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El modernismo catalán y la huella de Gaudí más allá del centro de Barcelona - Next LLobregat
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El modernismo catalán y la huella de Gaudí más allá del centro de Barcelona


Img El modernismo catalán y la huella de Gaudí más allá del centro de Barcelona
Las maletas siguen rodando por las calles de Barcelona. El turismo se recupera con fuerza después de la pandemia, y con él una nueva medida del Ayuntamiento: aumentar la tasa turística. Actualmente, dormir en un hotel de cinco estrellas en la ciudad condal puede costar hasta otros 15 euros por noche, debido a esta tasa que el Gobierno de la Generalitat y el partido de los Comunes pactaron hace unos meses. Una cuarta parte de lo recaudado se destinará, por ley, a políticas de vivienda, y el resto, a promoción turística.

Jordi Valls, teniente de alcalde de Economía, justificó la decisión: “Las presiones están ahí, pero hacemos lo que debemos hacer”. Asimismo, el sector hotelero se mantiene al corriente. ¿Es justo cargar más al turista? ¿Y si esta inyección económica ayudara a descongestionar el centro de la ciudad?
Es aquí donde comienza esta historia. Porque el centro de Barcelona, ​​por maravilloso que sea, no es el único lugar lleno de emblemas culturales e históricos. Tampoco es el único escenario del legado de Antoni Gaudí. A tan sólo media hora del centro de la ciudad, existen tres joyas modernistas que no sólo reflejan el talento del arquitecto catalán, sino que también empiezan a brillar con luz propia en el mapa turístico y económico de la región: la Colonia Güell, la Cripta de Gaudí y la ruta modernista de Sant Joan Despí, tres lugares dignos de descubrir en el Baix Llobregat.
El legado de Gaudí también ofrece una alternativa al turismo saturado del centro de Barcelona.

Colònia Güell, comunidad obrera

Santa Coloma de Cervelló podría pasar desapercibida, pero entre calles que supuran historia se esconde uno de los secretos mejor guardados del modernismo catalán: la Colònia Güell. Ésta fue una idea del empresario Eusebi Güell, protector -y patrocinador- de Gaudí, que quiso crear un espacio donde los trabajadores pudieran vivir y trabajar con dignidad. No sólo era una fábrica textil, sino una comunidad completa con escuelas, teatros, viviendas y una iglesia. O, al menos, el inicio de una.
Vista de la Colonia Güell alrededor de 1890. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
Vista de la Colonia Güell alrededor de 1890. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
Hoy, la colonia conforma un núcleo turístico que, sin grandes multitudes, crece cada año. Según el Observatorio del Turismo en Barcelona, ​​en 2023 llegaron 58.652 visitantes a este enclave modernista. Este emblema incluso moviliza a quienes vienen de fuera, pues la encuesta de perfil y hábitos del Observatorio revela que los turistas internacionales tienen más tendencia a visitar la Colonia Güell que los nacionales: un 13,6% frente a un 5,7%, respectivamente.
El turismo cultural puede dinamizar la economía local sin generar masificación.
A diferencia de los circuitos saturados del centro de Barcelona, ​​la colonia ofrece una experiencia pausada y más personal. Y es una experiencia que también reporta beneficios a los bares, tiendas de recuerdos y pequeños alojamientos rurales de la zona. Con todo, la economía local respira gracias a esta parcela de arte.

Un turismo conciliador

Andrés Jara, responsable técnico del Consorcio de la Colonia Güell, define esta atracción turística como "un espacio privilegiado para el visitante, donde puede encontrar uno de los edificios más importantes de Gaudí sin sufrir la saturación turística de Barcelona". Sin embargo, y con todos sus encantos, se sigue trabajando en la recuperación post-pandemia. Actualmente están en el 65% de los niveles alcanzados en 2019, pero la perspectiva es optimista: “estamos trabajando especialmente para recuperar el turismo asiático, como el de Corea del Sur y Japón”, añade el técnico.

Eso sí, desde el Consorci son claros: no buscan convertirse en un punto turístico masificado. "El encanto de la Colonia Güell reside también en su vida vecinal. No nos planteamos tensionar el espacio como ocurre en otros edificios de Gaudí", enfatiza Jara.
Cripta Güell en construcción. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
Cripta Güell en construcción. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell

Cripta Güell, naturaleza y divinidad

Dentro de la Colonia Güell se encuentra una de las grandes creaciones de Gaudí, la Cripta. Es fácil pasar de largo, pero quien entra en la Cripta Güell descubre algo más que una iglesia inacabada: es el inicio de un estilo. Arcos catenarios, columnas inclinadas y mosaicos que representan el cielo y la tierra. Todo está pensado para conectar con la naturaleza de una forma casi divina. La Cripta de la Colonia Güell fue un laboratorio de formas: aquí, el arquitecto catalán ensayó estructuras que después aplicaría en nada menos que la Sagrada Família.
Ventanal de la Cripta Güell de Gaudí. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
Ventanal de la Cripta Güell de Gaudí. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
En sentido económico, la Cripta genera un impacto indirecto en el municipio. Jara reconoce que, "además de la visibilidad que supone tener un Patrimonio Mundial, los visitantes dinamizan otros negocios de la Colonia y de Santa Coloma de Cervelló, aunque la oferta complementaria es todavía escasa". De esta forma y para potenciar la economía local, se colabora activamente con el Consorcio de Turismo del Baix Llobregat, informando sobre gastronomía y otros atractivos disponibles en la zona.
La Cripta Güell es el laboratorio donde Gaudí ensayó su lenguaje arquitectónico.

