El problema se agrava desde comienzos de los años 2000, cuando una parte significativa del suelo agrícola pasó a manos de empresas y constructoras. Esta transformación dificulta que nuevos agricultores independientes puedan acceder al arrendamiento de tierras sin una red previa de contactos o apoyo institucional.
Xavi Oliva, secretario de la Cooperativa, rompe del todo con la visión romántica y nostálgica del campo. Para él, el relevo generacional no se solucionará buscando jóvenes con vocación poética, sino logrando que la agricultura sea un negocio rentable. Habla claro y lo hace desde una perspectiva personal: “Yo tengo que hacer que mi negocio sea lo bastante rentable como para que sea una opción para mi hijo. Lo que está claro es que un negocio precario, donde tienes que dedicar muchísimo tiempo, jornadas larguísimas y no ganas dinero... es una mala oferta para cualquiera, y todavía más para un hijo”.