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El Baix despega: la comarca que forma a los profesionales de la aviación - Next LLobregat
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El Baix despega: la comarca que forma a los profesionales de la aviación


Img El Baix despega: la comarca que forma a los profesionales de la aviación
Andrea Argandoña
24 Junio 2026
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Hablar de aviación en el Baix Llobregat es hablar de una realidad que va mucho más allá de los aviones. En una comarca donde se encuentra el principal aeropuerto de Cataluña, el sector aeronáutico no solo conecta destinos: también conecta oportunidades, formación y futuro laboral. En un contexto en el que cada vez es más habitual viajar y el transporte aéreo forma parte de la vida cotidiana, el aeropuerto se ha convertido en una infraestructura clave para entender el territorio.

Formación desde el territorio

Este ecosistema no se entiende sin la formación. En el Baix Llobregat, la aviación no es solo un horizonte laboral, sino también una vía educativa cada vez más consolidada.

El Institut Illa dels Banyols, en El Prat de Llobregat, es un referente en formación profesional vinculada al ámbito aeronáutico y turístico. Su ciclo de grado superior en Guía, Información y Asistencia Turística integra formación en el entorno aeroportuario y permite a los estudiantes acercarse a un contexto profesional real. Desde el instituto explican que se trata de una formación poco habitual dentro del sistema educativo: “Es el único centro de Cataluña que ofrece esta formación, somos un centro público homologado”, señalan desde la dirección. Añaden, además, que “esta formación normalmente suele ser privada” y que el objetivo es ampliar las oportunidades del alumnado en un sector con una alta demanda.

En este sentido, remarcan la conexión con el tejido empresarial: “Realizamos jornadas técnicas durante cuatro días en las que reunimos empresas; este año, en la 15ª edición, han participado 101 empresas”, explican, con el objetivo de acercar al alumnado a diferentes salidas profesionales.

Asimismo, ponen en valor la formación integral del estudiante, con una atención especial a los idiomas: “Para nosotros es muy importante formar a los estudiantes, y las lenguas que enseñamos son inglés, alemán y catalán”, afirman. El centro, además, impulsa actividades como ferias, Erasmus o formación en sistemas como Amadeus, con el objetivo de mantener un perfil dinámico y adaptado al sector.

El ciclo se enmarca en una apuesta educativa que el propio centro comenzó a impulsar en 2017, cuando solicitó incorporar esta especialidad al plan de estudios oficial.
Alumnos de Central Escuela de Sant Boi, donde se forman como Tripulantes de Cabina de Pasajeros (TCP)
Alumnos de Central Escuela de Sant Boi, donde se forman como Tripulantes de Cabina de Pasajeros (TCP)

La vía de la cabina: formar tripulantes de vuelo

Más allá de la formación pública, el Baix Llobregat también acoge centros especializados en la preparación de tripulantes de cabina de pasajeros (TCP), una de las profesiones más demandadas dentro del sector aéreo. Uno de estos ejemplos es Central Escuela, fundada por Laura Comas, tripulante de cabina desde hace más de dos décadas.

“Era una vocación total desde pequeña”, explica Comas, que compagina los vuelos con la docencia. Después de años impartiendo clases en otras escuelas, detectó carencias en la preparación del alumnado: “Veía alumnos que quizá no tenían los requisitos que después una aerolínea exigía”.

En 2019 decidió abrir Central Escuela en Sant Boi, una ubicación estratégica por su proximidad con el aeropuerto y su conexión con el Baix Llobregat. Seis años después, el proyecto ha crecido hasta abrir sedes en diferentes puntos de España, como Madrid o Murcia. “Lo que nos diferencia es que todos los profesores somos tripulantes en activo y vivimos la profesión desde dentro”, afirma.
Imagen de las vistas del día a día de Javier Arroyo, exalumno de Central Escuela
Imagen de las vistas del día a día de Javier Arroyo, exalumno de Central Escuela

Docentes profesionales

En la escuela, la docencia se compagina con la actividad en aerolíneas, ya que buena parte del profesorado imparte clase en sus días libres, lo que refuerza el vínculo directo con la realidad del sector. Esta conexión se traduce en una enseñanza práctica, basada en la experiencia real de vuelo, desde los procedimientos de emergencia hasta los procesos de selección, trasladando al aula situaciones que los instructores viven en su día a día. En este entorno, el equipo docente destaca por su cercanía y compromiso con el alumnado, fruto de una vocación que se mantiene dentro y fuera del aula.

