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El saber no tiene edad: aprender para seguir creciendo


Img El saber no tiene edad: aprender para seguir creciendo
Jordi Vizuete Valls
14 Enero 2026
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Cada vez hay más ancianos en nuestro país, y como cualquier otra generación, también quieren seguir aprendiendo, conectando con la actualidad y cultivando su curiosidad intelectual. En Cataluña, la oferta formativa dirigida a este colectivo es amplia y diversa: universidades, ayuntamientos y asociaciones impulsan programas que facilitan el acceso al conocimiento en todas las etapas de la vida.

El objetivo, para muchas personas séniors que participan en estas formaciones, no es tanto obtener un título como disfrutar del proceso de aprender, compartir experiencias y mantenerse activo intelectualmente.


Las aulas universitarias se convierten en espacios de encuentro e interacción que favorecen el sentimiento de pertenencia y evitan el aislamiento social. La soledad, que afecta a muchas personas mayores, encuentra un antídoto en estas iniciativas que promueven espacios intergeneracionales, fomentan el diálogo entre experiencias y conectan miradas distintas. Puesto que compartir conocimiento, debatir o charlar después de las clases son hábitos que refuerzan la salud emocional y el bienestar de cualquier persona, más allá de la edad.

Estas iniciativas formativas también representan una vía clara de empoderamiento para las personas mayores. Permite romper con los estereotipos que asocian a la vejez con la dependencia o la inactividad. Aprender es una forma de reafirmar la identidad de una persona, de reivindicar la curiosidad como derecho y de demostrar que: el talento y la capacidad de crecer no tienen fecha de caducidad.

Formaciones por el empoderamiento

Un sitio donde se destacan estas formaciones es desde el portal web del Ayuntamiento de Barcelona. Donde podemos encontrar una iniciativa que forma parte del plan "Barcelona, ​​ciudad amigable con las personas mayores 2022-2030", y que se llama Universidad sin edad. Ésta ofrece una recopilación de información sobre todos los programas para las personas con una edad superior a 50 años, como por ejemplo: Universidad en el Abasto, de la UAB; Universidad de la Experiencia, de la UB; o UPF Senior.
 

José Ramón García, expresidente de la AUGGE:

Con el fin de ofrecer el punto de vista de un experto en formaciones de este tipo, hablemos con José Ramón García, de la junta directiva de la AUGGE.

Según explica el expresident, la asociación se fundó en 2010 bajo el paraguas de la Universidad Politécnica de Cataluña y con el apoyo del Ayuntamiento. Desde entonces, no ha dejado de crecer hasta reunir a cerca de 160 socios, que cada jueves por la noche llenan el auditorio de asistentes de las conferencias semanales.
En la misma plataforma también encontramos formaciones en nuevas tecnologías, cursos de jubilación activa, talleres divulgativos de los colectivos LGTBIQ+ y orientación sobre la defensa de los derechos de consumo para las personas mayores. Por ejemplo, las aulas de formación permanente agrupan en la actualidad 55 espacios de formación en 40 ciudades de Cataluña, con más de 17.200 participantes de entre 55 y 90 años. Las actividades de las aulas, aunque se organizan como enseñanza no reglada y están exentas de exámenes, mantienen el rigor y el nivel de las universidades catalanas que las acogen y apoyan.

Sin ir muy lejos, en el Baix Llobregat, la AUGGE (Asociación Universitaria Personas Mayores de Esplugues), se ha convertido en una muestra de cómo el aprendizaje puede ser una herramienta de cohesión social y de crecimiento personal. La asociación sin ánimo de lucro tiene su sede en el auditorio de la Residencia La Mallola y está abierta a nuevas iniciativas o sugerencias que puedan enriquecer su programación de oferta formativa.
Participante de una conferencia organitzada por la AUGGE
José Ramón García, expresidente de la AUGGE
José Ramón García, expresidente de la AUGGE
"Para muchos de los participantes, esta cita se ha convertido en una rutina imprescindible", comenta García. Las charlas abordan temas tan diversos como la historia, la ciencia, la música o la actualidad política, siempre con un enfoque divulgativo y accesible. "Hemos tenido conferenciantes de primer nivel, las mejores conferencias son las que no necesitan PowerPoint: sólo la voz y pasión de los conferenciantes a veces es suficiente para comunicar", explica.

El presupuesto de la asociación ronda los 12.000 € anuales. Este soporte permite mantener una programación estable y accesible. "Además de las conferencias, la asociación organiza excursiones y visitas culturales a museos o ciudades catalanas, que a menudo se convierten en momentos de convivencia muy valorados", señala. Pese al éxito de participación, José Ramón García reconoce que el principal reto en este tipo de formaciones es la accesibilidad del espacio y el relieve generacional.

"La gente mayor es muy activa y con ganas de aprender, pero cada año perdemos algún miembro por motivos naturales. Nos gustaría atraer a personas más jóvenes, que pudieran compartir esta experiencia y dar visibilidad a estas iniciativas al alcance de todos", argumenta. A pesar de estas dificultades, asegura que el mayor valor del aula no es sólo el conocimiento, sino la comunidad que se crea: “Aquí la gente se siente parte de algo, vuelve a sentirse útil y conectada con el mundo”.
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