Modelo local ejemplar

La Cripta es Gaudí en estado puro, pero sin multitudes ni flashes de las cámaras. Y aunque no se busca replicar este modelo de turismo tensionado, sí se intenta unificar ese emblema arquitectónico en una misma narrativa: "Colaboramos con el Consell Gaudí para integrar las obras del arquitecto en un relato común, y no como edificios aislados", explica Jara.
En términos de sostenibilidad, la Cripta ha marcado un hito: en 2013 fue el primer edificio Patrimonio de la Humanidad en recibir la certificación Biosphere. Desde entonces trabaja por consolidar un modelo de turismo cultural y responsable. Y de cara al futuro, la Cripta se enmarca en un nuevo plan estratégico de turismo que el Consorcio de la Colonia Güell y el Ayuntamiento de Santa Coloma de Cervelló están acabando de definir, con el objetivo de generar sinergias entre la Cripta y otros puntos de interés local.
Cripta Güell por dentro. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell

Sello Jujol en Sant Joan Despí

A menos de 20 kilómetros del centro de Barcelona, ​​Sant Joan Despí también reclama su espacio al modernismo catalán. Aquí, el legado de Josep Maria Jujol, discípulo y colaborador de Gaudí, se convierte en una ruta arquitectónica única que incluye siete obras clave: Can Negre, una antigua masía convertida en casa modernista; la Torre de la Cruz, conocida como la “Torre de los Huevos” por sus cúpulas en forma de huevo; la Casa Serra-Xaus; la Casa Rovira; la Torre Jujol; la Iglesia Parroquial de Sant Joan Despí y la forja de la puerta del taller del cerrajero Josep Oliver.

Según el Observatorio del Turismo, el Centro Jujol - Can Negre recibió 6.769 visitantes en 2023. Aunque la cifra no se compara con otros equipamientos más conocidos, la tendencia muestra un interés creciente de los visitantes por este tipo de rutas alternativas.

Obstáculos en la descentralización

Si hay rincones tan fascinantes como la Casa Batlló o el Palau Güell, ¿por qué no todos alcanzan la misma popularidad? El principal obstáculo, según el Observatorio del Turismo, está claro: “es necesaria una red de transporte público eficiente para llegar a todos los lugares de manera rápida y frecuente, y que además se conozca”.<br />
La falta de conexiones rápidas, cómodas y visibles entre Barcelona y municipios del Baix Llobregat, como Santa Coloma de Cervelló o Sant Joan Despí, limita el acceso espontáneo de los turistas. Muchos visitantes, especialmente los internacionales, dependen de rutas fáciles y señalizadas para animarse a conocer más allá de la burbuja urbana. La actual oferta de trenes y autobuses está vigente, pero puede no ser muy confiable al no percibirse como una conexión directa.
Sin buena conectividad y visibilidad, el turismo periférico no puede crecer.
Además, según el Observatorio, el conocimiento que los turistas tienen de estas alternativas es bajo: la información disponible en principales puntos turísticos, aeropuertos y estaciones de tren no siempre integra las opciones del turismo periférico. Esto provoca que, aunque haya demanda y mucho potencial, la descentralización no alcance el efecto completo.<br />
La tranquilidad en la Cripta Güell. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell
La tranquilidad en la Cripta Güell. Fuente: Consorcio de la Colonia Güell

Nuevas oportunidades

Sin embargo, volvemos a la tasa turística. Más allá de la polémica, muchos municipios encuentran una oportunidad para financiar la visibilidad de destinos menos concurridos. Desde el Observatorio del Turismo señalan que "los ingresos de la tasa turística, invertidos en políticas sostenibles y promoción de espacios menos concurridos, pueden contribuir al desarrollo del turismo en lugares menos visitados".

Ejemplos de este enfoque son campañas como Barcelona es mucho más, menciona el Observatorio de Turismo, impulsadas en los últimos años por diferentes administraciones para promover el turismo fuera del centro de la capital catalana. La clave será, siempre, la forma en que se promociona, cómo se conecta y cómo se integra este turismo cultural y responsable dentro del modelo económico de la región.

Mientras en la Sagrada Família las colas se alargan y las entradas se venden con semanas de antelación, en la Cripta Güell todavía hay sitio para la pausa, la sorpresa y la memoria. Éste es el turismo que construye comunidad y que arraiga, donde no prima el capital económico, sino más bien el histórico. Y en este equilibrio, Gaudí sigue teniendo mucho que decir, incluso lejos del centro de Barcelona.
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