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El latido de la proximidad: Mercabarna, una apuesta por el consumo de km 0


Img El latido de la proximidad: Mercabarna, una apuesta por el consumo de km 0
Next Llobregat
18 Enero 2026
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A las cuatro de la madrugada, cuando la mayoría de Barcelona todavía descansa, las luces de Mercabarna ya son encendidas y su actividad late con fuerza. En ese momento en que las calles de la ciudad todavía están vacías y silenciosas, en la Zona Franca se vive un contraste vibrante: carretillas elevadoras van arriba y abajo, camiones descargan palés de fruta y verdura recién cosechadas, y los vendedores preparan con precisión las paradas para una nueva jornada. Mercabarna nunca duerme. Es un polo logístico que asegura que todos los días, a primera hora, los alimentos frescos lleguen a las mesas de todos.

Con más de 90 hectáreas de superficie, este mercado mayorista es uno de los mayores de Europa y representa una infraestructura clave para la economía catalana. No sólo abastece a tiendas, supermercados y restaurantes de toda el área metropolitana, sino que actúa también como punto de conexión para la exportación y distribución en todo el territorio.
Mercabarna conecta el campo del Baix Llobregat con la mesa de la metrópolis.

Parque Agrario, del campo a la mesa

Pero tras el trasiego de camiones, palés y carretillas elevadoras, hay un espacio que va ganando peso dentro del ecosistema de Mercabarna: el de los alimentos de proximidad. Son productos frescos, sobre todo hortalizas y frutas, que recorren distancias mínimas para llegar al mercado, y que tienen su origen en el Parc Agrari del Baix Llobregat.

Este parque es una de las áreas agrícolas más importantes de Cataluña y está formado por más de 3.500 hectáreas de tierras fértiles. Trabajan cientos de campesinos que mantienen vivo un modelo agrícola cercano y sostenible.
A diferencia de otros productos que pueden viajar cientos o miles de kilómetros, las verduras y frutas del Parc Agrari llegan a Mercabarna pocas horas después de ser cosechadas. Es una cadena corta, casi inmediata, que apuesta por la frescura, la calidad y la reducción del impacto ambiental. En menos de 24 horas, una lechuga o una alcachofa puede pasar del campo a la mesa del consumidor.
Parada de frutas y verduras "Pumart"
La cadena corta reduce emisiones y refuerza un modelo económico más justo.
Este sistema no sólo reduce las emisiones derivadas del transporte, sino que también permite mantener la calidad organoléptica del producto. Además potencia un modelo económico más justo, donde el beneficio se reparte más equitativamente entre productores y distribuidores locales. Esta proximidad también facilita la comunicación directa entre agricultores y vendedores, generando relaciones de confianza que favorecen la adaptación de la oferta a las necesidades reales del mercado. Así, Mercabarna se convierte en una plataforma en la que la frescura del producto no es sólo una promesa, sino una realidad cotidiana.

Ritmo de un polo de la alimentación

Oficialmente, la venta en Mercabarna comienza a las 9 de la mañana, pero mucho antes ya hay vida entre los pasillos del mercado. Desde las ocho, los operadores se mueven ágilmente entre cajas, palés y carretillas, colocando el género con cuidado y preparando los encargos que deben estar listos antes de que lleguen los primeros compradores.

A partir de las nueve, el ritmo se acelera: el tráfico humano es intenso. Tiendas, responsables de restaurantes e intermediarios de distribuidoras profesionales avanzan con prisas, revisando calidad, negociando precios y cargando carros llenos de fruta, verdura, pescado o carne. En este breve intervalo matinal, se cierran cientos de transacciones que alimentarán a buena parte de la ciudad y su área metropolitana. El tiempo es oro y todo debe funcionar como un reloj.
Compradora en Mercabarna
Compradora en Mercabarna
Cada mañana, el mercado alimenta a miles de hogares en pocas horas.
A medida que se acerca el mediodía, la actividad empieza a disminuir: los pasillos se vacían lentamente y los comerciantes que llegan a última hora lo hacen con menor prisa, pero con la misma intención de conseguir el mejor producto. Entre las dos y las tres de la tarde, todavía pueden verse algunas compras puntuales, pero a las cuatro, el mercado cambia de ritmo completamente. Los últimos camiones salen, las paradas se cierran y la calma vuelve a imponerse, dejando atrás una nueva jornada de actividad que se repetirá al día siguiente con la misma intensidad.

100% productores locales

Los operadores de Mercabarna que trabajan con producto de proximidad lo hacen con un 100% de remitentes del Parc Agrari. Esto garantiza frescura y un compromiso con el territorio. La agraria de Santa Coloma de Cervelló es uno de los principales centros de producción y logística que abastecen a este canal.

Esta conexión directa con el territorio refuerza la identidad alimentaria catalana y contribuye a mantener vivo el oficio de payés. Además, es un valor añadido al prestigio de Mercabarna como mercado central capaz de garantizar alimentos cosechados el mismo día o día antes, capacidad que no puede ofrecer ninguna gran superficie. Esta relación estable también permite trabajar con variedades locales, a menudo excluidas de las grandes cadenas por motivos de conservación o logística, pero que conservan sabores auténticos y excelente calidad. El compromiso con el 100% de los productores locales representa, no sólo una estrategia comercial, sino un posicionamiento ético y cultural.
Manzanas y nactarinas
Manzanas y nactarinas

Retos de la proximidad

Pese a los beneficios evidentes del producto de proximidad -como la frescura, la trazabilidad o el apoyo al territorio-, los productores reconocen que la demanda ha ido bajando en los últimos años. Uno de los principales motivos es el precio. "Ahora la gente prefiere lo barato. Se niegan a pagar más por un producto fresco y bueno", explica un vendedor habitual de Mercabarna. Esta percepción se repite entre muchos agricultores e intermediarios, que ven cómo el consumidor medio se deja guiar más por el coste que por la calidad o procedencia de lo que compra.

Por otra parte, la competencia con productos importados es enorme. Muchos llegan desde países como Marruecos, donde los salarios son mucho menores y las condiciones laborales, incomparables. Esto hace que muchos agricultores locales no puedan competir en precios y se vean obligados a abandonar el campo. "Esto pasará factura", advierten. “La gente acabará comiendo malo y caro”.
Verduras en la parada "CMR"
Verduras en la parada "CMR"
El precio sigue siendo el principal freno del consumo de proximidad.

Valorar origen y calidad

Los hábitos de compra han cambiado radicalmente. El auge de los supermercados con precios ajustados y de las plataformas digitales como Glovo, Amazon Fresh o Uber Eats ha hecho que mucha gente compre por internet o en grandes cadenas, a menudo sin saber de dónde viene lo que consumen. “Ahora vienen a comprar un manojo de perejil, antes compraban diez cajas”, lamenta otro vendedor, haciendo referencia al descenso de compras al por mayor y al cambio hacia una compra más inmediata, puntual e individualizada.

Desde dentro de Mercabarna, muchos reconocen que el consumo responsable es todavía una asignatura pendiente. La mayoría de los compradores sólo se fijan en el precio, y no valoran la procedencia ni la calidad del producto. "Aquí de consumo responsable no hay mucho", afirma un vendedor. "La gente compra barato, y si no hay producto local, llega de fuera mucho más caro."
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