La formación combina teoría y práctica, desde el derecho aeronáutico hasta simulaciones de emergencia, primeros auxilios o inglés. “No basta con obtener la licencia; practicamos entrevistas y dinámicas de grupo”, señala Comas. Además, la escuela mantiene una relación estrecha con diversas aerolíneas, algunas de las cuales realizan procesos de selección directamente en el centro.

Más allá de la inserción laboral, para la directora de Central lo más gratificante es ver la transformación del alumnado: “Muchas veces nos dicen que les ha cambiado la vida”. Un reflejo de cómo la aviación se ha consolidado como mucho más que una salida profesional: un auténtico estilo de vida.
Entrenamiento de una alumna de Central Escuela en una situación de extinción de un fuego en un baño
Entrenamiento de una alumna de Central Escuela en una situación de extinción de un fuego en un baño

Una vocación que comienza desde la infancia

La experiencia de alumnos como Javier Arroyo refleja esta transformación. Hoy tripulante de cabina, recuerda que siempre tuvo claro su futuro: “Desde muy pequeño ya decía que quería dedicarme a la aviación”. Su paso por Central Escuela marcó el inicio de su trayectoria profesional.

Recordando su etapa como estudiante, destaca la intensidad del proceso: “Fue una formación corta pero muy completa. En tres meses tienes que aprender procedimientos de emergencia, medicina aeronáutica y actuación en situaciones críticas”. Recuerda que la evaluación final es uno de los aspectos más exigentes, ya que concentra las pruebas en un mismo día.

Ya en activo, Arroyo desmonta una idea extendida: “El trabajo de TCP no es solo servir a bordo. Estamos formados para actuar ante incendios, emergencias médicas o evacuaciones”.
Alumnos del Institut Illa dels Banyols de El Prat durante una simulación de reanimación de un pasajero
Alumnos del Institut Illa dels Banyols de El Prat durante una simulación de reanimación de un pasajero

Una profesión con luces y sombras

La realidad del sector aéreo combina oportunidades y exigencias. Los turnos, la conciliación y los horarios variables forman parte del día a día. “Hay días que te levantas a las tres de la madrugada y otros en los que vuelas a otro continente y en diez horas estás al otro lado del mundo”, explica Arroyo. Aun así, asegura que la profesión compensa por la experiencia y el contacto humano.

La aviación se presenta así como un sector vocacional, en el que la adaptación, la resiliencia y el trato con el público son tan importantes como la formación técnica.
Los alumnos del Institut Illa dels Banyols realizando un entrenamiento de situación de amerizaje
Los alumnos del Institut Illa dels Banyols realizando un entrenamiento de situación de amerizaje

Un sector en expansión

El crecimiento del aeropuerto y la consolidación de la formación especializada dibujan un escenario claro: la aviación es uno de los sectores con más proyección en el Baix Llobregat. La combinación de infraestructuras estratégicas, centros formativos y demanda laboral convierte a la comarca en un punto clave dentro del mapa aeronáutico catalán. El cielo, en este caso, no es un límite, sino un punto de partida.

Barcelona-El Prat, un gigante que no deja de crecer

El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se ha consolidado como una de las grandes infraestructuras aéreas de Europa. Se encuentra entre los aeropuertos con más tráfico del continente y registra cerca de 57,5 millones de pasajeros anuales. El verano pasado superó los 5,5 millones de viajeros mensuales tanto en julio como en agosto. Y desde el inicio del año 2026, el aeropuerto ha registrado hasta abril 17.397.660 viajeros, cifra que también supone un 4,1% más que en el mismo cuatrimestre del año anterior.

Su crecimiento ha reabierto el debate sobre su futuro. La Generalitat, el Ministerio de Transportes y Aena han acordado una propuesta de ampliación de 3.200 millones de euros que prevé alargar 500 metros la pista más cercana al mar, remodelar las terminales T1 y T2 y construir una terminal satélite. El objetivo es convertirlo en un gran hub internacional con más conexiones de largo radio hacia América, Asia y África. Si se cumplen los plazos previstos, el Plan Director podría aprobarse en 2028, iniciar las obras en 2030 y culminar el proyecto en 2033.

Más allá de las cifras, su impacto se traduce en empleo, formación y especialización profesional. Su funcionamiento diario depende de una amplia red de perfiles profesionales, entre los que se encuentran mantenimiento aeronáutico, tripulación de cabina o atención al pasajero. Una realidad que explica por qué la aviación se ha consolidado como uno de los sectores con más proyección dentro del Baix Llobregat.
Otra imagen de entrenamiento de un amerizaje
Otra imagen de entrenamiento de un amerizaje
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