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El pulso comercial de Cornellà, un reflejo de los nuevos hábitos de consumo en la comarca


Img El pulso comercial de Cornellà, un reflejo de los nuevos hábitos de consumo en la comarca
Lorena Muiños Diéguez
21 Enero 2026
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Cornellà de Llobregat, punto neurálgico del Baix Llobregat, se ha convertido en los últimos años en una suerte de meca comercial. Una zona en la que conviven dos modelos de consumo contemporáneo. Por un lado, la solidez icónica de El Corte Inglés y, por otro, la energía expansiva del Splau, uno de los centros comerciales más innovadores de Cataluña. Lejos de competir directamente, ambos espacios configuran un ecosistema complementario que atrae a cientos de miles de visitantes cada mes.

Mientras que El Corte Inglés apuesta por una oferta integral basada en la confianza, la marca y la atención personalizada, Splau se ha decantado por el concepto place to be. Un término que hace referencia a que no sólo es un lugar donde comprar, sino dónde estar, vivir, salir, socializar. "La experiencia es lo que marca la diferencia", apunta su director general, Ricard Doga, que anteriormente trabajó en hostelería y ahora aplica esta atención al detalle en la gestión del centro.
Una de las claves del Splau se encuentra en su propia configuración. Es un espacio arquitectónicamente circular, completamente descubierto, que potencia la movilidad, la luz natural y la sensación de libertad. Este concepto abierto, después de la pandemia, se ha vuelto aún más valioso. “Saca la angustia que puede suponer una acumulación tan grande de gente en espacios cerrados, sobre todo en momentos de consumo masivo”, señala Doga.
Planta superior de ocio, cine y restauración en Splau, Cornellà. Fuente: Lorena Muiños Diéguez

Una experiencia completa

Este formato no es sólo estético: también facilita la eficiencia operativa y la orientación del cliente. A esto se suma una ubicación estratégica junto al estadio RCDE, lo que convierte al complejo en punto de encuentro masivo en días de partido. Pero lo que realmente define al Splau es su apuesta por el ocio. Las salas de cine son unas de las mayores de España. Además cuentan con una pista de bolos renovada, restaurantes temáticos y una clara voluntad de ofrecer mucho más que tiendas.
Pasar tiempo en el centro comercial es tan importante como comprar.
El resultado es un lugar donde es posible pasar una tarde entera sin comprar nada y, sin embargo, salir satisfecho. Aunque el ocio genera menos ingresos por metro cuadrado que la venta al por menor, Splau lo considera estratégico. Víctor García, relaciones públicas en Barcelona de la compañía Unibail-Rodamco-Westfield, señala que es una forma muy clara de fidelizar, atraer a público familiar y convertir la visita en una experiencia. En cifras, cine y bolera ya suponen el 20% de su influencia.

Dos modelos que conviven

Aunque la venta minorista enfrenta desafíos globales por el auge del comercio electrónico, las cifras de afluencia se han mantenido muy estables. "La compra online ha subido, pero la afluencia a nuestro centro no baja, así que, al final, algo estaremos haciendo bien", apuntan desde el departamento de relaciones institucionales del establecimiento. Además, ha iniciado una profunda renovación de su oferta de cara al próximo verano: nuevas empresas como Enjoy It, reformas completas de tiendas veteranas, esencialmente del gigante Inditex, y rotación de espacios para evitar la fatiga del visitante.
El restaurante abrió sus puertas en los inicios de verano y ocupa un espacio de unos 1.500 a 1.800 m2. Fuente: Lorena Muiños Diéguez
El restaurante abrió sus puertas en los inicios de verano y ocupa un espacio de unos 1.500 a 1.800 m2. Fuente: Lorena Muiños Diéguez
Casi a cinco minutos de Splau, El Corte Inglés de Cornellà sigue siendo el tótem del consumo tradicional. Con décadas de historia, ha consolidado a una clientela fiel, intergeneracional, que encuentra en sus plantas una oferta más clásica pero igualmente eficaz. Allí, el foco está en la atención personalizada, las marcas de prestigio y un servicio posventa que todavía marca la diferencia.

Una fidelidad consolidada

Mientras otros modelos se reinventan, esta empresa mantiene la apuesta por reforzar su ADN. Con zonas de alimentación, tecnología, de hogar y decoración, o nuevas líneas de moda, sigue siendo un icono que convoca a quienes buscan fiabilidad, variedad y confianza. La estrategia no es competir en precio, sino en servicio y experiencia. Aunque a simple vista puedan parecer dos mundos distintos, Splau y El Corte Inglés comparten una misma lógica: ofrecer algo que el usuario no pueda conseguir desde el sofá de su casa. Es decir, convertir la visita en un valor añadido en sí mismo.
La confianza sigue siendo un valor clave en el consumo presencial.
Fachada del Centro comercial El Corte Inglés, Cornellà. Fuente: Lorena Muiños Diéguez
En un contexto en el que la compra digital gana terreno, ambos espacios confluyen en una misma conclusión. Su filosofía de venta trata de entender que si el consumidor puede adquirir lo mismo en casa, es necesario ofrecerle un motivo para salir. Por eso, cada vez más, la batalla no es por la compra, sino por el tiempo libre del visitante. Y aquí entran en juego los espacios abiertos, los eventos, la restauración, el diseño, la sostenibilidad y el auge de las zonas e instalaciones de ocio.

Compromiso con la comunidad

Tanto el Splau como El Corte Inglés colaboran con asociaciones locales. Desde eventos deportivos inclusivos hasta soporte a entidades vecinales. Ambos centros se integran en la vida del municipio. "Debemos ser parte de la ciudad, no sólo un destino de consumo", afirman fuentes internas de El Corte Inglés. Esta estrategia refuerza la idea de centro comercial como nodo de comunidad, no como simple contenedor de tiendas.

Con la Agenda 2030 como telón de fondo, Splau también lidera una transformación sostenible. Desde la certificación Better Places, hasta la selección de operadores según criterios medioambientales, el centro busca reducir su impronta sin perder competitividad. Y detrás de esta evolución está también la tecnología.

Datos, sostenibilidad y futuro

El soporte del gigante Unibail-Rodamco-Westfield le permite acceder a una mina de datos sobre tendencias de consumo y mejorar la experiencia del visitante a partir de análisis en tiempo real. Gracias a estos datos, pueden rediseñar la experiencia del usuario, anticipar necesidades, ajustar su oferta o transformar campañas de marketing. "La clave es adaptarse constantemente", resume su director.
Vista cenital desde la segunda planta del establecimiento El Corte Inglés, Cornellà. Fuente: Lorena Muiños Diéguez
Vista cenital desde la segunda planta del establecimiento El Corte Inglés, Cornellà. Fuente: Lorena Muiños Diéguez

Reinventarse o extinguirse

Las grandes ciudades europeas exploran fórmulas similares, pero pocos municipios de tamaño medio concentran con tanta intensidad esta dualidad comercial. Por eso, lo que funcione (o no) en Cornellà puede marcar tendencia en otros puntos del área metropolitana. Y tanto El Corte Inglés como el Splau saben que mantenerse relevantes aquí significa también estar preparados para lo que vendrá.
El futuro del retail pasa por conquistar la atención, no sólo la compra.
Así, el Cornellà comercial no sólo refleja el presente del consumo, sino que ensaya fórmulas del futuro. Modelos distintos y públicos diferentes. El objetivo es seguir siendo relevantes en una era donde lo que más escasea no es el producto, sino la atención del cliente.
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