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Generación | Senior

Elisabeth Justicia, ilustradora y creadora de Dominga habla sola: "Invisibilizamos a una generación supervaliosa y llena de una experiencia vital increíble y con quien avanzaríamos mucho"


Img Elisabeth Justicia, ilustradora y creadora de Dominga habla sola:
Jordi Vizuete Valls
20 Enero 2026
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La ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social Elisabeth Justicia habla abiertamente sobre el edadismo y cómo éste impregna nuestro lenguaje, las relaciones y la forma de entender el envejecimiento. Explica que su proyecto “Dominga habla sola” nació sin apenas premeditación, como una respuesta íntima a este fenómeno. "Dominga nace un poco sin pensar en lo que supondría. No esperaba que creciera tanto como lo ha hecho hasta ahora", admite. Según el artista, el personaje surgió "de la necesidad de expresar mis frustraciones, mis reivindicaciones y lo que sentía en un mundo que apenas escucha a las mujeres mayores".

Justicia explica que la semilla de Dominga es personal y emotiva. "Cuando me planteé crear un personaje para hablar de lo que me pasaba, lo que me pasaba era mi abuela, porque es quien me ha construido en cierto modo. Yo soy quien soy gracias a ella". Recuerda que vivió con su abuela desde los quince años, en plena adolescencia, "una etapa en la que todo te influye mucho. Mientras mis amigas admiraban a las Spice Girls, yo empezaba a admirar a mi abuela". De esa convivencia nació, dice, “una visión de la vejez como una etapa plena, no como final”.
Elisabeth Justicia en su estudio
Elisabeth Justicia en su estudio

Invisibilizar también es discriminar

La ilustradora sostiene que el edadismo tiene mucho que ver con la invisibilización. "Invisibilizamos a una generación supervaliosa y llena de experiencia vital increíble, con la que avanzaríamos mucho", sostiene. Asegura que las mujeres mayores “son las que cargan con el peso familiar, las cuidadoras por excelencia, las que mayor presión sufren en el ámbito estético y mediático”. Y denuncia la doble moral entre hombres y mujeres: "Los hombres maduran y pueden lucir canas y arrugas como un símbolo de atractivo; en cambio, una mujer con canas parece descuidada. Éste es un claro reflejo de edadismo y sexismo combinados".

El personaje de Dominga, una anciana, frágil pero inconformista, representa precisamente esa voz silenciada. "Fue fácil construirla, porque es la personalidad de mi abuela: la ironía, el humor, el no callarse, enfadarse si es necesario y mostrarse vulnerable cuando es necesario. Es un personaje muy fiel a ella", relata la autora del libro "Dominga habla sola, mejor hablar sola que callar acompañada". Con el tiempo, explica, el proyecto creció hasta convertirse en un altavoz social. "Cuando empecé a tener más voz, me di cuenta de que lo que hacía desde casa podía tener repercusión. Había gente que adoptaba las opiniones de Dominga o su lenguaje. Comencé a sentir una responsabilidad que antes no tenía", confiesa.
La ilustradora y creadora de Dominga habla sola, Elisabeth Justicia, en una feria de Madrid
La ilustradora y creadora de Dominga habla sola, Elisabeth Justicia, en una feria de Madrid

Percepciones sociales erróneas

La creadora de contenido en redes sociales alerta de que el edadismo también se manifiesta en el trato cotidiano. "Cuando una mujer mayor tiene una apariencia frágil, se le habla como si fuera una niña pequeña. Es una humillación total", lamenta. Y añade: "Cuando una madre va con su hija y se dirigen a la hija para hablar sobre la madre, la ignoran completamente. Esto hace mucho daño".

El artista cree que este desprecio nace de una sociedad "demasiado guiada por la producción", donde el valor de las personas se mide por su productividad. “Se cree que si dejamos de producir somos menos válidos, y esto afecta tanto a la gente mayor como a la joven.” En este sentido, explica que en los talleres intergeneracionales que imparte a menudo surgen debates entre mujeres de diferentes edades: "Algunas abuelas reivindican su libertad, mientras que otras siguen centrando su vida en cuidar. No se trata de ser mejores o peores abuelas, sino de entender que nos han educado para sacrificarnos".
Desde mayo de 2023 el parque la Dehesa de Soria tiene un banco ocupado por Dominga, una señora mayor que con una sonrisa invita a sentarse a su lado a reflexionar
Desde mayo de 2023 el parque la Dehesa de Soria tiene un banco ocupado por Dominga, una señora mayor que con una sonrisa invita a sentarse a su lado a reflexionar

Reivindicar la soledad y la comunidad

La ilustradora también reflexiona sobre la soledad, una experiencia a menudo estigmatizada por el edadismo. "Se ha convertido en una especie de enfermedad, pero la soledad no siempre es mala. También puede ser un espacio para conocernos y priorizarnos". Reivindica, en cambio, la importancia de las redes sociales y comunitarias para combatir el aislamiento real: "Tenemos la oportunidad de vivir más años y deberíamos hacer visible una vejez amable y cómoda. Necesitamos relaciones, amistades y comunidad en esta sociedad tan individualista".

Para ella, parte del cambio implica recuperar el significado positivo de palabras como 'vieja'. "Decir soy vieja es decir: estoy aquí, a ver si llegas tú a mi edad. Pero hemos ensuciado tanto esa palabra que parece un insulto. Sólo es bueno el vino y el queso viejos, y no debería ser así", explica.

Para concluir, Elisabeth Justicia defiende que la educación intergeneracional es la mejor herramienta contra el edadismo. "El diálogo y la convivencia entre generaciones son el antídoto. Escucharnos, aprender unas de otras y reconocernos es la mejor manera de avanzar". Y lo resume con una de las frases más compartidas de Dominga: "El secreto de envejecer bien es llegar a ser la vieja que quieres ser".
Elisabeth Justicia recibió un premio de la Fundación FiraGran que se celebra en Hospitalet, en el recinto de La Farga
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Autora, ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social

Elisabeth Justicia es ilustradora, diseñadora gráfica e integradora social, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y con un master en Producción Artística. Originaria de Alicante y residente en Barcelona desde hace tres años, es la creadora de Dominga habla sola, un personaje que representa a una anciana, frágil pero inconformista, que encarna lo que la sociedad rechaza: envejecer. Con más de 200.000 seguidores en Instagram, utiliza el humor y la ilustración para reflexionar sobre el edadismo, la soledad y el paso del tiempo. También es autora del libro Dominga habla sola, mejor hablar sola que callar acompañada.

Elisabeth Justicia encontró en el dibujo una forma de hablar de lo que a menudo se esconde. Creó “Dominga habla sola” sin apenas planificarlo, como una forma de expresar emociones, frustraciones y miradas sobre la edad y la feminidad. A través de sus viñetas y talleres intergeneracionales, defiende la soledad escogida, la libertad de envejecer y la necesidad de escuchar todas las edades. Inspirada en su abuela, con la que convivió de adolescente, Dominga es una voz tierna y crítica a la vez, que cuestiona el modelo de anciana sumisa e invisible. La describe como “una anciana que no sentía la vejez que la sociedad le imponía”.

 
Presentación del libro Dominga habla sola
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