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Innovación | Sostenibilidad

El Baix Llobregat, un territorio con el agua en el cuello


Img El Baix Llobregat, un territorio con el agua en el cuello
Jordi Vizuete Valls
28 Enero 2026
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Los datos publicados por Aigües de Barcelona en agosto de 2025 confirman con cifras una realidad que hace tiempo que se percibe sobre el terreno: el Baix Llobregat es uno de los territorios más castigados por las pérdidas de agua de todo el área metropolitana. En Molins de Rei, el 26,4% del agua que entra en la red nunca llega a los usuarios, y casi todo este volumen —un 24,8%— se pierde por fugas o escapes. En Corbera de Llobregat, la pérdida total se sitúa en el 6,6%, con un 3,3% atribuible directamente a fugas. El caso más grave es el de la Palma de Cervelló, donde casi la mitad del agua -un 47,5%- se pierde por el camino, y un 44,2% lo hace debido al mal estado de la red.

Estas cifras ponen en contexto la situación de los municipios del Baix Llobregat incluidos en la nueva concesión de abastecimiento impulsada por el Àrea Metropolitana de Barcelona. No llegan a esa licitación en igualdad de condiciones. Al contrario: arrastran desde hace años una combinación de problemas estructurales -redes obsoletas, urbanizaciones dispersas, orografía compleja y falta de inversión sostenida- que la sequía persistente no ha hecho más que agravar.
Aigües de Barcelona
Aigües de Barcelona
Cervelló, Corbera de Llobregat, Palma de Cervelló y Molins de Rei comparten un patrón común: infraestructuras envejecidas, pérdidas elevadas de agua y una dependencia creciente de soluciones de emergencia. En el caso de Cervelló, el propio Ayuntamiento ha admitido que hasta un 60 por ciento del agua se pierde por el mal estado de la red, diseñada en buena parte durante el desarrollo urbanístico del franquismo para segundas residencias que hoy se han convertido en viviendas habituales. La dispersión del municipio y los fuertes desniveles obligan a bombear el agua constantemente y hacen necesarias inversiones que el consistorio no puede asumir en solitario. No es casualidad que desde hace años reclame una concesión metropolitana que permita afrontar una renovación valorada en más de 12 millones de euros.
Imagen de Cervelló durante las obras del año 2023 para conectar la red de saneamiento de aguas de los colectores de la zona del Torrent Fondo
Imagen de Cervelló durante las obras del año 2023 para conectar la red de saneamiento de aguas de los colectores de la zona del Torrent Fondo
En Corbera de Llobregat, la combinación de una red de más de 170 kilómetros, muy degradada, y unos consumos elevados ha situado al municipio entre los primeros candidatos a sufrir restricciones en episodios de emergencia por sequía. Los escapes estructurales explican buena parte de un consumo que supera ampliamente los umbrales fijados por la Generalitat y obligan a reducir la presión con mucha precaución para evitar nuevas averías.
En Molins de Rei, el problema adopta una dimensión aún más visible. La gota que ha derramado el vaso en el municipio son los barrios de montaña como Vallpineda o la Rierada hace décadas que no disponen de red de agua corriente y dependen de camiones cisterna. En verano de 2024 puso en evidencia la fragilidad del sistema: cortes prolongados, vecinos sin suministro durante días y una crisis que acabó forzando la intervención del AMB. La solución llegó de forma provisional, con la regularización del servicio y su incorporación a un futuro contrato metropolitano, pero sin resolver el problema estructural: la falta de infraestructuras básicas en zonas que ya no son segundas residencias, sino barrios plenamente habitados.
Más al norte, Vallirana se ha convertido en uno de los símbolos de la crisis hídrica en el Baix Llobregat. Durante años, la dependencia de pozos sobreexplotados y los episodios recurrentes de turbidez obligaron a declarar el agua no apta para el consumo en varios barrios. Sólo la reciente conexión con la red Ter-Llobregat y la construcción de una planta filtradora han permitido estabilizar la situación, después de una inversión millonaria y de una larga presión vecinal y política.
El Ayuntamiento de Vallirana es la administración gestora del sistema de saneamiento de El Lledoner
El Ayuntamiento de Vallirana es la administración gestora del sistema de saneamiento de El Lledoner
Todo este conjunto de antecedentes explica el trasfondo de la nueva concesión impulsada por el AMB: municipios con redes envejecidas, pérdidas de agua muy elevadas, dificultades técnicas y una incapacidad estructural para asumir en solitario las inversiones necesarias.

En qué consiste la nueva concesión del agua

La decisión aprobada por el Área Metropolitana de Barcelona marca el inicio de una nueva concesión del servicio de abastecimiento de agua a ocho municipios: Cervelló, Corbera de Llobregat, Palma de Cervelló, Molinos de Rey, Ripollet, San Andrés de la Barca, San Cugat del Vallés y Tiana. En la mayoría de casos, se trata de municipios que arrastraban concesiones caducadas o modelos de gestión provisional que ya no se adaptaban a las necesidades actuales ni al contexto de sequía estructural.

