Más allá de la cesta
El problema económico comienza mucho antes de que el consumidor llegue a la caja del obrador o del restaurante. Actualmente, se estima que entre el 50% y el 70% de las personas celíacas en España no han sido diagnosticadas. Aunque la prevalencia real de la enfermedad es aproximadamente del 1% de la población, con un 6% adicional de sensibilidad al gluten no celíaca, cerca del 75% de los afectados desconoce que padece la enfermedad. Este infradiagnóstico se explica porque la celiaquía es «una enfermedad camaleónica donde no todos los síntomas son gastrointestinales, sino que puede manifestarse de otras formas como una anemia recurrente, infertilidad, osteoporosis prematura o migrañas», explica Irene Puig.
La Dra. Figuerola lo confirma desde la consulta: «Una de las causas de buscar y descartar el origen de una anemia es la celiaquía. Cuando tienes la enfermedad, existe una mala absorción de los nutrientes, entre ellos el hierro». Ella misma recuerda un caso reciente de una niña de quince años, completamente asintomática a nivel digestivo, a quien detectó la enfermedad a partir de una analítica por anemia.
A todo ello se añade que, en Cataluña, el tiempo medio para obtener un diagnóstico definitivo es de siete años. «Durante todo este periodo, muchos pacientes pasan por un auténtico calvario de pruebas sin que nadie consiga identificar la causa, con el coste adicional que ello supone para el sistema sanitario», lamenta Puig. En este sentido, la Dra. Figuerola recuerda que «la celiaquía al Estado no le cuesta nada, una analítica anual y poco más» cuando se detecta a tiempo. El problema, explica, aparece cuando el diagnóstico llega tarde y ya se han desarrollado complicaciones derivadas de la mala absorción, como osteoporosis o fracturas, que sí implican un impacto sociosanitario y económico mucho mayor.