Baix Llobregat: David contra Goliat en hectáreas
Los datos reales del Censo Agrario del Instituto de Estadística de Cataluña, Idescat, dibujan una realidad muy pequeña. Toda la comarca situada a la izquierda del río apenas suma unas 290 hectáreas dedicadas al olivo. De este territorio tan limitado, el grueso principal, unas 240 hectáreas, corresponde a fincas tradicionales de secano que dependen del cielo y que pasan de padres a hijos.
En Lleida hace años que se apuesta por plantaciones milimétricas y apoyadas por el riego de los nuevos canales. En cambio, el paisaje olivarero del Baix Llobregat Nord, en los alrededores de Olesa de Montserrat, Collbató o Esparreguera, está lleno de bancales de piedra seca y fincas fragmentadas por la orografía. Como no se puede acceder con grandes máquinas recolectoras, competir en precio con las marcas blancas del supermercado es imposible, y esto ha obligado a los agricultores de la zona a buscar su propio camino ofreciendo un producto completamente exclusivo.