de la función, antes de afrontar su gran número en la segunda, Cobas aparece sobre el escenario como personaje. Los artistas deben desenvolverse también en interpretación, canto y baile. Ese es precisamente uno de los elementos que convierte el espectáculo en algo más próximo a una gran ópera contemporánea que a una mera sucesión de números circenses.
La santanderina Mar González es la jefa de vestuario de Kurios
La santanderina Mar González es la jefa de vestuario de Kurios

La otra función empieza detrás del telón

Mientras los acróbatas ensayan sobre la pista, en el backstage se desarrolla otro espectáculo que el público nunca verá. Allí manda Mar González, jefa de vestuario de KURIOS. Nacida en Santander, su relación con agujas, patrones y telas comenzó siendo una adolescente, cuando su abuela le regaló su primera máquina de coser a los 14 años y la apuntó a clases de sastrería. Estudió Diseño de Interiores y Moda en Oviedo y amplió su formación en Londres, en el London College of Fashion y Central Saint Martins. Su primera experiencia con Cirque du Soleil llegó en 2003 y posteriormente trabajó en producciones como Alegría y Quidam. 

Si sobre la pista todo debe estar calculado al centímetro, en vestuario ocurre exactamente lo mismo. «Nuestra misión es mantener todo el vestuario con el máximo esplendor, como el primer día», explica González. Su equipo está formado por nueve personas que se encargan prácticamente de todo: vestidos, zapatos, pelucas, sombreros, bigotes y accesorios. Hay que lavar, reparar y transformar prendas cuando se incorpora un artista nuevo y asistir a quienes necesitan ayuda para convertirse en sus personajes antes de salir al escenario. 
Toda la ropa que está directamente en contacto con la piel se lava después de cada representación
Toda la ropa que está directamente en contacto con la piel se lava después de cada representación

Viajar más que el baúl de la Piquer

González resume aquel gigantesco guardarropa ambulante con una expresión muy española: «Es como el baúl de la Piquer». Un baúl, eso sí, de dimensiones extraordinarias que recorre continentes junto a la carpa, los artistas y hasta las máquinas de coser.

Cuando termina una función y el público abandona las gradas, el espectáculo del departamento de vestuario continúa. Toda la ropa que está directamente en contacto con la piel se lava después de cada representación. Dos integrantes del equipo dedican dos horas diarias, seis días por semana, exclusivamente a la lavandería. Hay dos juegos de vestuario y algunas jornadas pueden acumular hasta tres representaciones. 

«Hacemos de todo, desde coser un botón hasta transformar el vestuario de un artista nuevo a su talla», resume González. «Pasamos por miles de procesos distintos». Y un botón, aquí, puede no ser simplemente un botón.
Otro aspecto del ensayo general del dúo de acróbatas
Otro aspecto del ensayo general del dúo de acróbatas

Cien bigotes para fabricar un sueño

La magia se construye precisamente con aquello que el espectador probablemente nunca llegará a identificar desde su asiento. En una sola jornada, el equipo puede llegar a preparar alrededor de un centenar de bigotes. También selecciona una corbata, repara un zapato, coloca una peluca o pinta el cinturón de un músico. «En el backstage se atiende constantemente al detalle», explica González. 

KURIOS cuenta con más de un centenar de trajes, concebidos para transportar al público hacia un extraño universo retrofuturista poblado por inventores, máquinas, científicos y criaturas que parecen surgidas de un sueño de principios del siglo XX.

Algunas prendas requieren un trabajo casi tan sorprendente como el que realizan los acróbatas. El atuendo del Hombre del Acordeón, por ejemplo, necesitó una semana de costura interior. Sus pantalones están plegados como una pieza de origami y permiten al personaje encogerse o elevarse. Otros trajes evocan antiguas joyas de Fabergé, los diseños para la red acrobática lanzan guiños al cine fantástico de Georges Méliès y aparecen materiales que imitan terciopelos, pieles, metales o los primeros plásticos. 

El ritual de transformación se completa con el maquillaje. Los propios artistas se maquillan antes de cada función y, dependiendo del personaje, pueden necesitar entre 40 minutos y dos horas para hacerlo. Todo ello explica por qué, cuando finalmente aparece un personaje sobre la pista, nada parece casual.

Hacer parecer fácil lo imposible

El ensayo general ofrece quizá la mejor manera de entender KURIOS. Sin todo el envoltorio visual de la representación definitiva, queda desnuda la esencia del circo: cuerpos que vuelan, saltos que contienen años de entrenamiento, una caída asumida como parte del aprendizaje y artistas que repiten hasta que lo extraordinario deja de parecer extraordinario.

Después llegará el vestuario. Llegarán los bigotes, las pelucas y el maquillaje. Sonarán los músicos y se encenderán las luces. Y una carpa instalada en Bellvitge se convertirá durante unas horas en un lugar situado en algún punto entre la realidad y el sueño.

Cobas invita especialmente al público a descubrirlo. «Cirque du Soleil es casi siempre una apuesta segura, pero les invito especialmente a venir a ver KURIOS. Es uno de los espectáculos más creativos, sorprendentes y llamativos que tiene Cirque du Soleil ahora mismo», afirma. El montaje inició su recorrido internacional en 2014 y ha superado ya las 3.000 representaciones. 

Este jueves, cuando se apaguen las luces bajo la Gran Carpa de l’Hospitalet, el público contemplará el resultado final. Pero nextllobregat.cat les ha podido ofrecer lo que normalmente permanece oculto: las horas de ensayo, la disciplina de un antiguo gimnasta olímpico, las manos que reparan un traje después de cada función y ese ejército discreto que coloca cada detalle en su sitio. Es el otro Cirque du Soleil. El que sucede antes y detrás del espectáculo.

Después se levantará el telón y todo deberá parecer magia. Porque de eso trata KURIOS: de mantener vivo el viejo «más difícil todavía» y convertirlo, con la precisión de un deportista de élite y la fantasía de un soñador, en una gran ópera circense del siglo XXI.
Imágenes del autor de este reportaje realizando las entrevistas a la jefa de vestuario, Mar González, y al acróbata Darián Cobas
Imágenes del autor de este reportaje realizando las entrevistas a la jefa de vestuario, Mar González, y al acróbata Darián Cobas
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