El nuevo modelo prevé una concesión única, gestionada de forma indirecta, que agrupará a todos estos municipios bajo un mismo contrato. El objetivo es doble: garantizar progresivamente un nivel homogéneo de calidad del servicio y mejorar la eficiencia mediante economías de escala que permitan reducir costes y mejorar la capacidad de respuesta frente a incidencias o emergencias. Esta gestión conjunta debe facilitar también una planificación más ordenada de las inversiones y una estructura operativa más robusta.

La concesión tendrá una duración de 25 años y un valor global estimado de más de 937 millones de euros. De ese importe, cerca de 169 millones se destinarán a inversiones en la mejora y modernización de las infraestructuras. Según establece el expediente, estas actuaciones se financiarán íntegramente con las tarifas de los usuarios, sin impacto directo sobre las arcas metropolitanas, y el riesgo económico de la operación recae en la empresa concesionaria.
La agrupación de los servicios en una única concesión permite marcar un mismo nivel de calidad en todos los municipios, que se irá alcanzando progresivamente, así como reducir costes por economía de escala y dar una respuesta más ágil frente a posibles contingencias o urgencias
A pesar de la gestión unificada, cada municipio mantendrá su propia tarifa y plan de inversiones, adaptado a las características de su red. Durante el primer año de funcionamiento, las tarifas se mantendrán congeladas, para facilitar la transición y permitir al nuevo operador planificar las actuaciones necesarias. A partir del segundo año, las inversiones de mayor envergadura se podrán empezar a reflejar progresivamente en el recibo.

El concurso, impulsado por el AMB en virtud de la Ley 31/2010, es el resultado de meses de trabajo conjunto con los ayuntamientos implicados. El calendario contempla un plazo de dos meses para la presentación de ofertas y la adjudicación definitiva durante el segundo semestre de 2026.

Una oportunitat que no és paper mullat

El Baix no s´afega en un got d´aigua, no s´exagerin la magnitud dels problemes acumulats, són reals i encara es presenten el dia d´avui; tanmateix, la nova concessió obre una finestra d’oportunitat. Si les inversions es materialitzen i la gestió es fa amb criteris de transparència i planificació a llarg termini, el Baix Llobregat pot començar a deixar enrere dècades de precarietat hídrica. La modernització de les xarxes, la reducció de fuites i una gestió més eficient poden convertir un escenari de crisi en el punt de partida d'un model més resilient, just i preparat per afrontar els reptes climàtics del futur.
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La depuradora de El Prat Llobregat es una de las plantas de saneamiento de aguas residuales más grandes y modernas de Europa
La depuradora de El Prat Llobregat es una de las plantas de saneamiento de aguas residuales más grandes y modernas de Europa
Por su parte, la desalinizadora del Llobregat, situada también en el entorno de El Prat, es una infraestructura estratégica para la suficiencia hídrica de toda la región. Con una capacidad de producción de 60 hectómetros cúbicos de agua desalinizada al año, y un proceso basado en ósmosis inversa que elimina casi el 99,7% de las sales, esta planta complementa la captación tradicional de agua dulce y aporta un recurso estable independiente de la lluvia o caballo de los ríos.

Mientras la desalinizadora asegura una fuente alternativa de suministro potable, la reutilización de agua regenerada y el saneamiento avanzado contribuyen a cerrar el ciclo del agua: no sólo se trata de limpiarla antes de devolverla al medio, sino aprovecharla para usos que no requieren potabilización completa, como el riego de cultivos, el uso. Este enfoque no sólo reduce la presión sobre recursos naturales cada vez más escasos, sino que prepara el territorio para afrontar de forma más resiliente los impactos de la sequía y del cambio climático.

En conjunto, estas infraestructuras –depuradores, sistemas de regeneración y desalinizadores– forman un tejido complejo, pero esencial que va mucho más allá del simple “limpiar aguas”: son pilares de una gestión hídrica moderna y sostenible, que busca transformar el ciclo del agua en una sucesión de oportunidades para recuperar recursos y garantizar la salud del medio y de las comunidades.
La situació ha canviat radicalment a la darrera dècada. Entre el 2012 i el 2017, i especialment a partir del 2021, els cabals van caure per sota de la mitjana. El 2023 va marcar el mínim històric del període, amb només 4 m³/s de mitjana anual, és a dir, un terç del valor habitual. Després del temporal Glòria, el riu ha encadenat una baixada sostenida que ha tingut un impacto directe a tots els usos de l’aigua.
Aquest descens no només afecta la quantitat, sinó també la qualitat. El cavall i la salinitat mantenen una relació inversa: quan el riu baixa amb poca aigua, la concentració de sals augmenta, fet que complica el tractament posterior. Per aquest motiu, l’aigua del Llobregat no és potable directament i ha de ser tractada de manera intensiva a les estacions potabilitzadores d’Abrera i Sant Joan Despí, on s’elimina la mineralització excessiva i els microcontaminants.

Tot i aquestes dificultats, el Llobregat continua sent una font essencial d'abastament per a Barcelona i la seva àrea metropolitana. La seva evolució recent, però, posa en evidència la fragilitat del sistema i la necessitat de reforçar les polítiques de gestió, regeneració i diversificació de recursos hídrics per garantir el subministrament en un escenari de canvi climàtic cada cop més exigent.
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