Aumento del riesgo alimentario
Más allá de la producción de alimentos, los investigadores advierten que la pérdida de agricultura periurbana tiene implicaciones directas sobre la resiliencia urbana. Como advierte el investigador Johannes Langemeyer: “Históricamente, la desvinculación de la producción agrícola del entorno de las ciudades es un fenómeno relativamente nuevo y excepcional. En momentos de crisis -añade-, por ejemplo, económicas o en caso de guerras, esta desvinculación aumenta el riesgo alimentario en las ciudades”. La proximidad de estas áreas agrícolas permite reducir la dependencia de cadenas de suministro globales, disminuir las emisiones asociadas al transporte de alimentos y contribuir a la regulación climática, la biodiversidad y la calidad del paisaje. Sin embargo, estos beneficios siguen estando infravalorados en la planificación territorial.
El análisis científico también pone de relieve tensiones crecientes entre la actividad agraria y las políticas de conservación ambiental. En las zonas periurbanas de relieve elevado del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), como la Serra de Collserola, la Serralada Marina, en el Maresme al norte metropolitano; o la Serra de l'Ordal, en el suroeste en la zona del Baix Llobregat, el abandono agrícola ha favorecido la expansión forestal, transformando el paisaje y dificultando la recuperación de usos agrarios. En las zonas llanas, especialmente en el delta del Llobregat, la urbanización y determinadas medidas de protección ambiental generan conflictos con el sector agrícola, agravados por problemas como la proliferación de fauna salvaje o la limitación de usos del suelo.