Hacer parecer fácil lo imposible
El ensayo general ofrece quizá la mejor manera de entender KURIOS. Sin todo el envoltorio visual de la representación definitiva, queda desnuda la esencia del circo: cuerpos que vuelan, saltos que contienen años de entrenamiento, una caída asumida como parte del aprendizaje y artistas que repiten hasta que lo extraordinario deja de parecer extraordinario.
Después llegará el vestuario. Llegarán los bigotes, las pelucas y el maquillaje. Sonarán los músicos y se encenderán las luces. Y una carpa instalada en Bellvitge se convertirá durante unas horas en un lugar situado en algún punto entre la realidad y el sueño.
Cobas invita especialmente al público a descubrirlo. «Cirque du Soleil es casi siempre una apuesta segura, pero les invito especialmente a venir a ver KURIOS. Es uno de los espectáculos más creativos, sorprendentes y llamativos que tiene Cirque du Soleil ahora mismo», afirma. El montaje inició su recorrido internacional en 2014 y ha superado ya las 3.000 representaciones.
Este jueves, cuando se apaguen las luces bajo la Gran Carpa de l’Hospitalet, el público contemplará el resultado final. Pero nextllobregat.cat les ha podido ofrecer lo que normalmente permanece oculto: las horas de ensayo, la disciplina de un antiguo gimnasta olímpico, las manos que reparan un traje después de cada función y ese ejército discreto que coloca cada detalle en su sitio. Es el otro Cirque du Soleil. El que sucede antes y detrás del espectáculo.
Después se levantará el telón y todo deberá parecer magia. Porque de eso trata KURIOS: de mantener vivo el viejo «más difícil todavía» y convertirlo, con la precisión de un deportista de élite y la fantasía de un soñador, en una gran ópera circense del siglo XXI.